Área
Metro: Voces de la Esperanza
Líderes, en busca de más respaldo
Si hay apoyo, se multiplicarían
las voces de la esperanza
Por
Juan Diego Restrepo
E.
Medellín
A lo largo y ancho de la ciudad hay ejemplos de solidaridad,
modelos de trabajo comunitario, representantes de la humildad
y servidores de la sencillez que con sus convicciones sociales
se convierten en Voces de Esperanza para mucha gente y que
sólo necesitan del apoyo y de la confianza del Estado,
los empresarios y las organizaciones no gubernamentales para
llegar más lejos.
Son múltiples voces que, con su ejemplo, dieron muestras
de soluciones que bien podrían replicarse por todos
los rincones de Medellín.
Al releer sus historias, queda claro que con esfuerzo comunitario
es posible salir adelante, pero también es preciso
señalar que es fundamental la vinculación de
diversos sectores sociales y económicos para concretar
numerosos proyectos comunitarios.
Conjunto de soluciones
"Lo único que los pelaos reclaman son oportunidades
para mostrar lo que son y lo que valen", dijo Nelly Gil
López, líder comunal de Castilla.
En ello coincidió Adriana Benjumea, líder juvenil
que integra la Red de Organizaciones Comunitarias: "En
los barrios marginales también hay gente y, pese a
sus dificultades, tiene sueños, quiere estudiar, quiere
trabajar pero tiene muchas barreras para hacerlo".
Y es que aquellas personas que lideran las comunidades buscan
que sus acciones tengan eco en la Administración local,
en la empresa privada, en las organizaciones no gubernamentales.
La lucha de Miguel Ángel Patiño Gallego, del
barrio Versalles II, es tratar de conseguir el acueducto y
más implementos para el colegio Rodrigo Lara Bonilla;
la de Jaime Alzate, de la granja Resplandor de Vida, es que
los Hermanos Cristianos le rebajen el alquiler de una finca
para ampliar su programa social con 36 mujeres cabeza de familia.
También sueña con apoyo la profesora Beatriz
Restrepo Duque, de la Escuela La Suiza, en el corregimiento
Palmitas, quien no ha logrado crear el sexto grado porque
en la Secretaría de Educación no le prestan
atención.
Y ni qué decir de las confeccionistas de la Comuna
13, a quienes algunos empresarios no les dan trabajo porque
temen que se pierda la mercancía o que no puedan cumplir
a tiempo con la entrega de la producción.
Y así, cada líder, cada voz de esperanza, persiste
en sus luchas, en sus sueños, en sus intenciones de
sacar adelante a sus vecinos de barrio, con las herramientas
de la solidaridad y el trabajo comunitario.
Porque, como dijo Flor Mariela Molina, presidente de la Acción
Comunal del barrio El Cucaracho: "Siempre tiene que haber
alguien capaz de empujar a los demás para que no caigamos
en la indiferencia frente a las injusticias y el dolor ajenos.
No es posible seguir mirando y quedarnos callados sin hacer
algo por la gente". Pero qué bueno que estas voces
tuvieran más respaldo.
|