EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza


Un espacio para mecánicos y comerciantes de Coraje


El trabajo comunitario le cambió la vida a este sector del Centro.
La Fundación está empeñada en un gran proyecto de desarrollo.
Unidad de comerciantes e informales fue clave para los logros.


Por
Carlos Olimpo Restrepo S.
Medellín


Juan Antonio Sánchez
Luego de mantener al sector libre de basuras, la prioridad de Coraje ahora es la recolección y reciclaje del aceite que, a diario, se tiraba en las alcantarillas.
Un grupo de muchachos trabaja desde el mediodía hasta el anocher, para evitar que este líquido viscoso altamente contaminante obstruya las tuberías y llegue a las aguas del Río Medellín. Luz Stella Zea, directora ejecutiva de la fundación, explica la forma idónea de tratar este residuo.



Juan Antonio Sánchez
El futuro del sector del Corazón de Jesús fue planeado por los comerciantes y trabajadores informales, para mejorar su calidad de vida.

Un plan de vida a largo plazo, es lo que tienen planeado para su sector, comerciantes, habitantes y quienes tienen que ver con el Corazón de Jesús, tradicional sitio de comercialización de repuestos y reparación de vehículos en el Centro.

Este plan, de cinco fases, pretende que los cambios proyectados beneficien a las miles de personas que a diario derivan el sustento de las tareas que realizan en el sector, ubicado entre las calles Colombia y San Juan, muy cerca al centro del poder local, La Alpujarra.

Crear nuevos locales para ubicar a mecánicos y vendedores informales -accederán a ellos mediante una cooperativa-, construir un gran centro de la madera y uno automotriz, levantar un centro comercial sobre Maturín y ejecutar un plan de vivienda -de estrato 3-, son intervenciones que propondrán, antes de fin de año, a la Alcaldía, para que les dé visto bueno.

Esta voz de esperanza no hubiera sido posible si, hace 12 años, un grupo de comerciantes, preocupados porque los problemas de inseguridad alejaban a la clientela, se unió y empezó a trabajar de la mano con las autoridades. Ese fue el embrión de la Fundación de Comerciantes del Corazón de Jesús (Coraje).

Zona difícil
Luz Stella Zea Toro, directora ejecutiva, recuerda que "la zona tenía muchos problemas, había grupos de delincuencia común, el Estado no prestaba los mínimos servicios de recolección de basuras, alumbrado público, calles deterioradas y poca vigilancia de la Policía".

"Los comerciantes dijeron: se nos van a acabar los negocios si dejamos deteriorar más la zona. Empezaron a organizarse por cuadras y conformaron el Comité Cívico Los Libertadores, el cual no tuvo personería jurídica, pero alcanzó compromisos para que incrementaran la vigilancia", cuenta.

En 1989, se convirtió en Coraje, toda vez que los líderes entendieron que, además de la seguridad, debían atender otros problemas. Primero montaron el restaurante para una escuela que atendía a 200 niños, en su mayoría hijos de los trabajadores del Corazón de Jesús.

Trabajaron en la recuperación de aceras. Los comerciantes aportaron dinero y materiales, y Obras Públicas puso la mano de obra. Vinieron un concurso de mejoramiento de fachadas, convites de aseo y, sin darse cuenta, cambiaron la imagen y el apelativo con el que se conocía: Barrio Triste.

"La filosofía del grupo fue dar y exigir. Los comerciantes aportaban pero pedían que desde la parte oficial se hiciera lo mismo", dice Luz Stella Zea.

Nuevos aliados
En el Corazón de Jesús, miles de personas son trabajadoras informales. Vendedores de cigarrillos, dulces, comidas, se mezclan con mecánicos de la calle, personajes que más caracteriza a este barrio.

Esta gente no se quedó por fuera del proyecto de la Fundación. Fue motivada a participar en proyectos de recuperación.

Su aporte en los convites fue fundamental. En contraprestación, la organización los ha capacitado y vinculado a programas para mejorar su calidad de vida. Coraje los motivó a crear su propia organización "porque son los más vulnerables a las medidas del Estado, cuando quieren intervenir la zona", explica la directora de Coraje.

"Aunque hay conflictos de intereses, aquí prima la necesidad de ayudarnos. Tenemos que convivir con respeto, dando y recibiendo", asegura Luz Stella Zea.

La alianza de comerciantes tradicionales e informales sirvió para hacerse escuchar, en 1993, cuando la Administración no renovó licencias de funcionamiento y prohibió el parqueo. Tras un paro de menos de un día, empezó una batalla para que el sector no perdiera su esencia.

En el Plan de Ordenamiento Territorial, el Corazón de Jesús se incluye entre los de renovación urbana "pero bajo una nueva definición, no es acabar con todo sino partir de lo que hay, mejorarlo, que los cambios vayan a favor de las personas que están allá", sostiene.

Hace dos años pusieron en marcha los Talleres de Diseño Arquitectónico Participativo, en los que los habitantes, con la asesoría de centros académicos, empezaron a soñar con un mejor futuro para ellos, para sus empresas y su barrio.

Hoy ese sueño se concreta, al menos en planos y maquetas, gracias al empeño de Coraje y todos los que quieren y sienten al Corazón de Jesús.


Costos y cifras
Los datos de la verdad

Según la directora, luego de los estudios económicos y sociales el Corazón de Jesús logró que replantearan propuestas de renovación urbana.

El 98% de edificios son de comercio y 2% de vivienda. En el futuro, 80% será comercio y 20% vivienda. Allí funcionan 780 empresas, que emplean a 7.000 personas. Trabajadores informales son 1.050, 45% dedicados al servicio de vehículos. En horas pico entran 2.000 vehículos, de 14.600 empresas proveedoras, y, anualmente, se atienden 5.000.000 de clientes. Los comerciantes aportan a los fiscos $10.600 millones anuales.


 


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