EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

Fuera de voces, hay obras de esperanza

Las empresas cobran cada vez más conciencia de su función social.
El Exito, EPM y la Fundación Compartir cuentan sus experiencias.
Ultima entrega de la serie periodística Voces de la Esperanza.



Por
Germán Jiménez Morales
Medellín

En el pasado, el común de los empresarios consideraba que su mayor contribución social estaba en la generación de empleo y en el pago de tributos. Esa teoría está revaluada, pues el compromiso es mucho más amplio y también es extensivo a la siembra de valores y a la ejecución de programas que contribuyen, en grande, mediana o pequeña escala, a la construcción de una sociedad mejor.

Del espíritu de los tiempos modernos da cuenta Gonzalo Restrepo López, presidente de Almacenes Exito. "Desde nuestra actividad comercial, asumimos el reto de ser una empresa que, además de ofrecer productos y servicios de calidad, genera empleo, paga impuestos y hace más amable la vida de las comunidades donde ejerce su actividad. Pero además, con una alta dosis de creatividad, buscamos alternativas viables que mejoren las condiciones de vida de la población más necesitada del país."

En procura de ese objetivo está la Fundación Éxito, que lleva 20 años impulsando proyectos en el campo de la salud, la educación, la nutrición, el medio ambiente y la convivencia pacífica. Esa labor implica la movilización de recursos. El año anterior aportaron $666 millones a 107 instituciones de todo el país. En Medellín, entregaron 98 toneladas de alimentos a través del Banco Arquidiocesano de Alimentos. Otras organizaciones también lo hacen y ello permite que cada mes 19.000 personas mejoren la calidad de su nutrición. Este año, cerca de 100 entidades del Valle de Aburrá se han beneficiado con las donaciones, por más de $525 millones.

Entre las últimas iniciativas que impulsa la Fundación Éxito están los bonos Goticas, que los clientes adquieren en los almacenes y que se convierten en aportes para la educación y la alimentación de los niños. Eso no le da beneficios fiscales a la empresa y en lo corrido del 2002 se han entregado $155 millones. A ello se suma un voluntariado de profesionales (Comparte tu éxito), mediante el cual sus empleados aportan sus conocimientos y habilidades a las entidades que lo necesitan.

Compartir, la clave
En 1979, año en que por diversas calamidades quedaron damnificadas 250.000 familias en el país, Pedro Gómez Barrero convocó a los empresarios para que conformaran una entidad privada, sin ánimo de lucro, centrada en el auxilio de las familias de escasos recursos que sufren este tipo de catástrofes.

Compartir, como se llama la fundación, ha reconstruido más de 6.000 viviendas averiadas por los movimientos sísmicos y por las inundaciones. En el Eje Cafetero levantó, en 40 días, 500 viviendas provisionales para que familias damnificadas se protegieran mientras se levantaban sus casas definitivas.

En 22 años de existencia ha construido urbanizaciones para familias de escasos recursos, con todos los servicios públicos y comunitarios. Son más de 27.000 soluciones de vivienda, vendidas al costo, y que han beneficiado a más de 140.000 colombianos.

Sus tareas incluyen la capacitación de microempresarios y el mejoramiento de la calidad de la educación. En este último campo ha creado el Premio Compartir al Maestro, que estimula la profesionalización de la actividad docente.

Pedagogía
Así se acerca Empresas Públicas de Medellín a la comunidad

EPM tiene medido el costo de su labor social. El año pasado ese balance ascendió a $252.000 millones. Allí se incluyen cosas obvias, como el empleo generado y los subsidios no compensados. Otras, son menos conocidas.

En el Oriente Antioqueño, zona de los embalses de las hidroeléctricas, coopera en capacitación y asesoría en producción agropecuaria, gestión comunitaria, procedimientos de contratación y producción industrial de confección.

En San Rafael apoya desde 1996 un plan agroforestal, en el que participan más de 80 grupos comunitarios de trabajo, con beneficio para más de 6.000 personas de la localidad. Con el Museo de Antioquia realiza el programa "Este domingo el Museo es de...", que ha cobijado a unas 14.000 personas de escasos recursos.

Su Fundación EPM maneja el programa "Una aventura por mi ciudad", que sirve, de paso, para formar a los futuros usuarios. Por lo menos 70.000 niños de escuelas de todos los estratos sociales harán este año un recorrido por sitios como el Parque de los Pies Descalzos y el Museo Interactivo. También está el alumbrado navideño del 2002, con 1.100 empleos directos, la mayoría procedente de precooperativas de barrios populares.

 


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