EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

Fátima tiene un enamorado que le escribe historias

En Fátima, un afiebrado por promover el sector, hace un periódico.
J. Se ganó el cuarto concurso de Escriba la historia del barrio o vereda.
La gente del barrio, la mejor recompensa de vivir en la zona.



Por
Gloria Luz Gómez Ochoa
Medellín

Jorge Mario dice que las cosas que más le gusta hacer en su barrio es trabajar con la comunidad, el contacto con la gente. Asegura que todo ello le representa muchas satisfacciones. Foto Donaldo Zuluaga

Integrante de los clubes juveniles de la parroquia, presidente de la junta de deportes, contador de chistes, acólito, cliente de todas las tiendas del barrio, capaz de entrar a los bailes sin ser invitado, y reconocido como el borrachito. Así era Jorge Mario Escobar en su juventud. El mismo que por ninguna razón ha querido abandonar su terruño y por el contrario ya hizo pública la primera demostración de amor por su barrio.

Él, que hace 47 años nació en Fátima, el año pasado se ganó el cuarto concurso Escriba la historia de su barrio o vereda por reconstruir la historia de Fátima-Nutibara. J, un hombre de cuerpo menudo y con buen sentido del humor, que se "apunta a todo lo que sea gratis", quiso rescatar la gente, el empuje y los valores de quienes se dieron a la tarea de crear el sector.

Ese barrio de calles anchas y casas grandes, donde se pasa de estrato 3 a 4 con tan solo ir de una casa a otra, con parque infantil frente a la capilla, habitado por veteranos obreros de empresas prestigiosas, y ubicado al borde de la carrera 65, es para muchos desconocido y en la mayoría de los casos no lo relacionan con la zona de Belén.

Cuándo empezó
La goma por promocionarlo nació en la tienda de don Arcesio cuando en compañía de sus amigos de adolescencia empezaron a hacer un periódico mural, "con nada importante, pero sí con un sartal de interesantes boberías", donde se destacaban las embarradas más grandes de los borrachitos o bohemios, un poco cuerdos, un poco locos, sostiene Jorge Mario.

Con la rudimentaria publicación lograron sacarle muchas sonrisas y carcajadas a los clientes de don Arcesio. Pero J, que estaba metido en todas partes, y enamorado del barrio que lo vio nacer, se propuso hacer de este medio algo más constante.

Fue ahí cuando en 1998 lanzó la propuesta de hacer un periódico mensual llamado El Taller, que a la postre se convirtió en el órgano informativo de la zona. Con recursos de no se sabe dónde, escribió en la máquina historias de la gente, hizo anuncios y se tiró a la calle a distribuirlo. Ese folletín que en su primera edición necesitó de 500 fotocopias, hoy es de 3.500 ejemplares.

A partir de la publicación se entusiasmó a escribir la historia del barrio. Y tuvo la oportunidad de recordar tiempos pasados y de juventud. Trajo a la memoria a José Betancur Restrepo, el sacristán que cuando le encargaban la tarea de traer curas oradores, "se conseguía los mejores". En el recuerdo también apareció el padre Álvarez, el mismo que los salvó, a él y a su hermano de que la Policía se los llevará y los acusara de revoltosos. "Fue cuando convocamos a la comunidad para que se opusiera a la construcción de una casa que estaban haciendo al lado del templo", relata Jorge, al tiempo que enseña la edición número 35 de su publicación, que ya alcanzó el año 5, la misma que se distribuye por $500 simbólicos. "A veces la gente viene y me da $1.000, $2.000 o $10.000".

Un contador de historias
Para los niños, J es la salvación, porque es él quien cuenta las historias del barrio y les hace las tareas. Algunos se sientan a escucharle los cuentos sobre el Cerro Nutibara, la Cueva del Indio, el Señor Costales...

¿Cuándo nació Fátima? De la mano de la creación del barrio Belén Nutibara, en 1937, en medio de un montón de tierras inhóspitas, llenas de plagas y lagunas. Más tarde, un grupo de 35 empleados y obreros se unieron en la Cooperativa Habitaciones Ocsa, "para alcanzar el sueño de tener casa propia". Aunque sabe que aún faltan muchas cosas por contar de su patria chica, El Taller, se ha convertido en el espacio ideal para mostrarle a la gente un poco de su pasado.

Antecedentes
De dónde provino el nombre

Fátima, dice Jorge Mario, viene desde Portugal, evocando uno de los centros marianos más importantes del mundo desde 1917. Fátima es un pueblecito portugués, donde se apareció la virgen durante 5 meses a los tres pastorcitos. Sin embargo, fueron las hermanas misioneras, quienes tenían en el altar de la capilla un cuadro de la virgen, el mismo que generó mucho cariño entre los habitantes. Ahora reposa en la sacristía del templo. Ese es el origen del nombre del barrio, del que todos se sienten orgullosos.

 


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