Los Juegos Centroamericanos, en un marco ideal: la heroica Cartagena.
El calor y la humedad van de la mano con las largas jornadas.
Subir al podio es la satisfacción mayor para los deportistas.

Algunas gotas de sudor se funden con el Sol. Otras lo hacen con el agua mientras cada deportista hace su desempeño en la prueba para la que siempre se preparó. El calor no tiene remedio, tampoco la humedad que hace pesado el ambiente.

Por estos días Cartagena es más caliente que de costumbre. Y ni siquiera aparece la brisa para refrescar. Sin embargo, los protagonistas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe-2006 soportan el sopor porque además de sus rivales, tienen que competir contra el clima.

La ciudad casi no duerme. Y la fuerza deportiva de estas justas felizmente está iluminada por la llama olímpica que aún arde. Aunque sólo sea por unos días más. Mientras, las diferentes instalaciones se ven colmadas de gente ansiosa de apoyar a sus deportistas favoritos o hacerle barra a quienes les caigan bien así sean desconocidos.

Quienes exhiben la fuerza, la destreza, la habilidad, o la inteligencia en cada ejercicio se sienten respaldados a la hora del máximo esfuerzo. Aquí un deporte contrasta con otro, la rudeza de las pesas con la armonía de la gimnasia rítmica; la potencia de la natación con la exactitud de la esgrima. Y así por el estilo. Poco a poco las competencias van terminando y cada deportista -satisfecho por su actuación o desconcertado por la floja participación-, volverá a sus lugares de origen para contar una historia escrita en tierra, agua o aire.

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La estricta coordinación de movimiento y respiración se da en la natación. Contabilizar la puntuación de cada ronda es uno de los ritos del arco. El esfuerzo por romper las barreras del tiempo y la distancia son abordadas por los nadadores cuyo objetivo es precisamente ese: imponer marcas cada vez que se lanzan a la pileta centroamericana. En Cartagena arde la llama de los juegos centroamericanos y del caribe.
 
La gimnasia artística, en todas sus manifestaciones, brinda la elasticidad y belleza que contrasta con la rudeza de otros deportes. La esgrima remonta a un pasado con los viejos espadachines. Los clavados, una especialidad que combina destreza y exactitud.  
Fotos Henry Agudelo| Departamento de fotografía EL COLOMBIANO | Envíe sus comentarios
 


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