EL COLOMBIANO
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Área Metro: Voces de la Esperanza

Un grupo de mujeres que lucha contra la exclusión


Unas 36 madres cabeza de familia insisten en preservar una granja integral.
Con el ex rector del liceo de San Antonio de Prado, buscan alternativas.
Ese proyecto, por ahora, es la única opción para su alimentación.


Por
Javier Arboleda García
Medellín

Marcadas por la exclusión y la pobreza, 36 mujeres de San Antonio de Prado, todas cabeza de familia, asumen por estos días uno de sus principales retos: vencer solas las adversidades que las tiene al borde de perder un modelo de granja integral con el que, en gran parte, alimentan a sus familias.

Detrás de esas 36 mujeres hay un gran hombre, como dicen ellas: Jaime Alzate Londoño, un maestro jubilado que aceleró su pensión para comprometerse, de tiempo completo, en el proyecto de mantener con vida esta obra.

"Resplandor de Vida", la cooperativa de mujeres rurales de ese corregimiento de Medellín, es la esperanza contra el hambre, pues de allí parte y partirá, en caso de mantenerse, el alimento para los hogares que "albergan" a cerca de 90 jóvenes, todos en edad escolar.

A las mujeres les sobran ganas. El único combustible que tienen son sus manos para trabajar y las promesas de algunos políticos de aportarles para la cooperativa, ayudas que sólo han sido eso, promesas.

El proyecto no está en obra negra. Ya camina, con el alquiler de una finca de cuadra y media en el sector de Catarrana, de la vereda El Vergel. Allí, las mujeres trabajan por turnos, aunque ahora sólo cultivan la tierra, pues abandonaron un proyecto de fabricación de traperos por falta de recursos y comercialización.

"La idea nació en julio de 2001", en momentos en que Jaime Alzate Londoño, como rector del Liceo Manuel J. Betancur, se enteró de que algo había que hacer con las madres que se ofrecían como aseadoras a cambio de que se les condonara el precio de las matrículas de sus muchachos.

"Al poco tiempo, le salió otra pata al cojo", cuando el Municipio suspendió el rubro de aseo para los establecimientos educativos, "así que quedamos con un problema enorme", sobre todo para él, que nunca fue capaz de devolver a un joven por falta de pago.

Cómo empezar, era el reto, pero empezaron: "reuní a 20 madres, les propuse la idea de la granja integral, de la fabricación de traperos y del reciclaje". Así comenzó Resplandor de Vida, en una escarpada loma de las frías tierras de San Antonio. A los días, no eran 20 sino 45 las madres cabeza de familia. "Es que la pobreza es mucha" y, ante eso, la necesidad era obvia: la comida.

En diciembre de 2001, se sembraron las primeras semillas de fríjol, maíz, hortalizas y productos de pancoger. También comenzó la capacitación para la fabricación de traperos.

"Faltan recursos, pero había lo más importante, el entusiasmo", aunque el proyecto entró en crisis porque el terreno era pequeño, las familias muchas y los implementos de aseo poco se vendían. "Por eso, tomamos la decisión de que unas pocas familias trabajaran en la granja y que, al final, se repartiera la cosecha".

La idea de Jaime es alquilar otra finca o que se la entregue en comodato, de unas ocho cuadras, ubicada en el mismo sector, de propiedad de los Hermanos Cristianos, quienes piden $800.000 mensuales. "Los estoy buscando para mostrarles el proyecto y, de paso, para pedirles una rebaja, siquiera de $300.000".

"Esta es parte de mi vida", dice Luz Dary Restrepo, de 40 años, madre de tres hijos, quien oficia de Tesorera. "Conocí mucha gente, me capacité, aprendí lo que no sabía", como el esfuerzo que, sabe, le dará el sustento para su familia, "aunque mientras se concreta lo de la granja", porque tiene la convicción de que alguien les ayudará, "sigo al lado de dos hermanos", que le ubicaron un lugar en su casa "para que viva con mis muchachos".

"Empecé con don Jaime, que es alma de esta empresa", afirma Teresita Ortiz, de 46 años, separada, madre de cuatro jóvenes y presidenta de la cooperativa, a quien el peso de alimentar a sus cuatro hijos poco le importa "porque, aunque duro, es más llevadero que el de otras asociadas", dado que entre ellas "hay gente que, físicamente, no puede y tiene que pedir limosna".

Por ellas, Jaime Alzate Londoño continuará la lucha, pues a nivel personal no sufre esas afugias, "pero todo este esfuerzo lo hago en compensación con la vida que me ha permitido vivir bien, sin lujos ni ostentaciones y, además, me brindó el Don de ser educador para conocer más de cerca los problemas de la gente".

Implicaciones
Se buscan otras alternativas

Jaime Alzate no sólo piensa en ampliar la granja sino en alternativas que garanticen la supervivencia de la cooperativa. Por su mente pasa la idea de postular a "Resplandor de Vida" como posible beneficiaria de un proyecto de Metromujer y la Red de Mujeres para desarrollar un cultivo mejorado de fresa y tomate chonto, con técnica y semilla creada y mejorada en la U.de Arizona, E.U. sin preservativo químico, sólo con abono orgánico. "Para eso es necesario conseguir equipos que cuestan $24 millones, pero su comercialización está asegurada entre unos 5.000 supermercados de E.U." que, en promedio, pagarían US$24.000 anuales "por cada 500 metros de cultivo", dice.

 


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