Área
Metro: Voces de la Esperanza
Esos quijotes de biblioteca
popular
Dos hermanos trabajan por tener abierta biblioteca comunitaria.
Por
falta de servicios abren sólo por la mañana
en el barrio Cristo Rey.
El
fomento de la lectura entre niños jóvenes y
adultos, su principal objetivo.
Por
Rodrigo Alberto
Martínez Arango
Medellín
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Ovidio enseña los libros raros que la comunidad
le ha entregado a la biblioteca. Los estantes, sillas
y mesas fueron elaborados por él, su hermano Carlos
y un grupo de colaboradores. Foto Jaime Pérez
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El Corán, textos en hebreo y latín y hasta
una cartilla con instrucciones para reparar aires acondicionados
han donado los habitantes de Cristo Rey a la biblioteca comunitaria,
que funciona a un costado de la cancha La República.
Pero estas excentricidades son sólo la parte jocosa
de una tarea que tiene el reconocimiento de muy pocas personas
y cero apoyo por parte del Estado.
Sin servicios públicos, auxiliares ni presupuesto,
pero con mucha dedicación, trabajan los hermanos Luis
Carlos y Ovidio Muñoz Zapata para sacar a flote esta
empresa quijotesca llamada Biblioteca Comunitaria Cristo Rey.
En la mañana, aprovechando los momentos de sol, en
medio del polvo y soportando críticas, estos muchachos
intentan mantenerla abierta. A ella le han dedicado 17 años
de su existencia, sin recibir ninguna retribución.
Luis Carlos, que aparenta estar rayando los 40 y Ovidio,
tres años menor, con libros recogidos casa a casa por
el barrio, ayudas de la Embajada del Canadá, de la
Biblioteca Pública Piloto y de la Universidad de Antioquia
intentan atraer a los niños y muchachos de Cristo Rey
para que se diviertan con la lectura.
Pero la tarea no es fácil. Para encontrar los textos
que solicitan los usuarios, la memoria de Ovidio es fundamental
porque, a pesar de contar con más de 3.000 ejemplares,
el establecimiento no tiene catálogo y mucho menos
computadores. Del techo de eternit del local cuelgan varias
lámparas que parecen de adorno por la falta de los
tubos que iluminan. El polvo de los libros, el piso opaco,
porque no hay quien lo asee, y la carencia de sillas y mesas
adecuadas evidencian la forma precaria como estos dirigentes
trabajan por el bienestar de la comunidad estudiantil del
sur de Medellín.
Luis Carlos, un poco más extrovertido que su hermano
Ovidio, dice que su labor comunitaria la inició cuando
tenía 15 años y pertenecía a un grupo
juvenil de la Cooperativa John F. Kennedy, del barrio Campoamor,
en donde residen. En 1984 con su hermano, se fue a trabajar
al barrio vecino, Cristo Rey. Ambos, el 27 de julio de 1986,
fundaron la biblioteca. "Recuerdo, dice Luis Carlos,
que un domingo reunimos 40 muchachos y cogimos una carreta
a la que pusimos tarros y tapas para que sonara en la medida
que la rodábamos. Residencia por residencia pedimos
libros y conseguimos más de 200 textos, especialmente
escolares. De ahí seguimos recurriendo a la comunidad
para dotar la biblioteca. No olvido, agrega Luis Carlos, que
"un día vi que llegó un señor del
Círculo de Lectores a entregarle un libro a una señora.
Inmediatamente aprovechamos para pedirle la colaboración
y, sin desempacar, nos lo regaló.
Pero Luis Carlos y Ovidio consideran que tanto trabajo por
sostener la biblioteca no ha tenido retribución ni
de la comunidad ni del Estado. "Los auxilios de la Secretaría
de Educación Municipal son para las bibliotecas de
los colegios y a las populares ni las determinan. Pero no
se dan cuenta que nosotros prestamos un servicio a toda la
ciudadanía así sean estudiantes o no, mientras
que las de los establecimientos educativos son sólo
para los alumnos", dicen.
La biblioteca Cristo Rey hace parte de la Red de Bibliotecas
Populares de Antioquia de la que Luis Carlos es Presidente.
A ella pertenecen 40 de las más de 100 bibliotecas
que hay en el Valle de Aburrá. El dirigente se lamenta
porque por la violencia que azota a la ciudad, entre cinco
y ocho de estas bibliotecas se cierran.
Las penumbras y el olvido no han desanimado a los Muñoz
que siguen luchando por popularizar la lectura y por sacar
adelante la biblioteca.
Costos y cifras
Se los comen los servicios públicos
Según el presidente de la acción comunal de
Cristo rey, Hernando Álvarez, la entidad está
tratando de ayudarle a la biblioteca, lo que ocurre dice es
que debe servicios por $1.165.000, de seis cuentas vencidas.
La situación para los muchachos que trabajan en ella
es difícil porque no cuentan con agua para los servicios
ni luz para trabajar en horas de la noche, que es cuando más
facilidad tienen los estudiantes de utilizar estos establecimientos.
Para acabar de ajustar. agrega, les están cobrando
por la recolección de basuras de toda la cuadra, porque
la biblioteca hace parte de un complejo que incluye un coliseo
y una cancha.
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