EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

María de la Cruz, una batalladora sin sosiego

Una líder de San Cristóbal obsesionada por una escuela.
Para su comunidad es una buena "peleadora" con el Gobierno.
Lucha por mejorar condiciones de los niños y de la tercera edad.

Por
León Jairo Saldarriaga L.
Medellín

María de la Cruz recorre las calles de San José, que parecen toboganes, con los pequeños que la acompañan en su lucha porque se construya una escuela cerca de sus casas. Según un censo comunitario, más de 600 niños tienen que estudiar en establecimientos distantes de sus residencias. Fotos Donaldo Zuluaga

En la parte más alta de San Cristóbal, donde el corregimiento se dibuja como un pesebre, una mujer de aspecto frágil transmite vitalidad con las palabras para luchar por una obsesión que la desvela, la construcción de una escuela.

Líder comunitaria por esencia y cabildante mayor, María de la Cruz Acevedo Pulgarín ha vivido los 56 años de su vida en San Cristóbal, donde levantó con su esposo, operario de soldadura, una familia de diez hijos y nueve nietos.

Hace 22 años está directamente vinculada con las obras del barrio y hace 15 organiza la fiesta de los niños en Navidad.

"Siempre me ha gustado trabajar en lo social y sobre todo con los niños, a pesar de que tuve tanta familia", confiesa.

Sus vecinos la ven como el puente entre la pobreza y el poder oficial para resolver dificultades. En ella depositan su confianza para reclamar la atención del Municipio y para organizar actividades de iniciativa comunitaria.

Recuerda que cuando el actual presidente, Alvaro Uribe, fue concejal de Medellín, le colaboró con el alumbrado y la instalación de teléfonos públicos. No ha perdido la costumbre. "La paso en La Alpujarra solicitando obras y pidiendo respuestas".

Justifica su desvelo por la escuela en que los niños de los sectores de San José y Bellavista tienen que hacer recorridos hasta de una hora para llegar a los actuales centros de enseñanza Juan J. Escobar y Nepomuceno Morales, porque quedan muy retirados.

"Le escribí al Alcalde, él le dijo al Secretario de Educación, pero me respondió que no había plata para otro plantel", se queja María de la Cruz, quien muestra un memorial con 800 firmas que envió al jefe del gobierno municipal para apoyar su solicitud.

Tiene constancia de que el proyecto ya está radicado en Planeación, pero se duele que tras una visita de Planeación Educativa, el funcionario asignado dijo que en el sector no había ningún lote viable para construir. "Cómo que no sirven los terrenos. Entonces, ¿cómo tenemos casas de tres pisos", se pregunta.

En esta batalla pelea con convicción: "Ni descansaré ni los dejaré descansar hasta que hagan la escuela", advierte.

Servicio y utilidad
¨Aburre que se entregue tanto¨

A María de la Cruz, sus vecinos la califican como una "buena peleadora" con el Municipio, porque sus luchas terminan con obras para la comunidad.

Su esposo, Frank, cree que la entrega es demasiada, porque sale a las seis de la mañana a gestionar y no regresa hasta las siete de la noche. "Me aburre que trabaje tanto". Para Danilo Alexander Alvarez, un niño de segundo de primaria, que vive al filo de una montaña, "la escuela es una deuda".

 


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