En los cafetales del Suroeste la cosecha de este año es promisoria
y faltan cosecheros.
El café
de la región posee los más altos índices de calidad
para la exportación.
Reportaje Gráfico Donaldo
Zuluaga
Cubiertas de cafetales están las montañas del Suroeste.
Allí, en medio del verde de las hojas y el rojo de los frutos,
están los hombres, mujeres y niños que se ganan la vida
recolectando granos de café.
Desde las 6 de la mañana ellos inician la jornada, la misma
que solo termina a las 4 o 5 de la tarde, luego de llenar sacos con
el tradicional fruto.
Los municipios del Suroeste aportan la mayor producción de
café en el país. Concordia es una de las localidades
más atípicas, en lo que a siembra de café se
refiere. Está ubicada a 2.000 metros de altura sobre el nivel
del mar, y no sería apta para cosechar café, pero son
los vientos del Cauca lo que lo hace posible. El 70 por ciento de
la caficultura está por encima de los 1.700 metros.
En el Suroeste son los pequeños productores los encargados
de producir el mejor café de Colombia. Por esta época
son los cosecheros, propios y venidos de otras zonas cafeteras, quienes
se encargan de esta labor y solo en el municipio de Concordia recogen
el café de 2.550 fincas cafeteras. La cosecha será tan
abundante que aún faltan más cosecheros. |
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Los capataces de las fincas pesan la producción
para luego ser trasladada a los beneficiaderos donde el grano es sometido
a un proceso de secado a altas temperaturas. Esto permite tener un
grano de alta calidad para la exportación. Aunque son muchas
las personas dedicadas a este oficio en tiempos de cosecha escasea
la mano de obra.
La gente joven combina sus actividades escolares con
las labores de la recolección de café. Una manera de
contribuir con la economía familiar. Son turnos intensos y
extenuantes, pero necesarios para poder recoger todo el grano.
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| Fotos Donaldo Zuluaga| Departamento
de fotografía EL COLOMBIANO | Envíe
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