Inicio EL COLOMBIANO Inicio Resumen - Bitácora informativa de enero a junio de 2003
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ANÁLISIS DE CIUDAD
Medellín en claroscuro

Ramiro Valencia Cossio Ex gerente de EPM, ex gobernador y ex ministro de Minas


Igual se puede predicar de las ciclorutas. Loable la posibilidad de ir en bicicleta, pero irreal en una ciudad como la nuestra.


Se me ha solicitado un enfoque crítico de los principales hechos político-administrativos del primer semestre de 2003. Temas relevantes como el desempleo, la pobreza, la seguridad, las soluciones viales y la relación Municipio-EPM, serán siempre complejos, polémicos y de difícil tratamiento en cualquier administración. Para la tarea de observar y percibir la ciudad, propongo algunas opiniones y reflexiones.

¿Qué tal vamos?
En una encuesta realizada en Medellín, los días 17 y 18 de Julio, por la firma Invamer, sus habitantes respondieron a la pregunta de ¿Cómo están las cosas en la ciudad?, de la siguiente manera: Actualmente las cosas mejoran para un 47 por ciento, y están iguales o peores para un 49 por ciento; el restante 4 por ciento no sabe o no responde. Podríamos decir entonces que la mayoría de los medellinenses, en el momento actual, no perciben una mejoría.

Contrastan estas cifras de la situación percibida con la imagen favorable del Señor Alcalde, pues el 37 por ciento está muy satisfecho, y otro 37 por ciento algo satisfecho con la manera como el Doctor Luis Pérez está manejando la ciudad. Un 10 por ciento se encuentra algo insatisfecho y el otro 10 por ciento muy insatisfecho.

Sin duda alguna, la explosiva cifra de desempleo en la ciudad, que según el Dane, se encuentra en el 16.8 por ciento, más la presencia en las calles de pobres, indigentes y desplazados, explican un aparente pesimismo y desencanto.

Quizá una demostración palmaria de la situación de empobrecimiento de los ciudadanos, se encuentra en los casi 80.000 clientes que hoy tienen sus servicios públicos “cortados” por falta de pago, o en la disminución en el consumo de alimentos, que hoy se sitúa entre un 7 y 8 por ciento.

Hechos para el optimismo
La encuesta ya referenciada, indica, no obstante, que el 56 por ciento de los habitantes de la ciudad cree que la situación mejorará en los próximos 12 meses. Y no es una mera ilusión. Hay hechos que permiten pensar que así será.

El primero, la inocultable aceptación que el gobierno del Señor Presidente Álvaro Uribe tiene en el país y, particularmente, en esta ciudad, con un 83 por ciento de favorabilidad. Ha transmitido confianza y certeza de que las cosas cambiarán.

El segundo, que la economía antioqueña participa con el 15.8 por ciento del PIB de la nación y con el 25 por ciento de las exportaciones no tradicionales. Hasta mayo del presente año, las ventas crecieron en más de un 90 por ciento y el desempeño de su economía superó el promedio nacional.

El tercero, y quizá, como parte de explicación del anterior, es el impacto positivo que han tenido para la región, tradicionalmente textilera y confeccionista las ventajas del ATPDEA y que han sabido aprovechar nuestros empresarios. Dígalo si no, el primer contenedor con confecciones que llegó a tierra norteamericana y que salió de una empresa de la ciudad.

Cabe destacar también, como razones para el optimismo, las inversiones millonarias hechas en el primer semestre por parte de los dueños de hipermercados y el auge notorio de la construcción, para los estratos 4,5 y 6.

La seguridad se nota
No existe otra región en el país, ni ciudad en particular, en las cuales se haya dado un trabajo coordinado y armónico entre los diferentes organismos del Estado, como en Medellín.

Con el liderazgo de los Generales Mario Montoya, Leonardo Gallego y Vicente Urueña y con el concurso de las demás autoridades se han realizado operativos conjuntos que los habitantes de la ciudad contemplamos complacidos y cuyos resultados positivos en la lucha eficaz contra todo tipo de delincuencia, recibimos agradecidos. Las cifras son contundentes: En este primer semestre los homicidios disminuyeron en un 39 por ciento o sea 712 menos que en el mismo período del año anterior.

Hubo sólo 4 casos de terrorismo, comparados con los 42 del primer semestre de 2002. También se redujo el hurto de automotores en un 32 por ciento, los bancarios en un 52 por ciento, a residencias en un 23 por ciento y los secuestros pasaron de 7 a 2 por ciento. Se capturaron en flagrancia a 11.837 personas con un incremento del 27 por ciento. Se desactivaron 59 petardos de bajo poder y 11 bombas de alto poder, frustrándose seis escaladas terroristas. Estos son los hechos y las cifras de una actuación eficaz que la ciudadanía percibe y que contribuye a confiar en un futuro distinto.

La comuna 13: sol y sombra
Este conjunto de barrios, denominado comuna 13, se había convertido en el asentamiento normal de guerrilleros y paramilitares, dividiéndose estratégicamente su territorio.

No pocos secuestrados fueron llevados a las caletas existentes en la comuna. La guerra se había trasladado con todo su drama a las calles de los barrios. Los enfrentamientos diarios, las muertes, los chantajes y el silencio impuesto por los grupos ilegales, sometieron a una “especie de secuestro” a sus habitantes. Nada ni nadie se movía sin su permiso.

La decidida presencia de las autoridades desnudó una situación que no es propia, ni exclusiva de la comuna 13. No hemos entendido en su magnitud la realidad que se vive en las calles de las diferentes comunas. No sabemos o no queremos saber quienes son los verdaderos dueños de la vida, los bienes y el destino de las gentes del barrio.
Ni siquiera el macabro descubrimiento de fosas comunes cerca de la comuna 13, nos ha hecho tomar conciencia del problema real que padecemos.

La comuna 13 se ha querido convertir en un símbolo. Quedan interrogantes sobre si solo se trató de una exitosa operación militar y de policía o lo que fundamentalmente se requiere es una presencia transformadora y permanente del Estado. Queda también por clarificar si hoy los habitantes de esos barrios, como muchos afirman, cambiaron de amo. Si ya no están sometidos al terror de la guerrilla, sino al igual terror que imponen los paramilitares, a pesar de que las autoridades los enfrentan por igual. La comuna 13 es un ejemplo de lo que está pasando en muchos lugares de la ciudad.

¿Ejercicio de autoridad sin diálogo?
Nadie puede creer que un Alcalde o una administración actúan de mala fe. No. Todos suponemos que sus decisiones buscan solucionar problemas y mejorar la calidad de vida de los administrados.

Medellín se encuentra atrapada en su propia congestión vehicular por falta de soluciones integrales y definitivas. A veces, un intercambio vial, lo único que permite es llegar mas rápido al taco. La dinámica de la reactivación en la construcción, agravará el problema.

La fallida obra de la 76, tratada como tema de campaña, hizo pasar a la comunidad afectada de la euforia al desengaño. Hoy saben que fue peor el remedio que la enfermedad. La bien intencionada decisión de evitar que todas las rutas de buses circulen por el centro de la ciudad y la definición de los llamados “cuadrantes”, han desatado una serie de manifestaciones y bloqueos por parte de los dueños y conductores de buses indicando que poco se consultó y que se pudo haber concertado mejor la medida.

Igual se puede predicar de las ciclorutas. Loable, sin duda, la posibilidad de transporte en bicicleta, pero irreal en una ciudad como la nuestra. Las comunidades por donde han sido construidas manifiestan sus reparos no solo por las obras en si por la ausencia de los usuarios. Cabe preguntar: En qué estudios se fundamenta la decisión? ¿Cuál el público objetivo y cuales las posibilidades y frecuencia de uso?. ¿Cuál el costo-beneficio?.

Otros temas en el tintero
¿Quién les cumple a los jóvenes reinsertados?, ¿Quién responde por la baja ejecución de los Programas de Convivencia?, ¿Cómo recuperar para Medellín el apelativo de “la tacita de plata” con los problemas en el aseo, el reparcheo de vías, el cuidado de las zonas verdes?, ¿Quién vela por los desplazados, por los chatarreros de la Alpujarra o por los desarraigados de las “cuevas”?

Son las luces y las sombras en el análisis político-administrativo, del primer semestre de 2003. Sin embargo, todas las encuestas han sido consistentes. La percepción mayoritaria da cuenta de la satisfacción con el desempeño del Alcalde, Doctor Luis Pérez Gutiérrez. La gente así lo percibe y así lo expresa.



     
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