Hasta
las 4:30 de la tarde del lunes 14 de enero, el proceso de negociación
Gobierno-Farc estuvo roto, pese a que faltaban sólo cinco horas
para que venciera el plazo dado por el entonces presidente Andrés
Pastrana Arango a esa guerrilla para que aceptara las garantías
en el proceso y la zona de distensión.
El país permaneció expectante sobre la gestión
de James
Lemoyne, delegado de Naciones Unidas (ONU) y de los embajadores
del Grupo de Países Amigos, pero la situación, en esos
momentos, se inclinó a que, sin arreglo, las Fuerzas Armadas
empezarían a copar, a partir de las 9:00 de la noche, el territorio
que había estado bajo dominio guerrillero durante más
de tres años.
Esa tensión se vivió también entre los periodistas,
de todas las lenguas, que impacientes esperaron detrás de la
verja, al otro lado del sitio de reunión, Villa Nueva Colombia,
de Los Pozos.
"Esto se acabó", conjeturó la prensa nacional
e internacional, dado que el ajetreo detrás de la reja, el
afán, las consultas y las llamadas satelitales o por radio,
elevaron la tensión. En esos momentos, entre las 2:00 y las
3:00 de la tarde, empezó a surgir la figura del embajador de
Francia en Colombia, Daniel Parfait, un curtido diplomático
que, poco a poco, con el apoyo de Lemoyne, supo maniobrar con inteligencia.
Parfait y Lemoyne apuraron la negociación, que había
comenzado 72 horas antes, cuando el segundo de ellos arribó
a la zona de distensión con la idea de realizar intensos contactos
con el secretario General de la ONU, Kofi Annan, los representantes
de los Países Amigos, Pastrana y el líder de las Farc,
Manuel Marulanda Vélez.
En tres días, Lemoyne intentó acercar a las partes que,
para entonces, radicalizaron sus posiciones frente a las medidas de
control que había ordenado el Gobierno para el ingreso a los
cerca de 42.000 kilómetros cuadrados desmilitarizados.
Esa gestión lo obligó a conocer la intimidad de las
Farc, al pasar una de las noches en un campamento guerrillero, experiencia
que sirvió para intercambiar ideas con líderes insurgentes
al calor de una botella de whisky que él mismo llevó.
Ante el fracaso de la misión, ese lunes, muy temprano, los
embajadores, acompañados por el nuncio Apostólico, monseñor
Beniamino Stella, y el entonces presidente de la Conferencia Episcopal
Colombiana, monseñor Alberto Giraldo, llegaron a Los Pozos,
tras haber dialogado la víspera con el Presidente.
La maratónica jornada se inició a las 9:40 de la mañana,
con una oración de monseñor Giraldo, seguida con fervor
por los demás asistentes, todos sentados a lo largo de una
extensa mesa, en sillas plásticas y bajo un techo de paja que,
en esa región, sirve para mitigar la humedad y el calor.
Entre consultas y reuniones transcurrió la mañana, pero
el clímax del asunto llegó después del mediodía,
cuando Lemoyne y Parfait empezaron a pulir lo que sería el
comunicado, labor dispendiosa porque había consenso en las
palabras, menos en dos: "las garantías" (de control
del Gobierno sobre la zona de distensión) y, además,
"aceptar" (ese mismo control).
A las 3:45 de la tarde, cuando el entonces comisionado de Paz, Camilo
Gómez, habló por el satelital con Pastrana y el negociador
guerrillero Joaquín Gómez hizo lo mismo por radio con
su jefe Marulanda, a sólo 20 pasos de distancia, el ambiente
de la reunión cambió del pesimismo a la expectativa.
A las 4:15 se intensificaron los diálogos por separado; de
Lemoyne y Parfait con el Presidente y de Joaquín Gómez
y Raúl Reyes con Marulanda, hecho que motivó a unas
500 personas apostadas en los alrededores de Los Pozos a gritar consignas
por la continuidad de la negociación.
Cuando faltaban 18 minutos para las 5:00 y en una pausa de la romería,
se escuchó a través del radio la palabra "aceptar".
Instantes después, Reyes habló con el embajador de Francia
y éste aplaudió y levantó sus pulgares.
Acto seguido, Lemoyne dialogó con Pastrana y, al colgar, también
levantó el pulgar y sonrió. Doce minutos antes de las
5:00, Parfait y monseñor Giraldo se acercaron a los periodistas
para confirmar la noticia, mientras unos metros atrás los campesinos
estallaron en júbilo. A las 5:05, el histórico acuerdo
se anunció en directo por los medios de comunicación. |