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Ana Cecilia Duque, de 31 años, era una mujer hermosa,
dedicada a la crianza de su hija Elizabeth y a enseñarles
a los pequeños que acudían a la escuela de la vereda
El Jordán, en Cocorná. El lunes 21 de abril, Gabriel,
su padre, recibió una noticia que lo dejó estupefacto:
Ana Cecilia había sido secuestrada por miembros del Eln,
quienes le hicieron llegar una nota con una petición macabra.
Si deseaba volver a ver con vida a su hija, Gabriel debía
asesinar a alias Matute, miembro de las autodefensas.
Gabriel denunció el hecho ante las autoridades con el dolor
que le producía desconocer la suerte de Ana y la incertidumbre
de no saber qué podía pasar con ella. Luego los
miembros del grupo armado le hicieron saber que le respetarían
la vida, pero la zozobra ya había sembrado dudas en la
familia Duque. Mientras tanto. Elizabeth anhelaba el regreso de
su madre, que cada mañana se despedía de ella con
un beso, para que la viera participar en el festival de la canción
en el que era finalista.
En el municipio hacen presencia las autodefensas y algunos frentes
del Eln y Farc. La disputa entre los grupos dejó 142 muertos
en 2002, entre ellos dos educadores. El sábado 26 en horas
de la mañana la noticia de la muerte de Ana Cecilia estremeció
al municipio. Su cuerpo sin vida fue hallado en un camino veredal.
En su bolso había cartas dirigidas a Elizabeth, en las
que le prometía que pronto estarían juntas.
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