Un
equipo multidisciplinario de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Antioquia y del Hospital Universitario San Vicente de Paúl,
dirigido por el cirujano Luis Fernando Tintinago, realizó
con éxito un trasplante de laringe, el pasado 11 de julio.
Martín Gaviria, un campesino de 38 años, de profesión
domador de caballos, que recibió tres impactos de bala hace
menos de un año, fue la persona a la cual se le practicó
la intervención quirúrgica de alto riesgo, la que
no sólo le devolvió la voz, sino el gusto por vivir
y la esperanza, como el mismo lo ha dicho en varias oportunidades.
Este trasplante de laringe realizado en Medellín tuvo varias
características, entre ellas ser el segundo de esa naturaleza
que se efectúa en el mundo; el primero fue en 1998 y lo hizo
un grupo de cirujanos coordinado por Marshall Strome, en Cleveland,
Estados Unidos. Además, poder respirar sin necesidad de una
traqueotomía, sin duda, una gran ventaja y un adelanto en
la ciencia, cuyo fin es el de procurar una vida mejor.
Para llegar a este punto, son muchos los pasos dados por la comunidad
científica de Medellín, la que no ha dado tregua a
sus investigaciones, reto y ejemplo en el mundo. Se recuerda, por
ejemplo, el año de 1985, cuando un equipo de la Clínica
Cardiovascular Santa María y del Hospital Universitario San
Vicente de Paúl trasplantó el primer corazón
en Colombia.
El año pasado se realizaron 343 trasplantes de riñón,
5 de páncreas, 28 de hígado, 7 de médula ósea,
10 de corazón y más de 1.000 de córneas y tejidos
oculares, lo que hace de Medellín una ciudad líder
en América Latina y a la par de otras comunidades científicas
del mundo, donde los avances son permanentes.
El trasplante de laringe dejó un sabor de conquista. Los
médicos encargados de su ejecución lo advirtieron
en aquel momento y Martín Gaviria, con su alegría,
con su manera de asumirlo y luchar para obtenerlo, demostró
su fortaleza y ganas de vivir.
Igual ocurrió, en noviembre de este año, cuando se
hizo el primer trasplante de tráquea en el mundo.
Fue realizado por el equipo del Hospital San Vicente de Paúl
y la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, coordinado,
de nuevo, por el cirujano Luis Fernando Tintinago. El receptor,
Adrián Patiño, de 21 años, había perdido
su tráquea en un 95%, respiraba por un orificio de tan solo
medio centímetro. Murió a los once días por
complicaciones cerebrales.
Apoyo necesario
Dos operaciones que pusieron a prueba el trabajo científico
y que invitan a la reflexión sobre las inmensas posibilidades
de la ciencia y la importancia de un trabajo en grupo, interdisciplinario,
como el que se hizo en Medellín, en el cual se descarta el
afán de protagonismo.
En Colombia son miles los pacientes que dependen de la solidaridad
para acceder a un trasplante de hígado, corazón, córnea,
riñón o tráquea. Y en ese sentido, cobra mayor
importancia el trabajo de la Asociación Colombiana de Trasplantes,
fundada en 1986.
Una entidad que desde entonces se ha ocupado de hacer una intensa
campaña para motivar la donación de órganos
y apoyar tanto a los que han recibido un trasplante como a quienes
están en lista y se acercan a éste. Una tarea nada
fácil que, sin embargo, comienza a dar sus frutos.
A lo largo de estos años ha quedado claro el necesario apoyo
por parte del Estado y la empresa privada, que requieren los investigadores,
tanto de Medellín como del resto del país. De esta
manera, se podrá hacer un trabajo permanente y a fondo, más
cuando los resultados no se han dejado esperar, aun en las difíciles
condiciones económicas en las que estos profesionales deben
asumir sus proyectos científicos.
Hoy, Martín Gaviria volvió a su actividad de antes.
Su oficio como domador de caballos lo ejerce en el municipio de
Caldas, Antioquia, mientras siente que ha recuperado gran parte
de su vida, gracias a un trasplante. |