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ENERO | ANTIOQUIA
Ataque contra cuatro sueños

Atentado terrorista contra la sede de la Fiscalía sacudió la mañana del 16 de enero. Murieron cuatro personas.


El ataque fue cometido con un carro bomba que fue parqueado en el centro comercial El Cid. La onda explosiva afectó un 40 por ciento de la estructura. Erika, la mamá de Kevin, le pidió a los asistentes al sepelio de su hijo que no lloraran en honor a la alegría del pequeño.
Los comerciantes que tenían sus locales en El Cid sufrieron el mayor impacto del atentado. Cumplía mes y medio en servicio.
Kevin Esteban Giraldo Martínez, de tres años de edad, salió de su casa la mañana del 16 de enero en compañía de Erika, su mamá, y le hizo prometer que al regreso lo invitaría a un helado.

Llegaron juntos al billar en el que ella desempeñaba labores de limpieza y se despidieron de Leonel, su papá, que se fue a atender un granero cercano. La cotidianidad del jueves era similar a la de otros días. A las 7:55 de la mañana el jueves se transformó...

Todo era angustia en las calles aledañas al local. Erika gritaba ahogada en llanto, los socorristas trataban de calmarla y de asistir a los heridos, mientras los investigadores recogían testimonios de la explosión de un carro bomba que acabó con la vida de Kevin y de otras tres personas, dejó a 42 más heridas, destruyó de manera parcial las instalaciones del centro comercial El Cid y ocasionó averías en varios pisos de la sede de la Fiscalía Seccional de Medellín, ubicada en la carrera Palacé con la calle Caracas.

Los sueños solitarios
En el hecho también perdieron la vida Miriam Lucía Botero, técnica judicial, de 39 años; Diana Merys López, técnica de la Fiscalía, y el comerciante Hernando de Jesús León, de 56 años. Miriam Lucía, conocida como Tesorito por su don de gentes, dejó dos hijos y un nieto de ocho meses. Diana Merys, natural de Barranquilla, estaba casada y tenía dos hijos.

Hernando de Jesús, que llevaba dos meses de trabajo en la cafetería El Cid Campeador, murió cuando ingresaba en su carro al parqueadero. Su mamá, Mercedes, lo había despedido aquella mañana con la frase “Nano, cómo vas de hermoso”, él, sin titubear, le respondió: “Es que siempre he sido hermoso”.

Siete horas más tarde, miembros de la Sijín capturaron en el barrio Juan XXIII al presunto conductor que abandonó el vehículo en el parqueadero del centro comercial El Cid. La identificación fue posible por la grabación registrada en las cámaras ubicadas en la puerta de ingreso. Se trataba de Rigoberto García Quintero, de 21 años de edad, nacido en Cocorná y padre de dos hijos, quien al momento de su captura estaba en su casa y se había tinturado el cabello.

El automóvil utilizado para el atentado fue un taxi pintado de azul, Renault 9, placas TMD 443, de Envigado, en cuya cajuela fueron dejados 40 kilos de material explosivo. Unos 40 locales comerciales de El Cid, inaugurado 42 días atrás, resultaron afectados. Al dolor y al pánico por efecto de la explosión, se sumó la incertidumbre de los comerciantes de haber perdido la inversión en el lugar. Las autoridades calcularon las pérdidas estructurales en unos 300 millones de pesos y señalaron que debía ser demolido el 40 por ciento de la edificación por los riesgos que representaba.

Un día después, las autoridades confirmaron que García admitió su responsabilidad en el hecho y sus nexos con las Farc.

   

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