Hoy,
el especialista que ensayó y comprobó que los perros
volvían a ladrar con normalidad después del trasplante,
se lleva a casa la alegría de ayudarles a sus pacientes a
vivir mejor. Allí, en casa, lo primero que se ve al entrar
es un Cristo, una bicicleta y montones de libros de medicina, mientras
se oye el saludo amoroso de su esposa y sus dos hijos. No necesita
más.
Tintinago (sonoro apellido del abuelo mexicano), lideró los
dos equipos de especialistas que, en cuestión de cuatro meses,
protagonizó los dos hechos más importantes de la medicina
nacional en este año: los trasplantes de laringe y tráquea.
Con sus nuevas voces, una respiración normal y una laringe
y una tráquea nuevas, Martín y Adrián le agradecieron
al equipo de médicos y científicos del Hospital San
Vicente de Paúl por su vida mejorada. Adrián falleció
a los once días de efectuada la cirugía, debido a
complicaciones cerebrales.
La obstinación del cirujano de cabeza y cuello, Luis Fernando
Tintinago, hizo posible que Martín, de 30 años, les
volviera a hablar a los caballos que entrenaba antes de que un accidente
le destrozara la laringe.
Como Tintinago, otros nombres se hicieron familiares. Mencionar
al siquiatra Jorge Ospina, al genetista Nicolás Pineda y
al cardiólogo Mauricio Duque, también es motivo de
orgullo. Son parte de ese cuadro de honor en el que la medicina
antioqueña se inscribió este año.
Ospina avanzó en la detección de un gen responsable
del trastorno bipolar. Pineda insistió hasta dar con el gen
que produce la diabetes, según el trabajo que adelantó
con el grupo de genética molecular de la Universidad de Antioquia.
Duque entendió, junto con su colega William Uribe, que las
sucesivas muertes por ataques cardíacos de los miembros más
jóvenes de una familia tenían su origen en un defecto
genético. El gen de la muerte súbita apareció
entonces en el estudio de la historia clínica de un árbol
de 90 personas y les mereció el primer premio en el Congreso
Nacional de Cardiología.
En los laboratorios, en el quirófano y, por supuesto, en
el diván, estuvieron los máximos logros de la medicina
nacional este año. Sin duda, un año saludable. |