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Inicio serie Valle: paso a paso
Febrero
23 de 2004
Las pandillas en Cali son hijas de una crisis social
Capital del Valle enfrenta aumento en homicidios por venganza
y pandillas.
Barrios
populares sufren enfrentamientos; toda la ciudad pierde.
Ciudadanos
piden atacar causas como desempleo y violencia intrafamiliar.
Por María
Cristina Rivera Ochoa
Enviada especial, Cali

El distrito de Aguablanca es
una de las zonas que padece el accionar de las pandillas.
Es un barrio que se formó con familias desplazadas
de diferentes departamentos y con necesidades básicas
insatisfechas. |
La primera vez que mató no paró de vomitar. Tenía
algo que ver con el ribotril. Pero ¿remordimiento? eso
sí no le dio: "¿por qué si ellos mataron
al amigo de nosotros?", dice. Cuando Jeisson* habla en plural
lo hace por él y por su "pandilla", otros 20,
la mayoría menores de edad. Él de 21. El más
viejo, más porque se ha echado encima la vida de otros
que por edad, tiene 25 años.
Asentados en un barrio al oeste de Cali ven pasar la vida sin
otro anhelo que no morir en el día. "Es que había
que matar. Ellos le habían dado a otro amigo mío
de puro sport, de borrachera. Nosotros entramos hasta la casa
de él y nos lo bajamos y también nos tocó
llevarnos por delante a un policía".
Ese día se quitó de encima todos los escrúpulos
y aprendió que es mejor matar en sano juicio, "uno
sabe lo que está haciendo". Si hubiera nacido en otra
ciudad distinta a Cali, la cosa sería igual. "Uno
no es delincuente por que sí. El problema es la pobreza,
¿si entiende? no hay trabajo, entonces uno roba y si necesita
mata".
Jeisson y su grupo componen una de las más de 15 pandillas
que operan en esta zona de la ciudad, donde está ubicado
el barrio Siloé, y donde Cristo Rey observa de cerca cómo
se comenten delitos
incluso bajo su nombre.
Los enfrentamientos entre pandillas, las venganzas y ajustes son
las principales causas de muerte en la ciudad, que sumó
hasta el 15 de febrero de este año 283 homicidios, 26 más
que en 2003, según datos del Observatorio Social de la
Secretaría de Gobierno.
Cali la pachanguera se resiste a ser tachada como una de las ciudades
más violentas y pide acciones urgentes. Las causas se conocen:
desempleo, consumo de drogas, deserción escolar, violencia
intrafamiliar. Las voces al unísono piden ¡qué
alguien haga algo!
¿Cómo está? ¿bien?
"Cali de por sí es una ciudad violenta". "Es
que tiene una sobrepoblación tremenda, cada día
se ven más los asentamientos". Las definiciones salen
de las bocas amables de los caleños con su ¡ve, mirá,
me entendés!
La ciudad de los cholados y el chontaduro enfrenta ahora una de
sus peores crisis sociales: el hurto callejero lo padecen los
de arriba y los de abajo, los homicidios los sufren más
que todo los barrios populares y al final, es Cali la que sale
perdiendo.
La primera semana del año fue la más sangrienta.
Los caleños lloraron a 58 muertos del 29 de diciembre al
4 de enero. En 2003, las lágrimas fueron para 39. El aumento
es paulatino, cada semana más que el año anterior.
Los que sufren la pérdida de seres queridos se preguntan
¿cuándo amanecerá sin balas la Sultana del
Valle?

Colprensa | Cali |
¿La paz es posible?
"¿Paz? No. eso está duro de conversar acá
en Cali, hay muy poca gente que le aplica a eso. Cuando uno se
sale de esto es cuando lo matan".
Jeisson, con su sudadera impermeable y su candonga de oro, sólo
sabe hablar en términos de guerra, así se crió
y a eso se dedica desde los 12 años: "es que si usted
quiere cambiar y los otros no qué, lo cogen sin fierro,
lo matan, eso es una venganza. Ya no hay paz".
A la voz pesimista del joven de 21 años y aún sin
documentos, se suman las de otros que lograron andar por el camino
derecho."Para recuperar a Cali van a tardar muchos años",
afirma un caleño de 18 años, con la piel mulata,
la mirada serena del que decidió estudiar, hacer las cosas
distintas, pese a que a su barrio "el diablo entra rezando".
¿Y la policía? "De vez en cuando se ve".
Las mamás piden a sus hijos llegar temprano a la casa.
Los taxistas se niegan cuando un pasajero pide que lo lleven a
un barrio "calentura". Los que hablan de zonas como
Siloé, Aguablanca o Doce de Octubre, dicen: en este momento
deben estar matando a alguno. Y los que padecen a diario el problema,
se persignan. A Cali toda la bendicen, mientras las víctimas
maldicen.
Esperanza
Pese a la problemática, instituciones no gubernamentales,
han intentado atacar las causas. Mientras en Siloé se escuchan
a lo lejos las sirenas sonar anunciando que hay enfrentamientos,
en la biblioteca comunitaria, sientan a dialogar a los que se
odian.
Bandas como La Torre, La Mina, Play Boy, Brisas, están
en una misma mesa mirando de frente a los ojos de los que mataron
al amigo. La Alcaldía también trabaja en prevención
del conflicto en los barrios. Gracias a este diálogo se
ha logrado reducir la violencia por parte de las bandas, pero
la solución necesita paciencia y sobre todo persistencia.
Jeisson dice que una vez se acercó a una institución
que lo quería rehabilitar pero "no salieron con nada".
Por eso sigue midiendo los pasos por las calles del barrio. Por
unas calles no puede pasar porque lo matan. Pese a eso no le teme
a la muerte. "¿Miedo a morir? ¿Por qué?
Todo el mundo se va a morir, aunque cuando hay peligro uno piensa
en Dios".
* Nombres cambiados por petición de las fuentes. Próxima
entrega:
Aguablanca, entre la paz y la guerra.
La venganza, principal causa
De los homicidios que sacuden a Cali la causa de 11 está
por establecer, 23 son por venganza y ajuste, 5 por pandillas
y 4 por hurto, según estadísticas del Observatorio
Social de la Secretaría de Gobierno de Cali. Estudios de
esta institución precisan que la mayoría de asesinatos
se registran en las comunas 15 y 13 que componen parte del distrito
de Aguablanca y en la 20 donde está el barrio Siloé.De
los 283 homicidios de este año, 254 fueron con arma de
fuego.
El último hecho violento se registró en el barrio
Calima, donde tres personas fueron asesinadas. En los últimos
cuatro meses han muerto en Cali 40 personas en nueve matanzas.
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