"Vivir para contarla":
Biografía de Gabriel García
Márquez
García el memorioso
La primera entrevista se la hicieron en EL COLOMBIANO.
Historia
de la primera visita de García Márquez a Medellín,
en 1954.
Conozca
algunas intimidades de las Memorias de Gabo.
Por
Reinaldo Spitaletta
Medellín
La primera entrevista a Gabriel García Márquez
se la hicieron, en Medellín, dos redactores de El Colombiano,
en julio de 1954, fascinados por los cuentos de aquél
publicados en periódicos. Hasta ahí no habría
nada de raro sino fuera porque la entrevista, por razones aún
desconocidas, jamás se publicó, pero él
la recuerda con nitidez en sus memorias Vivir para contarla.
García Márquez llegó por primera vez
a Medellín en ese mes a reconstruir la tragedia de
Media Luna, en la carretera a Rionegro, ocurrida el 12 de
julio, en la que perecieron la madre del ciclista Ramón
Hoyos Vallejo y 74 personas más.
El joven reportero de El Espectador, de 27 años, arribó
a esta ciudad dos semanas después del mortal alud.
"Se sabía que el 12 de julio en la mañana
había habido un derrumbe de tierras en La Media Luna,
un lugar abrupto al norte de Medellín, pero el escándalo
de la prensa, el desorden de las autoridades y el pánico
de los damnificados habían causado unos embrollos administrativos
y humanitarios que no dejaban ver la realidad", recuerda
García Márquez en sus memorias (pág.
526), con un notorio error de punto cardinal. Media Luna todavía
está al oriente.
Se hospedó en el hotel Nutibara "con ropa para
dos días y una corbata de emergencia". Hasta entonces
-dice él- lo único que el "mundo entero
sabía de Medellín era que allí había
muerto Carlos Gardel, carbonizado en una catástrofe
aérea".
A la segunda noche de su estada en Medellín lo esperaban
en el hotel dos redactores de El Colombiano, "tan jóvenes
que lo eran más que yo", evoca el Nobel, "con
el ánimo resuelto de hacerme una entrevista por mis
cuentos publicados hasta entonces" (pag. 531).
El caso es que a ambos les costó trabajo convencerlo,
"porque desde entonces tenía y sigo teniendo un
prejuicio tal vez injusto contra las entrevistas...".
Al fin de cuentas, sin embargo, concedió aquella primera
entrevista, que fue, según él, "de una
sinceridad suicida".
El memorioso García Márquez añade que
hasta hoy han sido incontables las entrevistas "de que
he sido víctima a lo largo de cincuenta años
y en medio mundo, y todavía no he logrado convencerme
de la eficacia del género, ni de ida ni de vuelta".
Pero, a su vez, considera que la mayoría de las que
no ha podido evitar sobre cualquier tema "deberán
considerarse como parte importante de mis obras de ficción,
porque sólo son eso: fantasías sobre mi vida".
Casi un año después, en junio de 1955, García
Márquez retornó a Medellín, otra vez
como reportero de El Espectador, con una diferencia: ya brillaba
nacionalmente por su célebre reportaje al marino Luis
Alejandro Velasco, publicado por entregas en ese diario, y
por su primera novela, La Hojarasca. Llegó para escribir
un reportaje seriado con el campeón ciclístico
Ramón Hoyos.
El 26 de junio de 1955 apareció en El Colombiano Literario
una extensa entrevista a Gabo, realizada por Alonso Ángel
Restrepo, en Medellín, en la que se mezclan ambientes
y declaraciones, resumen de dos horas de conversación
en el Nutibara.
Y mientras García Márquez se tomaba una coca-cola,
le dijo al entrevistador: "Yo no tomo licor sino cada
siete años", sentencia que podría considerarse
una de las tantas fantasías del inventivo escritor
de Aracataca.
En la nota habló de la creación y peripecias
de La Hojarasca. La había enviado a la Editorial Losada,
de Buenos Aires, y ocho meses después se la devolvieron
con una misiva "en la que se me comunicaba que mi obra
exigía un gran esfuerzo de los lectores para comprenderla
y que ese esfuerzo no se compadecía con la calidad
literaria de la novela". En sus memorias, sin embargo,
García Márquez dice que jamás le devolvieron
el original, porque esa no era política de la citada
editorial.
"¿Cuál es el novelista de su predilección?",
le preguntó Alonso Ángel a Gabo: "Sófocles,
bien pueda anotarlo. Y algo más: Edipo Rey es, a mi
juicio, la mejor novela policial de todos los tiempos",
contestó García Márquez, al agregar que
el de este diario era el mejor suplemento literario que había
entonces en Colombia. Lo dirigía Eddy Torres.
Tras una minuciosa pesquisa en los archivos de El Colombiano,
no se encontró la primera entrevista que Gabo dice
le hicieron en su vida, y que él registra en sus memorias,
evocando avalanchas y sinceridades suicidas. Ah, tampoco se
supo quiénes fueron los dos jóvenes reporteros.
Se los tragó el olvido.
Servicio y utilidad
Lanzamiento mundial del libro
El próximo martes se realizará el lanzamiento
mundial de las memorias de Gabriel García Márquez,
en su primer tomo, tituladas Vivir para contarla, un fascinante
libro de 580 páginas, cuyo relato de la vida y obra del
escritor va hasta 1955.
La primera presentación se hará en Bogotá,
en la biblioteca Virgilio Barco, a las siete de la noche,
en una ceremonia organizada por Editorial Norma y la revista
Cambio. Conrado Zuluaga, un conocido estudioso de la obra
del Nobel colombiano, hablará en el acto, en cuya mesa
principal estará acompañado por Gustavo Adolfo
Carvajal, presidente de Editorial Norma, y Mauricio Vargas,
director de Cambio. Los invitados al evento podrán
ver, además, una exposición de fotos inéditas
de García Márquez.
EL COLOMBIANO publicará mañana un fragmento
de esta importante obra, en el Suplemento Literario.
Asimismo, el 9 de octubre se efectuará la presentación
en México, Barcelona y Buenos Aires, ciudades muy ligadas
a la trayectoria literaria y periodística del universal
escritor de Aracataca.
Se anunció que el libro estará la noche del
martes en las librerías colombianas.
"La vida no es lo que uno vivió, sino la que
recuerda y cómo la recuerda para contarla", dice
Gabo en el epígrafe del libro.
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