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serie Relleno Sanitario
Biotecnología, la nueva
alternativa
Por medio de bacterias, residuos sólidos se convierten
en abono.
Combeima
y Agrocolombiana, las dos que salen a la luz pública.
Comunidades
son escépticas frente a los resultados.
Por
Gustavo Adolfo Gallo Machado
Medellín
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el pasado 1° de septiembre los desechos del Valle
del Aburrá se tratan con biotecnología Combeima.
Los expertos se muestran escépticos de los resultados
por cuanto están juntos plásticos y desechos
inertes con material orgánico. Ellos se defienden
y aseguran que es la contingencia del proceso.
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Ala trichoderma, al bacillus subtilis y al estreptococus,
con otro grupo de voraces bacterias, se les encargó
la tarea de engullirse las 2.500 toneladas de basura que produce
el Valle del Aburrá al día, una cantidad de
desechos tan grande que, si se compactara, se haría
un bloque de cincuenta y cinco metros de largo por cuatro
de alto.
El incansable apetito de los microorganismos, cuyo único
pago de honorarios consiste en mantener el estómago
lleno, es la nueva esperanza que tiene la ciudad para solucionar
el manejo de los residuos sólidos.
Se llama biotecnología y es un proceso natural que
se acelera gracias a la inyección de aire y otros elementos
para que los desechos orgánicos se descompongan gracias
a la acción de las bacterias. El resultado: un bioabono
que, aseguran quienes la impulsan, sirve para la agricultura.
El invento no es la panacea ni lo ´último en
guarachas´ pero lo cierto del caso es que ya no habrá
más enterramiento de las basuras, tal y como sucedía
en la Curva de Rodas.
El asunto es sencillo: los residuos se separan de plásticos,
elementos reciclables y materiales orgánicos. Los dos
primeros vuelven a la cadena productiva mientras que los desechos,
mediante la acción de los microorganismos, el aire
y condiciones especiales de humedad y calor, en menos de dos
meses se transforman en abono.
De dónde salió
Hace tres meses que en Medellín empezó a hablarse
de biotecnología. Combeima y Agrocolombiana salieron
a la palestra pública mostrando las bondades de los
procesos como la ausencia de olores, lixiviados y gallinazos,
además del aprovechamiento y comercialización
de todos los desechos.
La prueba piloto la tuvo Combeima en Rodas, desde el pasado
1° de septiembre. Orlando Rondón, representante
de Combeima, explica que su experiencia arrancó en
1993, en el Municipio de Cajamarca (Tolima), donde tras varios
años de contaminación del Río Anaime,
fueron contratados para resolver el problema.
"Lo que se ha visto en Curva de Rodas es la contingencia
de la biotecnología. Nuestro proceso no dice que hay
que tomar todos los desechos y tirarlos a los reactores. Primero,
como se hace en Cajamarca, se trata de reciclar en la fuente,
luego separar los orgánicos e inorgánicos, donde
los orgánicos pasan al proceso de bioabono, que es
una materia orgánica estabilizada (no fertilizante).
En un proceso de 45 días, máximo de 60, se obtiene
la materia orgánica estabilizada y puede aplicarse
a la agricultura", asegura.
A su turno, Julio Villota, presidente de la biotecnología
Agrocolombiana, muestra con orgullo el certificado de un laboratorio
de Estados Unidos que dice que el abono que se obtiene es
de máxima calidad.
"También tenemos un certificado del ICA que garantiza
que el abono se puede vender en Colombia. No es un proceso
de compostaje, sino que utilizamos unas bacterias que son
producto de la investigación de 23 años del
doctor Luis Orlando Castro, quien estudió 1.684 especies
de la naturaleza y de ellas escogió las mejores ocho.
Las modificó y se dividieron en tres familias: termophilos
estrictos, que producen calor; mesophilos, que se encargan
de biodegradar los desechos y los nitrificantes, que absorben
el nitrógeno del aire y lo asimilan a la tierra. Los
resultados son óptimos y por eso enseñamos los
certificados internacionales", insiste.
Ambas tecnologías trabajan a menor escala en varias
poblaciones. Entre tanto, las comunidades del Valle del Aburrá
guardan cierta reserva porque en sus mentes está el
poco vistoso escenario de Rodas.
Sin embargo, para que la acción de las biotecnologías
tenga un resultado óptimo, dice el doctor en biotecnología
microbiana del Instituto Nacional Agropecuario de París,
e investigador de la Universidad de Antioquia, Carlos Figueroa,
es necesario separar los desechos desde la fuente. "Si
los desechos se van juntos con vidrios, plásticos y
otros elementos, no habrá resultados positivos".
Mientras tanto, la trichoderma y su pandilla de bacterias
esperan una oportunidad.
Opinión especial
La basura se constituye en empresa
Omar Hoyos
Agudelo
Director del Área Metropolitana
"Como autoridad ambiental, en el Área Metropolitana
estamos en la tarea de auscultar para tratar el tema de los
residuos con el fin de que su impacto ambiental se mínimo.
Por eso en pocos meses entregaremos el Plan Maestro para
el Valle del Aburrá. Si separamos en la fuente, en
los hogares, en las industrias y reciclamos, lograríamos
hacer una buena labor.
Las biotecnologías que hemos conocido son varias:
Agrocolombiana y Combeima. Estamos aprendiendo y nos atrevemos
a experimentar siendo cuidadosos. Lo que hemos podido verificar
es que estas tecnologías reducen los olores, acaban
con los vectores e insectos y no dejan lixiviados. De esta
forma y gracias al aprovechamiento, las basuras se constituyen
en empresa".
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