|
|
>>
Inicio Relleno Sanitario
La Curva de Rodas ha muerto
A punto de clausurarse para siempre, Rodas corrigió defectos.
Problema
sanitario es el producto de una deuda histórica.
En
un viaje a las entrañas de la basura, relleno reveló
sus secretos.
Por
Catalina Montoya
Piedrahíta
Medellín
 |
 |
Fotos
Donaldo Zuluaga
Las montañas de residuos sólidos que se
ven ocupando el 30% del Relleno son reflejo del método
de contingencia que se aplica actualmente ante la prohibición
de enterrar las basuras. A un ritmo de 2.400 toneladas
por día, el espacio no dará para mucho.
Curva de Rodas, cava su propia tumba. |
En su período de agonía, cuando todos esperan
ansiosos el momento de ponerle el par de algodones en la nariz,
el relleno sanitario Curva de Rodas, ese inmenso y flatulento
aparato digestivo, alcanzó la categoría de cuerpo
glorioso.
Empieza el viaje a las entrañas de las ocho millones
de toneladas de basura, técnicamente llamada "residuos
sólidos", que tres millones doscientas mil personas
abandonan, despreocupadas, en las aceras de sus casas o lanzan
por el "shut" de los edificios, a una proporción
de 0.8 kilos-hombre, y que se acumulan desde 1984 hasta hoy
en la gran mole de Rodas.
El guía, Cámara. Así le dicen abreviándole
el "Camarada" que, como buen sindicalista, se le oyó
decir hace 14 años, en el primer día de pago,
cuando le reclamó al jefe por la ausencia de su jornal.
"Vine aquí de castigo, me separaron de los compañeros
y me mandaron para el relleno", recuerda Humberto Herrera
sus tiempos de revueltas y luchas. "Desde eso no me bajan
el remoquete".
Cámara es el empleado más antiguo de la Curva
de Rodas y ha oído de sus bocas, en susurros regurgitados,
los más íntimos secretos de la ciudad y su historia.
Todavía se los cuenta pero el relleno ya no vomita ni
expele podredumbres.
Las montañas de desechos que exhibe en sus terrenos empantanados
parecen piezas cuaternarias. La cal las blanquea, y en el interior
trabajan bacterias inoculadas que descomponen los residuos orgánicos
sin dejar huella de líquidos malolientes. Se llama Combeima
la nueva tecnología con la que reemplazaron el enterramiento
de los desechos. La Curva de Rodas hoy es un paisaje de dunas
inodoras, donde la basura pierde su capacidad de producir asco
para convertirse en mero recuerdo plástico de la historia
de lo "botado a la caneca".
"Vea, esto no atrae moscas ni ratas, la basura está
reseca", explica Cámara y sigue caminando. Si los
gallinazos hablaran, ya habrían armado una fundación
de solidaridad para conseguir recursos. Están pasando
hambre. "No es como antes, que nos pagaban a ocho exclusivamente
para que estuviéramos espantando gallinazos todo el día
a punta de ondas, como las de David y Goliat, y a punta de pólvora".
Están al acecho en las copas de los árboles del
lote Trinidad. Cada llegada de camión es para ellos una
promesa de comida que se desvanece a los cinco minutos, cuando
la cal y la fosforita han invadido la carga de basura. Por eso,
de un cálculo de 12.000 gallinazos residentes, se pasó
a una cifra de 1.000.
Reza el horóscopo
"Muy pronto estará planeando un viaje... Se darán
cambios en su vida a los que no podrá oponerse",
es la hoja mojada de un horóscopo viejo. No importa el
signo, la predicción se va a cumplir.
Por resolución de Corantioquia, Curva de Rodas debió
clausurarse definitivamente el 31 de agosto pasado. Ante las
mil dificultades en la consecución de otro terreno para
la disposición final de los residuos sólidos,
se prolongó el plazo por 90 días más, pero
con la prohibición de continuar con el enterramiento
de las basuras por capas, como siempre funcionó en el
Relleno. Por eso el sistema Combeima
Ciudad contada a partir de los desechos
Quién lo creyera, pero es a partir de lo que la ciudad
desecha, de donde se extraen los más íntimos secretos.
El relleno sanitario, una aparente mole nauseabunda, guarda
entre la basura miserias y riquezas de muchos. Todos esperan
que se venzan los 60 días que demora el proceso de Combeima
para desenterrar ocho millones de pesos enterrados en una de
las trincheras de residuos sólido.
Esa plata es hasta ahora un espejismo, no como la cadena de
$700 mil que Cámara se encontró un día
y menos como la escena de señoras ricas que llegan persiguiendo
carros de basura, dispuestas a escarbar con manos desnudas las
joyas que perdieron. "Hoy uno ve cómo están
los ricos de mal con la crisis, ya uno encuentra en los carros
más residuos orgánicos, que son característica
de la basura de los más pobres". |
|