Reportaje gráfico
de Juan Fernando Cano
Un lugar que está más cerca del cielo, a 5.321 metros sobre el nivel del mar, se cubre de blanco y hace que el silencio se convierta en sonido mientras los paisajes hacen olvidar el frío por un momento. Ese es el nevado Cumanday, nombre indígena del Nevado del Ruiz.
El primer paso a pie es a 4.820 metros, puede ser fácil mientras la ansiedad empieza a apoderarse y el soroche (dificultad de respirar que, a causa de la rarefacción del aire, se siente en ciertes lugares elevados) puede ser el mayor enemigo.
Los pies se tornan pesados y el corazón exige más a la respiración, mientras esa cima te llama a través de arena y piedras que te acompañan en los zapatos. Un trago de agua es la mejor disculpa para tomar un descanso y disfrutar de la inmensidad de la naturaleza. Y una bandera de Colombia, a 4.900 metros y casi 40 minutos de camino, empieza a empujarte hacia arriba.
Una vez estás allí, junto a la base del glaciar a 5.140 metros y 70 minutos del primer paso, sientes cómo el viento te ataca y el Sol descobija la montaña del manto blanco. La naturaleza como testigo enmarca luego, abajo, la despedida de los miles de turistas que cada año se aventuran a estas alturas. |