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No despojaremos a nadie": Bec


Habla el Bloque Élmer Cárdenas de autodefensas sobre combates en Atrato.
Sus mandos observan que no van a quitarles la tierra a negros e indígenas.
La razón militar de sus operaciones, dicen, es acabar con corredor de las Farc.

Por
Carlos Alberto Giraldo M.
Enviado especial, Río Opogadó


Hombres del Bloque Élmer Cárdenas de las autodefensas, al mando de José Alfredo Berrío, conocido como Alemán, permanecen en los alrededores de los caseríos indígenas Unión Baquiaza y Playita.
Manuel Saldarriaga, enviado especial, río Opogadó

El Bloque Élmer Cárdenas de las autodefensas (Bec) niega que sus operaciones militares entre los ríos Opogadó y Napipí sean parte de una estrategia de despojo de los territorios de las comunidades negras e indígenas del río Atrato.

Según el estado mayor de esa organización ilegal, el interés de su acción es neutralizar cualquier amenaza de las Farc contra Urabá y cerrar el paso a un corredor estratégico de la guerrilla entre el Atrato y el Pacífico chocoanos.

Los mandos del grupo al margen de la ley confirman que sí ha habido combates de mediana y baja intensidad con el frente 57 de las Farc, pero advierten que pronto los indígenas desplazados podrán regresar a sus aldeas de origen.

Presentamos a los lectores la primera parte de esta entrevista, que debió dividirse por razones de espacio, y que mañana terminará de publicarse.

Ahí estarán
Aunque ustedes confirman que en efecto son hombres del Bec los que están en Napipí y Opogadó, ¿desde cuándo y por qué razones comenzó la ocupación de ese territorio?

"La presencia militar y social del Bloque Élmer Cárdenas de Autodefensas Campesinas (Bec-Ac) en la zona al sur del río Truandó obedece al eje de avance en nuestra confrontación con las Farc, específicamente con el frente 57, reforzado por otros grupos del bloque José María Córdova. Ha sido una operación sostenida desde el año anterior, necesaria, toda vez que las cuencas de los ríos Napipí y Opogadó son cruciales para la movilidad desde la zona de retaguardia de dicho frente guerrillero, en la cual se abastecen desde el océano Pacífico, en la que se restablecían, y desde la cual se movilizaban hacia el río Atrato para impedir el tránsito de pasajeros y mercancías y para articularse con los demás reductos de las Farc en la zona del Murrí, lo cual les permitía tener un corredor desde el pacífico hasta el suroeste de Antioquia, y desde allí al nudo de Paramillo. Este corredor de movilidad hacía inminente y permanente la amenaza de las Farc a Urabá, y es dicha amenaza la que nos esforzamos por conjurar".

¿Se trata de una operación de avance, contención, control...?
"La guerra irregular conjuga estos conceptos, avance y movilidad, contención y ataque, concentración y dispersión de fuerzas. Sólo podemos afirmar que es una confrontación con las Farc que viene de tiempo atrás y que sostendremos mientras así lo estimemos necesario para el logro de nuestro objetivo estratégico, la paz, entendida como una condición de seguridad, justicia y desarrollo para todos".

¿Hay algún interés específico en estar allí, justo ahora?
'"La prueba de la astucia de un comandante, no radica en su comprensión de la importancia del despliegue flexible de fuerzas, sino en la habilidad de dispersar, concentrar y modificar las fuerzas a tiempo, de acuerdo con circunstancias específicas' (Mao Tse Tung).

Son muchas las suposiciones que se tejen respecto al interés específico, pero puede tener la certeza de que nuestra presencia obedece a una determinada situación táctica y no a intereses particulares".

Son muchas las especulaciones sobre los combates en el área, ¿qué ha ocurrido, según su versión?
"Hasta el momento hemos tenido enfrentamientos de mediana y baja intensidad, toda vez que hemos llegado hasta algunos campamentos y centros de abastecimiento de las Farc en la zona, donde hemos recuperado material bélico y algunos medios de comunicaciones y transporte. Igualmente han caído en combate algunos guerrilleros, otros se nos han entregado de manera voluntaria, y algunos más se han entregado a la fuerza pública en las cabeceras municipales".

Los indígenas y comunidades afrocolombianas temen que esta sea una nueva etapa de despojo de sus territorios ancestrales y que con ella lleguen los cultivos de palma africana, la ganadería extensiva y la coca en gran escala...
"El Bloque Élmer Cárdenas de Autodefensas Campesinas no promueve, no ha promovido ni promoverá nunca el despojo de la tierra a las comunidades campesinas, indígenas o afrocolombianas.

Sobre esos temores específicos podemos argumentar en contrario así:
A. En toda nuestra área de influencia (los Córdobas, Canalete, Arboletes, San Juan, Necocli, Mutatá, Dabeiba, Uramita, Acandí, Ungía y el medio y bajo Atrato sólo había dos focos de cultivos ilegales, herencia de las guerrillas, a saber: en el sector de Tulapas, donde 3.126 familias guardabosques ya erradicaron manualmente la coca, y en inmediaciones de una comunidad de paz en el Atrato, donde, en atención a una sugerencia nuestra, la Diócesis de Apartadó solicitó al Gobierno Nacional la aspersión aérea, solicitud que fue negada argumentando que valía lo mismo ir a fumigar 10.000 hectáreas al Guaviare que 100 al Atrato. En ese único caso, se mantiene la producción de hoja de coca en manos de una comunidad de paz que preferimos no identificar nosotros (el padre Leonidas Moreno de la Pastoral Social puede informar mejor de sus gestiones ante el Gobierno).

Nuestro argumento es simple y contundente: si en 10 años de presencia en otros puntos de Urabá no promovimos la siembra de coca, lo cual era, por así decirse, moda en otras zonas de Colombia, ¿por qué habríamos de hacerlo ahora cuando ya no se usa?

B. No atacamos ni promovemos la ganadería extensiva, pero sí consideramos que hay opciones de más rentabilidad económica y social, toda vez que pueden producir mucho más, generando de paso mucho empleo, el cual es, por sí mismo, una utilidad inmensa.

C. Sobre la palma: no es política del Bloque promover dicha agroindustria, y el día que la considerásemos promoveríamos la participación de las comunidades dueñas de la tierra, por medio de empresas asociativas, trabajando al lado de los capitalistas dueños de las instalaciones industriales. Nuestra sincera opinión es que para qué necesita una empresa ser dueña de la tierra de plantación si puede comprar el fruto de la palma a las comunidades para procesarlo en su planta obviando líos sociales, laborales y un largo etcétera, y pudiendo hacer que la gente, las comunidades y los pequeños y medianos propietarios sean copartícipes del desarrollo industrial, generando con ello arraigo, autoestima y sentido de pertenencia en esas comunidades?

Además de todo lo anterior, consideramos que esas suposiciones son más bien infundadas, porque ni coca ni vacas ni palma pelechan durante la mayor parte del año en la actual zona de confrontación que permanece casi siempre anegada".

Es inminente, según los lugareños, que habrá fuertes choques con el frente 57 de las Farc. La gente teme quedar en medio del fuego cruzado...
"Es difícil saber con anterioridad qué tanta resistencia puedan o quieran oponer las Farc en la zona. Las comunidades más vulnerables se han concentrado en sitios más seguros, y pronto regresarán a sus sitios de origen. La política del mando del bloque es clara en cuanto a la distinción y la protección especial que brinda el derecho internacional de los conflictos armados a la población y los bienes civiles".

 


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