EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

Un ejemplo de solidaridad
El cariño: lo más Popular de Fepi


Es una fundación que apoya la educación y la pequeña industria.
Una voz de esperanza para la comunidad del barrio Popular #1.
Niños y jóvenes se capacitan en artes, valores y en liderazgo.


Por
Paola A. Cardona Tobón
Medellín


Irma Rendón es una de las impulsoras de la Fundación para el Fomento de la Educación Popular y la Pequeña Industria (Fepi), del barrio Popular #1. Ella se encarga de enseñar a los muchachos sobre liderazgo. Robinson Sáenz

El dragón recorría toda la sala. Iba de un lado a otro pero su única misión era no perder su cola. Su rugido no parecía espeluznante, más bien sonaba a risas. No echaba fuego por su boca, pero sí tenía muchas princesas que sostener.

Al asomarse por la ventana divisaba la ciudad. No estaba en un castillo, pero la altura del sitio sí parecía la de una torre.

Las princesas que estaban en él fueron bajando poco a poco. Cuando menos pensaron, el dragón se había dispersado. La fila de niños que lo formaba ya se había sentado en el suelo para descansar un poco.

Con la magia de las palabras, Irma Rendón creó el dragón y tiene el poder para hacer que se duerma y se convierta en niños otra vez. Ella es una de las promotoras culturales e impulsoras de la Fundación para el Fomento de la Educación Popular y la Pequeña Industria (Fepi), del barrio Popular #1.

Gracias a su labor y al entusiasmo de otras 17 personas que trabajan en la fundación, muchos comenzaron a ver en su realidad nuevas oportunidades, más allá de la pobreza y la violencia.

Aún para la comunidad es difícil expresar con palabras lo que Fepi significa para cada persona, familia y sector del barrio. Solo suspiran antes de hablar. Mejor apelan a contar las historias que, según ellos, resume la esperanza que esta institución ha traído al barrio.

Corazones arriba
Los más pequeños no alcanzan todas las teclas de la máquina de escribir en clase de mecanografía. Aún así no faltan. La mayoría están hasta media hora antes, esperando a que Luz Dary Saldarriaga, la instructora, aparezca por la puerta.

Más que para aprender a teclear acuden porque en la fundación se respira tranquilidad y cariño. Aún en esta clase, se les habla de valores y de prevención. Ese es uno de los objetivos de Fepi, trascender el conocimiento y trabajar para que la violencia y la desesperanza no entren en las mentes de los niños y jóvenes del barrio.

Para Luz Dary, esta experiencia ha enriquecido su vida. Desde hace tres años decidió vincularse a esta obra, porque según ella, aunque es un contexto violento hay personas que quieren salir adelante y "eso motiva a cualquiera".

Son niños, dice, que si por ellos fuera no saldrían de la Fundación. "Ellos pueden estar con otras personas que los quieren".

La fundación lleva más de 20 años en el Barrio Popular #1. Inició con tres grupos productivos: confecciones, bolsas y artes manuales.

La misma gente del sector se encargó de conformar Fepi, casi los mismos que llegaron al barrio como fundadores. Ahora, entre otros servicios, ofrecen capacitación en mecanografía, sistemas, máquina plana y fileteadora, liderazgo y artes plásticas; además, hay grupos artísticos, recreación, asesorías sicológicas y biblioteca. Pero lo que más hay en Fepi es un ambiente familiar que se respira desde antes de entrar.


Robinson Sáenz
Los niños que acuden a Fepi encuentran un ambiente de alegría y cariño que los motiva a ser constantes y regresar para aprender sobre valores.

Hora de cuentos
Nana Bonita, un personaje de los sueños, se encarga de robar las pesadillas de los niños y las cambia por dulces. Sus aventuras son ampliamente conocidas en el Popular #1.

Janet Góez, la bibliotecóloga de Fepi, lee continuamente las historias de Nana en la Hora del Cuento que recibe 1.200 niños semanalmente. Todos dejan los que están haciendo para oír sus cuentos.

En medio de la fantasía, este programa también trabaja con base en los lineamientos básicos de Fepi: hablar de los derechos de los niños, de autoestima, de la familia, de respeto y tolerancia y de prevención.

"Siento que es mi posibilidad de compartir lo que sé, de trabajar con la gente, eso me llena. Todos los niños nos saludan, sentimos el cariño que nos tienen y ellos sienten el de nosotros. Es algo especial".

Una alumna de la Escuela la Divina Providencia escribió un cuento llamado Isabel y su familia. Fue una de las historias ganadoras en un concurso que convocó la fundación. Hablaba de una familia que no tenía lo suficiente para vivir, pero que trabajaba unida y que valoraba los esfuerzos de todos.

Ella terminó su cuento con una moraleja que Janet aún recuerda. "...Esto nos enseña que ser pobres no es ninguna excusa para no vivir en armonía y amor con toda la familia".

Mientras leían en el segundo piso, el dragón se reactivó en el tercero. En medio de una de las aventuras de Nana, unas bombas de colores comenzaron a bajar por las escaleras.

El dragón alborotó la decoración que tenían para el Día del Amor y la Amistad. Perdió su cola porque todos corrieron a comer torta.



Opinión especial

A trabajar unidos

"Sentimos que este trabajo aporta en la medida en que los jóvenes tienen la mente puesta en otros proyectos. En el barrio hay cosas muy positivas porque al igual que nosotros, muchas personas trabajan en su construcción y desarrollo. La comunidad se ha unido, hay solidaridad. Que si hay violencia hay que mirar el por qué y en la mayoría de las ocasiones es la falta de oportunidades. Muchos ven truncadas las ilusiones, a veces nos da tristeza de ver que no tienen esas opciones y que quisiéramos brindarles más. Sin embargo no nos hemos quedado de brazos cruzados".
Irma Rendón
Instructora de liderazgo y una de las fundadoras de Fepi.


 


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