Área
Metro: Voces de la Esperanza
Caravanas por la vida
Los jóvenes irrumpen
en caravanas de vida
Con
libros, recreación, música y deporte, jóvenes
animan a su gente.
Es
una alternativa que cobra fuerza en sectores donde hay combates
barriales.
La
Red de organizaciones comunitarias agrupa más de 200
líderes.
Por
Elizabeth Yarce
Medellín

Los jóvenes y líderes
barriales del nororiente, centroriente, centroccidente
y noroccidente de la ciudad, participaron ayer en la "Caravana
y Marcha al son de la vida" que salió desde
cada barrio y culminó en la Plazoleta de las Esculturas
con diferentes actividades lúdicas y recreativas.
Dicen los organizadores que esta es una manera de darle
un espacio diferente a estas comunidades que soportan
a diario la guerra y la miseria en los barrios. Manuel
Saldarriaga
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La palabra vida se escuchó ayer con más fuerza
en las bocas de los jóvenes de los barrios más
conflictivos de Medellín que participaron de la Caravana
y Marcha al Son de la Vida, que recorrió el Centro.
Esa misma vida que a diario se apaga por decenas, como consecuencia
del conflicto urbano en el noroccidente, nororiente, centroriente
y centroccidente -donde las autodefensas, milicias y bandas
han convertido las calles en campos de batalla-era pedida
a gritos por quienes están cansados de presenciar muerte
y miseria.
Son más de 500 jóvenes, mujeres y madres cabeza
de familia que, agrupados en la Red de Organizaciones Comunitarias,
se le miden a una alternativa diferente a la de dejarse seducir
por las armas.
"Buscamos transmitir conocimiento, alegría, recreación,
más que todo motivación y esperanza entre la
gente. Porque aquí no solamente están matando
a bala. Aquí, todos los días, amanece más
de uno muerto de tristeza, de desgano, de preocupación,
de miedo, de encierro. Entonces, buscamos revivir esa fe que
queda en la gente", comenta Franci Álvarez, de
la Red Juvenil.
Y en esa labor se han mantenido con más firmeza desde
1999 las 16 corporaciones, asociaciones y fundaciones que
conforman la Red de Organizaciones Comunitarias que, a pesar
de amenazas, presiones, falta de colaboración o de
recursos, entran a los barrios, se quedan allí y tratan,
a su manera, de ayudar a la gente. En renovar voces de esperanza.
Ayer motivaron a los jóvenes de la Comuna 13, del
Ocho de Marzo, de Picacho, del Popular, de Villatina y Moravia
a salir a las calles a mostrar lo que mucha gente desconoce.
"Primero hay que romper las estigmatizaciones. En el
resto de la ciudad inmediatamente, por ser de un barrio popular,
se les califica como malos, ladrones, milicianos, delincuentes,
sin ni siquiera conocer ese potencial humano que equivale
a más del 60% de la población de la ciudad.
Y, pese a sus dificultades, es bueno, tiene sueños,
quiere estudiar, quiere trabajar pero tiene muchas barreras
para hacerlo. En los barrios marginales también hay
gente", explica Adriana Benjumea, una líder juvenil.
Los barrios en conflicto se mostraron ayer al resto de la
ciudad con comparsas, zanqueros, bailarines, cantantes, cuenteros,
poetas, artistas y artesanos. Durante toda la semana lo hicieron
en el Festival Comunitario por la Vida. Allí se abrieron
espacios para estudiar y reflexionar sobre por qué
se están matando, de manera injusta, entre ellos mismos,
o por nuevos actores, "los muchachos que, de manera despectiva,
se les dice en Medellín los jóvenes de las comunas".
"Una de las primeras conclusiones es que muchos jóvenes
quieren morirse antes de tiempo por falta de sueños,
de actividad", expresa uno de los líderes barriales
del Nororiente.
"La otra es que sienten que a nadie les importan, si
viven o se mueren porque, a fin de cuentas, ni siquiera se
enteraron de que existían, que tenían problemas,
que tenían a su familia muriéndose de hambre
y sólo pudieron estudiar hasta el Quinto grado de primaria",
agrega.
Valor y miedo
Iintegrantes de organizaciones comunitarias advierten que
se han devuelto de muchos barrios porque las fronteras que
establecieron los grupos armados parecen indestructibles.
"Aun así, dialogando, conversando, pidiendo que
se deje vivir al menos con más dignidad a la comunidad,
pudimos entrar. Hicimos partidos de fútbol en sectores
donde ni siquiera hay canchas; logramos que muchas personas
pudieran animarse a estudiar, aunque por falta de recursos
y de la acción estatal no tengan plata para hacerlo",
explica una de las jóvenes de la Corporación
Picacho con Futuro.
Aun así no es suficiente y en los barrios del conflicto
hay más miseria y más muertos.
"Queremos jugárnosla toda para demostrar que
aun con todos los generadores de violencia (desempleo, desigualdad
social, desplazamiento) defenderemos lo que hemos alcanzado
mediante el trabajo comunitario", puntualizan.
Antecedentes
Presencia en las zonas más
difíciles
De la Red de Organizaciones Comunitarias de Medellín
hacen parte 16 entidades que promueven distintas actividades
en los barrios.
Se trata de la Red Juvenil, la Corporación Con-vivamos,
Picacho Con Futuro, Simón Bolívar, Realizadores
de Sueños, la Fundación FEPI, la Corporación
Cultural Nuestra Gente, CIC-La Esperanza, Semilla de Esperanzas,
Dejando Huella, Casa Cultural Apicp, Amiga Joven, Asohuellas,
Mujeres Unidas, Precooperativa Siembra de Esperanza y Asamblea
Corregimiento Altavista.
Todas estas organizaciones cuentan con respaldo de varias
entidades nacionales e internacionales entre las que figuran
Intermon Oxfam, I.A.F Interamerican Foundation, Misereor,
terre des hommes, Brot für die welt y Confiar.
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