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Medellín se sufre, pero
se goza
A sus 327 años sabe muy poco de sí misma y desconoce
como enfrentarse.
En 1826 la
villa fue proclamada capital del departamento.
Una fascinación
por la violencia, pareciera hacerla gozar.
Una ciudad
dispersa en busca de una multiplicidad de ciudades.
Por
Gloria Luz Gómez
Ochoa
Medellín
Pese a esos aires de modernidad, a esas dotes de inteligente
y a su prestigio científico, hoy a los 327 años
no sabe qué es lo que más la hacer gozar.
Esta ciudad llena de rincones en penumbra, extraviados en el
miedo de mirarse así misma, de palabras que se esconden
en enormes silencios, ha escuchado mucho de que otros dicen de
ella. Son tantos los secretos que se ha contado, pero escasas
las veces que se ha empeñado en regocijarse en su soledad
para develar sus propias historias.
De prisas, afanes, dolores, muerte y triunfos, todos saben, pero
de la maraña que esconde en las entrañas de su inconsciente
ni ella misma se percata. Y aunque múltiples son las intepretaciones
que de ella se han hecho, aún ronda la pregunta de qué
la hace disímil, conflictiva, violenta y, a la vez, tan
amada.
Es ahí donde aparece otra voz que pretende responder desde
la singularidad de sus gentes, la multiplicidad de asuntos que
la conducen por un montón de lugares, que parecen no llevarla
a ninguna parte. Hoy el psicoanálisis se ubica en el lugar
de escuchar y desnudar la perturbadora revelación del descubrimiento
freudiano: "que del propio sufrimiento es posible extraer
una satisfacción paradojal que contradice todo ideal humanista".
Eso es lo que propone elucidar la Nueva Escuela Lacaniana en
las II Jornadas Internacionales, las respuestas del psicoanalista
en el consultorio y la ciudad, que se llevarán a acabo
los días 15, 16 y 17 de noviembre en el Hotel Four Point.
La violencia se ha convertido en fascinación, el amo moderno
destronó al padre ordenador, la búsqueda de un lugar
donde el sujeto se represente ha roto lazos sociales, la familia
ya no es un ideal, la gente no sabe qué hacer con su goce,
satisfacer las necesidades básicas no es suficiente, el
sujeto no sabe decir nada de sí mismo y la aspiración
de ser amado se mantiene, fueron algunos de los temas que abordaron
los psicoanalistas Mario Elkin Ramírez, José Fernando
Velásquez, María Isabel Uribe y Gustavo Arredondo,
quienes aseguran que las múltiples historias de cada sujeto
son respuestas, desde el diván, a los síntomas que
manifiesta la ciudad.
"Los que cada uno se inventa, desde las mismas entrañas
de su necesidad de vivir". Ahora los síntomas de la
cultura son más difusos y no son posibles de localizar,
porque ya no tienen un lugar de anclaje. "Hoy los ideales
que representaban la familia, el Estado, el partido político,
la religión, ya no son parte de las subjetividades y el
sujeto tiene que buscar un sitio que lo represente".
En ese afán por hallar un lugar que lo represente, qué
lo haga gozar, se encuentra para amarse a través de la
red, cambia la esquina del barrio por un chat, expone su vida
sin temor a morir, se atrapa en cirugías estéticas,
come en exceso o, por el contrario, cae en la anorexia. Asiste
a los centros comerciales en busca de la felicidad, conforma tribus
urbanas, territorialidades en los barrios y en las calles. "Pero
cada vez el sujeto es más solo y segregado, porque la polis
es hoy una multiplicidad de ciudades".
La gente no se enferma porque no puede acceder a una satisfacción
sino por el exceso en las maneras de gozar. Los referentes de
los sujetos están en el discurso histórico de su
devenir ciudadano y no en la familia. "Se ha hecho de la
violencia un ideal, por eso se necesita bajarlo y con normas sencillas,
más no impuestas, a aprender la convivencia. Antes la gente
llegaba al consultorio a quejarse de mamá y papá.
Ahora podemos ver la ciudad desde la dimensión de múltiples
sujetos".
Para salir a recorrer los rincones de la ciudad a plena luz,
abrir las ventanas de la conciencia, disfrutar de la compañía
y también de la ausencia, hay que recuperar del sujeto
el deseo, "es lo único que puede llevarlo a la inventiva".
No es la satisfacción de las necesidad el motor de la
existencia, sino el deseo. Y el psicoanálisis puede trabajar
para que un sujeto haga de su goce algo útil para todos.
Por tanto, Medellín irá al diván.
Servicio y utilidad
Un dos de noviembre nació
la ciudad
Medellín mide 376,24 kilómetros cuadrados. Tiene
16 comunas, 5 corregimientos y 271 barrios. Su población
es de 1.956.125 habitantes, 988.020 de ellos tienen entre los
15 y los 44 años. El Valle del Aburrá fue descubierto
por Jerónimo Luis Tejelo en 1541 y Medellín fundada
el 2 de noviembre de 1675 por Miguel de Aguinaga.
Sólo hasta 1813 la villa fue denominada ciudad y 13 años
después, proclamada capital del departamento, privilegio
que ostentaba Santa Fe de Antioquia. El 26 de noviembre, 24 días
después de su fundación, don Miguel de Aguinaga
ordenó el aseo y empedrado de calle y aceras.
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