Área
Metro: Voces de la Esperanza
El progreso de Versalles
II, de la mano
Versalles II tiene su ángel y se llama Miguel
El colegio, donde estudian 670 muchachos, es su gran obra.
En
el barrio, donde hay grupos armados, la gente lo quiere y
lo respeta.
Miguel
Ángel Patiño, un líder que demuestra
que sí hay esperanza.
Por
Gustavo
Adolfo Gallo Machado
Medellín

Con capacitaciones y talleres
educativos en el colegio de la zona, Miguel Ángel¨Patiño
(en el extremo izquierdo de la foto), logró que
los muchachos del barrio Versalles II se alejaran del
vicio. A los muchachos también les enseñó
a ser neutrales en el conflicto que azota a este sector
de la Comuna 3. Jaime Pérez |
Cuando a Miguel Ángel Patiño Gallego le dio
por fundar el colegio para la comunidad del barrio Versalles
II, en el Nororiente de Medellín, hace 14 años,
muchos lo llamaron loco.
En la Secretaría de Educación Municipal no
le daban los permisos porque esa era zona de alto riesgo.
Su comunidad, a pesar de que lo apoyaba, no creía que
semejante objetivo se lograría pues no tenían
dinero.
La tozudez de Miguel pesó más que todos los
inconvenientes que se encontró en el camino y hoy,
en la montaña, un edificio amarillo que parece suspendido,
sobresale entre las decenas de casitas de madera y adobe que
se aferran a la pendiente.
Esa tenacidad y ganas de sacar adelante a su comunidad es
lo que la gente de Versalles II le aplaude a este hombre trigueño,
menudo, casado y padre de tres hijos, que trasnocha, rebusca
y trabaja por su barrio.
Hasta pa´remedio
Octavio Zuleta, uno de los fundadores del sector, cuenta que
la tarea ´revolucionaria´ de Miguel empezó
cuando era apenas un muchacho.
"Si acaso tenía los 20 años. Recuerdo
que sus ideas nuevas lo convirtieron en mi enemigo número
uno. Luego entendí que en verdad lo que buscaba era
mejorar. Se la pasaba ayudando a la gente que no tenía
para el mercado, resolvía problemas de solares y, lo
más admirable, es que los grupos que están en
conflicto lo respetan porque saben que su labor es por la
comunidad".
Los tenis blancos repletos de barro rojizo delatan el trabajo
constante del líder: calles pavimentadas, cancha de
microfútbol y baloncesto, 30 computadores para el colegio
Rodrigo Lara Bonilla, los 100 estudiantes en el bachillerato
nocturno, el grupo de la tercera edad con 42 integrantes,
las 3 madres comunitarias que alimentan a 36 niños,
el empleo en la limpieza de quebradas, los jóvenes
escobitas que asean el barrio, los torneos deportivos, los
semilleros de fútbol, las capacitaciones en culinaria
y computación, son apenas algunas de las acciones que
el hombre ha conseguido para su comunidad. Pero, reconoce,
todavía le falta.
"El trabajo es en equipo con la Junta de Acción
Comunal y mucha otra gente. Aquí estamos construyendo
ciudad, construyendo un barrio repleto de gente buena que
sigue teniendo múltiples necesidades. Uno ayuda porque
le gusta y porque sabe que hay que resolver muchos problemas.
Ahora nuestra labor es tratar de conseguir el acueducto y
más implementos para el colegio", agrega Miguel
Ángel.
El hombre, de 41 años, asegura que la mejor arma que
le puede entregar a su gente es la educación y el deporte.
"Aquí el que no estudia es porque no le da la
gana", sostiene.
"Hola Miguel. Acuérdese de subir para que nos
ayude..." "Miguel, lo estamos esperando para la
graduación..." "Oiga, Miguel, y el torneo
de fútbol qué, lo estamos esperando..."
Así, entre su gente, se mueve este hombre que hace
honor a su nombre: Ángel. Porque, seguro, Miguel, es
el ángel guardián de Versalles II.
Opinión general
Un hombre con vocación
de servicio
"Cuando llegué aquí huyendo de la violencia
del campo, hace cinco años, encontré el apoyo
de Miguel. El barrio necesita más inversión
social y él anda como loco buscando ese respaldo para
todos".
Darío Famayá
"Los jóvenes nos sentimos apoyados por Miguel,
que organiza torneos y capacitaciones para que no caigamos
en el vicio y no nos dejemos llevar por la violencia. Es un
líder que queremos y respetamos".
Andrés Román
"El colegio Rodrigo Lara Bonilla y muchas otras obras
se las debemos a él. Su trabajo es desinteresado y
tiene como objetivo respaldar a la gente necesitada de la
zona, que en últimas somos todos".
Lemis Arboleda
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