EL COLOMBIANO
Inicio Series

Área Metro: Voces de la Esperanza

El amor al deporte puede más
Con tenacidad y deporte "poncharon" la violencia


Tres hombres, vitales para que en Villa del Socorro, el deporte fuera oasis.
Uno de ellos, ex mundialista, fue alma y nervio del proceso del sóftbol colegial.
El "Chorri" y más de 300 jóvenes desafiaron problemas de la zona.


Por
Oswaldo Bustamante Escobar
Medellín


Jaimar
Los niños, la vida del “Chorri” Francisco De La Torre. Por problemas económicos ya no sube a Villa del Socorro, pero si trabaja con otros niños en el diamante de sóftbol.

"La primera vez que subí (allá arriba) no sé como no me oriné en los calzones. Un tipo con un arma larga me salió de sopetón en una esquina. ¿Quién es usted?, me preguntó en tono fuerte. ¿Qué viene a hacer por aquí? ¿Para dónde va?... Se me enfriaron hasta las... Pero al fin pude seguir. Seguramente se dio cuenta que yo iba solo y que si mucho llevaba el pasaje de regreso, y me dejó seguir, no sin antes advertirme: mucho cuidado con lo que hace que lo estaremos vigilando".

Era una tarde de cualquier día de principios de 1998. Hacía calor, él lo recuerda bien. Subía por una de las calles que daba a la iglesia de Villa del Socorro, con destino al Liceo del barrio, donde el profesor de Educación Física, de entonces, José Aníbal Castañeda le había puesto una cita para ver si se dedicaba a entrenar las niñas del semillero de sóftbol de dicho establecimiento.

A Francisco Enrique De La Torre Hill nadie le había advertido que se iba a encontrar con un ambiente pesado. Sin embargo, ese día sacó valentía de donde no tenía y, sin mirar para atrás, continuó subiendo hasta llegar al lugar de la reunión. "Respiré profundo y seguro cuando vi a don José Aníbal y un grupo grande de muchachitas, con uniforme de colegio, listas a practicar a la pelota. Y lo iban a hacer en la cancha de fútbol. Eso, tal vez, me motivó a seguir yendo allá. Veía esos rostros tan jóvenes con ganas de aprender en un medio tan hostil, que me dije: tengo que colaborar".

Como por arte de magia y aún desafiando la falta de un escenario adecuado, de implementos -porque muchas veces se les vio bateando bolas viejas, o fildeando sin guantes o con tenis rotos y sin sudaderas-, las amenazas y los continuos choques entre los grupos armados que pretendían el dominio del sector, la idea fructificó como si fuera una semilla de vida.

De La Torre Hill se posicionó en el medio. Su figura ya era reconocida entre buenos y malos. Este hombre de color, de 1.78 metros de estatura y 78 kilos de peso, más conocido con el remoquete de "El Chorri", y quien siempre anda al amparo de la Virgen del Carmen, cuya efigie, ya deteriorada por el paso de los años, se puede apreciar en un viejo escapulario que pende de su cuello, se le midió al desafío de formar deportivamente a un puñado de muchachas de los barrios Popular 1 y 2, Pablo VI, Los Balsos, Aranjuez y Villa del Socorro.

Nacido en Santa Marta en 1940, criado en el barrio de Chorrillos, en Panamá, e integrante de la selección canalera que jugó el Mundial de béisbol de 1965, Francisco De La Torre forjó, inicialmente, niñas del Villa del Socorro y de la Escuela Nicaragua. "Para mí lo más satisfactorio es que aún hoy, después de haber dejado de trabajar allí, varias de las muchachas me llamen para decirme que regrese, que hago mucha falta". Sus enseñanzas las aprovecharon más de 300 muchachas de 10 a 16 años de edad de la zona nororiental. De ello dan fe sus alumnas, hoy softbolistas ya cuajadas: Luz Delly Paso "Salcerín", Yadira Conrado, Durley Natalia Giraldo, Bibiana Ramírez Aguiar, Alix Torres, Gisela Mazo, Gloria Restrepo, Yolima Vergara Urrego, Saider Liliana Soto

Castañeda y De La Torre habían encontrado en un tercer personaje, Alfonso Agudelo Marín, una especie de mecenas, que apoyó económicamente este programa salido de la misma barriada. Hoy ya existen varios equipos que compiten en la Liga haciéndole competencia a los tradicionales colegios de Jesús María y Teresiano, de donde surgieron las más grandes figuras del sóftbol colombiano: Ana María Jailler y Adriana Gallego.

Opinión especial
"Todos tenemos cosas para enseñar"

"Todo había surgido en septiembre de 1996. Yo enseñaba los fundamentos básicos del sóftbol en los grados octavos. Pero el alma de todo esto fue el "Chorri". Este gran hombre es el que con su tenacidad y constancia hizo que la labor pudiera seguir por un buen camino. De este gran hombre: testarudo, constante, trabajador, honesto en sus conocimientos y amante de su trabajo, aprendí lo que nunca me enseñaron en todos los años de universidad: el amor al trabajo y el saber que todas las personas tienen cosas para enseñarnos".
José Aníbal Castañeda
Ex profesor de Edufísica del Liceo V. del Socorro, hoy en E.U.

 

 


Para visualizar nuestro sitio recomendamos utilizar navegador Explorer 4.0 o superior y una resolución mínima de 800 x 600
Inicio Series EL COLOMBIANO Inicio EL COLOMBIANO Inicio EL COLOMBIANO