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Juan Pablo Montoya
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Al dominio avasallante de los Ferrari, con el eterno Michael Schumacher
a la cabeza, bien secundado por Rubens Barrichello, se sumó
el colombiano Juan Pablo Montoya, como tercera fuerza de la Fórmula
Uno en la temporada 2002. |
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La
carrera ascendente del bogotano, de 26 años, que este año
contrajo matrimonio -en una imponente ceremonia en Cartagena-, ha
sido, tal vez, lo más destacado de la F-1, adormecida por
la ausencia de un equipo que le haga contrapeso al de Enzo Ferrari,
dueño de esta escudería. Pasó de ser sexto
en el 2001, cuando debutó en la máxima categoría
del automovilismo, a tercero.
Con las 17 válidas disputadas esta temporada, Montoya completó
34 en su historial y, aunque no ganó ningún Gran Premio,
sí dejó constancia de su calidad al realizar tres
vueltas más rápidas, sumar 50 puntos -19 más
que en la campaña pasada-, lograr siete poles y subir al
podio en siete ocasiones (cuatro en segundo lugar y tres como tercero).
El ex campeón nacional infantil de karts (1981) y ganador
el año pasado del GP de Italia, tuvo mejor inicio que final.
Ello le permitió pelear, incluso hasta la última prueba,
el subcampeonato. Sin embargo, su Williams-2002 no le respondió
como se quería, demostrando una vez más la gran superioridad
técnica de los Ferrari, no sólo en cuestión
mecánica sino en llantas.
La actuación de Juan Pablo Montoya durante este año
fue de tal arrojo que sonaron con insistencia rumores de que la
Ferrari lo quería en sus filas; sin embargo, la negociación
no se concretó y el bogotano firmó por otros dos años
con Williams.
Claro que su talento fue reconocido por el propio Michael Schumacher,
mientras que por parte de Ralf, Montoya antes que piropos escuchó
diatribas que en ningún momento lo afectaron; todo lo contrario,
parecían estimularlo para partir de la grilla con más
ímpetu.
Si bien este año Montoya no vio la bandera a cuadros, su
campaña en la Fórmula Uno no puede menospreciarse.
Desde ya se intuye que su potencial se expresará al ciento
por ciento en los próximos años, por eso recibió
en Mónaco el Premio Mundial a la Promesa del Deporte, algo
así como el Nobel para las disciplinas deportivas.
Contrario a lo que revelan sus 300 kilómetros por hora en
las pistas, Juan Pablo parece no tener prisa en quitarle el trono
a Schumacher. Lo suyo está en camino. |
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