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| MARZO
| ANTIOQUIA |
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| La mano de Dios
ardió una tarde |
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Desde las 5:30 y hasta las 8:30 de la noche del jueves
6 de marzo ardieron más de 600 viviendas del
sector conocido como La Mano de Dios, dejando más
de 3.500 personas afectadas. |
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Confusión,
desesperanza, incertidumbre, llanto y horror fueron parte de los
sentimientos que se vivieron la tarde del jueves 6 de marzo en el
sector conocido como La mano de Dios, en la zona centro oriental
de la ciudad.
Allí ardieron 650 casas y 3.500 personas resultaron damnificadas.
Algunos de los afectados fueron víctimas de otras tragedias.
A Liliana María Fierro, la habían sacado los paras
de Segovia hace cinco años, según sus palabras, y
desde entonces buscó sobrevivir en Medellín. Su rancho
lo consumió el fuego, aunque salvó la vida.
Entre lágrimas e incertidumbre, Ángel de Jesús
Muriel relató al día siguiente de la tragedia, el
viernes siete de marzo, que era la tercera vez que se le incendiaba
su casa. “No tengo nada”, dijo. Pese a la angustia,
la solidaridad de la ciudadanía se hizo sentir, mientras
que se dispuso la concentración de los damnificados en el
colegio Sol de Oriente, como albergue provisional.
En esa ocasión, como en otros incendios registrados en sectores
populares días antes (Moravia) la respuesta de la ciudadanía
estuvo presente con donaciones de diferente tipo. La zona estaba
identificada como de alto riesgo y se estimaba que el 70 por ciento
del sector no estaba apto para construcción de vivienda.
Sin embargo, sus pobladores, en su mayoría familias desplazadas
por la violencia, argumentaban que no tenían a dónde
ir y que allí habían encontrado la opción de
sobrevivir. Un informe de este diario del domingo 9 de marzo, consignó
que, por diferentes factores, arden las laderas del Valle de Aburrá.
“Vallejuelos, Moravia, La Mano de Dios, en Medellín;
El Esfuerzo, en Bello y Villa Fátima, en Itagüí,
son dolorosos ejemplos de como los incendios, unos provocados por
confrontaciones entre grupos armados y otros por circunstancias
fortuitas, dejaron en la pobreza a quienes ya estaban en la miseria”.
Y añadió el informe que los afectados, en su mayoría,
son desarraigados por la violencia provenientes de diversos municipios
del departamento y algunos más del Chocó. El fenómeno
del desplazamiento hace crecer asentamientos sin condiciones de
seguridad.
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