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Opogadó: persiste el temor de indígenas

Armada dice que asume control de orden público y seguridad de civiles.
Los embera denuncian que las autodefensas aún se mueven en el Atrato.
Hay brotes de tuberculosis en cuatro nativos y hay niños enfermos.

Por
Carlos Alberto Giraldo M.
Enviado especial, Río Opogadó


No sólo los indígenas del río Opogadó sufren dificultades. Ayer este diario conoció que 480 embera de la comunidad Hoja Blanca y 280 de Unión Cuití, quienes salieron del río Napipí, están hacinados y hambrientos en La Loma.
Manuel Saldarriaga, enviado especial, río Opogadó

Ayer las comunidades indígenas desplazadas denunciaron que aún hay hombres de las autodefensas del Bloque Élmer Cárdenas que se movilizan por los ríos Opogadó y Atrato.

Según dijeron a este diario dos líderes de la etnia embera, por esa ruta las autodefensas transportaron en los últimos días a combatientes heridos y muertos en los choques ocurridos con las Farc en la cabecera del río Opogadó.

"Los 'paras' siguen rondando en la noche. La mayoría indígena está asustada porque salió de sus caseríos y aquí se sigue viendo a las autodefensas", comentaron voceros embera.

No obstante, el teniente coronel Luis Bernardo Ramírez, jefe del Batallón Fluvial #20 de Infantería de Marina, indicó que sus hombres ya tienen control sobre el río Atrato.

Aclaró que hay dos limitantes: una es que la fuerza publica no puede hacer presencia permanente en el área y la otra es que, debido al verano, las pirañas (lanchas de combate) no pueden entrar a la parte alta del Opogadó, porque es imposible navegar dado el bajo nivel de las aguas.

"Además, las condiciones del terreno son difíciles para llegar a Playita (a 20 horas de camino a pie). El Batallón Manosalva tratará de ir allá".

El oficial agregó que la Infantería de Marina recibirá el apoyo de hombres de la IV Brigada y de la Policía, con el fin de restablecer el control del orden público en la zona.

Los líderes indígenas embera relataron que una "piraña" provocó un oleaje que por poco ahoga a varios menores que se bañaban en el Atrato y que destruyó dos botes de madera y hundió víveres y ollas.

El teniente coronel Ramírez sostuvo que se trató de un leve incidente y que sólo una embarcación nativa sufrió daños y sus hombres se pusieron al tanto para superar la situación.

Los voceros de las comunidades Egorókera, Unión Baquiaza y Playita reiteraron que ha habido patrullajes recientes de autodefensas en los alrededores de los albergues donde se refugian los indígenas, en Bocas y Puerto Antioquia.

El jefe del Batallón Fluvial #20 manifestó que la Fuerza Pública asume la seguridad de la vida y bienes de los indígenas desplazados de los ríos Opogadó y Napipí, e incluso de 120 afrocolombianos desplazados del caserío Carrillo.

"La situación se va a solucionar lo más pronto posible, para que las comunidades regresen a sus sitios de origen", advirtió Ramírez.

Los embera anotaron, en un comunicado, que las autodefensas aún reciben víveres y refuerzos por el Atrato.

"Los paramilitares siguen recorriendo sin dificultad y rodean por momentos los lugares donde están los desplazados indígenas", dijeron ayer.

Por esa razón reclamaron la ayuda, "de los comandantes de las Fuerzas Armadas y del presidente de la República".

No se mueven
Los indígenas dijeron que aunque recibieron apoyo alimentario de la Red de Solidaridad Social, de la Diócesis de Quibdó y de la Unicef, es urgente que les envíen toldillos, colchonetas y ollas comunitarias.

Voceros de la Diócesis de Quibdó llamaron a que los organismos gubernamentales suministren también zinc y clavos a los nativos, para construir otros ranchos donde los embera puedan alojarse.

"El problema es que se deben mejorar las condiciones de vivienda porque muy pronto entrará el invierno. Ellos están dispuestos a cortar la madera, aserrarla y construir sus ranchos", precisaron.

Ayer se observó que mientras haya combates en la parte alta del río Opogadó, los embera continuarán desplazados en los caseríos de Bocas y de Puerto Antioquia, sobre el Atrato.

"Si existe el peligro de que sus aldeas se vuelvan campos de batalla, no se puede retornar", dijeron religiosos de la Diócesis de Quibdó.

Enfermos
Los líderes embera alertaron sobre la aparición de enfermedades gastrointestinales, entre los niños, y de brotes de tuberculosis en cuatro adultos.

"Hay vómitos y diarreas. El martes llevamos al centro médico de Bellavista (Bojayá) a enfermos de tuberculosis y artritis. La semana pasada había 40 enfermos entre adultos y niños", detallaron.

Los afectados requirieron medicamentos para los enfermos y combustible para transportarlos y atenderlos y solicitaron una motosierra para el corte de madera.

Desde hace cinco semanas más de 800 hombres de las autodefensas Élmer Cárdenas entraron a la zona y han sostenido combates, "de mediana y baja intensidad", con guerrilleros del frente 57 de las Farc.

Debido al riesgo de quedar en medio de los choques, las comunidades embera del río Opogadó abandonaron sus caseríos el sábado 20 y el domingo 21 de marzo.

En el río Napipí, también en el municipio de Bojayá, otros 660 aborígenes de las comunidades Unión Cuití y Hoja Blanca, salieron de sus territorios para evitar el fuego cruzado.

Ayuda al lector
En La Loma-Bojayá la situación es crítica
Los indígenas del río Napipí, que se desplazaron al poblado La Loma, sobre el río Bojayá, solicitaron ayer la ayuda urgente de organismos humanitarios nacionales e internacionales, debido a que más del 30 por ciento de ellos se encuentra a la intemperie.

"Somos 480 integrantes de la comunidad Hoja Blanca y 280 de Unión Cuití. No cabemos en el centro comunitario habilitado para albergarnos y muchos de nosotros estamos durmiendo en una playa, a orillas del río, sin toldillos ni colchonetas", relató un maestro indígena que se encuentra desplazado en La Loma.

De acuerdo con los datos suministrados por el docente, los miembros de la comunidad Unión Cuití son los más afectados dado que debieron abandonar su aldea sin poder llevar los utensilios necesarios para sobrevivir en el desplazamiento.

"Falta adecuar más espacios para alojarnos, pero faltan también alimentos, frazadas, toldillos y ollas. La Red de Solidaridad envió 24 mercados pero eso no alcanzó para tanta gente".

 


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