| Estos aparatos de colores llamativos, de cornetas ruidosas
y de diseño poco aerodinámico en comparación
con los autos de hoy, cautivan por igual a niños y mayores.
De nuevo y con mayor número de participantes que en años
anteriores, las chivas recorrieron esta semana calles y avenidas
de la ciudad. Sus conductores, acostumbrados a lidiar con sus máquinas
por caminos difíciles, fueron aclamados por la multitud que
esperó su paso.
Para robar miradas, las chivas se vistieron con su mejor traje
y adornaron sus capacetes con escenas y leyendas de las regiones
de las que proceden, como El tigre de Amalfi, la montaña
de oro de Buriticá, el cultivo del café del Suroeste,
el turismo en Occidente, la agroindustria de Urabá y la evocación
de la arriería en el Viejo Caldas. Que no dejen de pasar
El Corcel Negro, Mi Consentida, La Pirinola, La Colombianita Rumbera
y La Coqueta. |
| La alegría de quienes participaron en la séptima versión
del desfile de chivas, el pasado martes, contagió al público
que se congregó en las calles de Medellín, para ver
pasar estos vehículos tradicionales. |
Además de paisajes, figuras geométricas las adornan. |
Jardín, en el Suroeste de Antioquia, se hizo presente en
el desfile. |
El café está ligado innegablemente a este medio de
transporte. |
Muchas chivas tienen nombres o apodos, como si de personas se tratara. |
La iconografía religiosa también es frecuente en estos
vehículos. |