Ciudad
Región / Paz y DH >> Conflicto Urbano
Una ciudad que se sufre, pero
también se quiere
EL COLOMBIANO consultó a los
ciudadanos sobre el conflicto urbano.
Por
Carlos Olimpo
Restrepo S.
Medellín
La solución del conflicto armado que se vive en muchos
sectores de Medellín pasa por la creación de fuentes
de empleo y el fortalecimiento de los programas sociales por
parte del Estado. Así lo consideran la mayoría
de los medellinenses que fueron consultados por EL COLOMBIANO,
luego de publicada la serie Conflicto Urbano que mostró
un amplio panorama sobre la actual situación de la ciudad,
sus antecedentes y sus posibles soluciones.
El 72.2% de los ciudadanos consideran que una de las posibles
formas de evitar la violencia en Medellín es mediante
la generación de empleo, pues la falta de trabajo es
considerada por el 67.3% como una de las posibles causas del
problema.
La coincidencia en la causa y la solución no se presenta
sólo aquí. Los encuestados creen que la pobreza
(40.1%) , la falta de educación (33%) y las desigualdades
sociales (28.1%) también contribuyen en gran medida
a la violencia y, por eso, proponen mejorar el sistema educativo
(43.7%) y ampliar la cobertura de los programas sociales (20.5%),
para contrarrestarla.
Aunque un importante porcentaje considera que la herencia
del narcotráfico (24.7%), la desatención del
gobierno municipal (24.7%), el consumo de drogas y/o alcohol
(24.1%) y la falta de autoridad (23%) contribuyen a la situación,
sólo 10.2% cree que con la militarización de
la ciudad se pone fin a la violencia.
En la última entrega de la serie Conflicto Urbano,
publicada el pasado lunes, los especialistas consideran que
entre las soluciones se encuentran el fortalecimiento de la
cultura ciudadana, una mayor participación política
de los habitantes de Medellín, la implementación
de políticas de reinserción y una mayor inversión
social.
Cambios necesarios
Las propuestas de los ciudadanos encuestados también
permiten observar que el 46% rechaza el sistema actual y cree
que la única solución es un cambio social completo,
mientras el 24.1% dice que la salida puede estar en una combinación
entre educación cívica y fortalecimiento de
la autoridad (ver nota anexa).
El 18.5% encuentra muchas fallas en el sistema, pero cree
que habrá un cambio gradual que contribuya a la solución,
mientras que un 5.1% asegura que la situación es insostenible
y que sólo se debe recurrir a la represión,
y sólo el 3.7% acepta la ley y el sistema actual de
gobierno.
Esto es coherente con el nivel de confianza que la ciudadanía
siente por el gobierno municipal (35.8%), el Concejo (33%)
y los políticos (9.4%), frente a instituciones como
la Iglesia (71%), el Ejército (65%), los medios de
comunicación (55.4%) y la Policía (50.3%).
La Iglesia se ganó esa alta estima porque da un trato
por igual a todas las personas, estén del lado que
estén, y sus programas de solución al conflicto
abarcan un amplio espectro de la población de Medellín,
según manifestó el padre Francisco Leudo, del
Programa Arquidiocesano de Reconciliación, en la entrega
publicada el 14 de mayo.
La confianza en los vecinos (55.1%) supera la que se tiene
a los empresarios (41.55%) y a las Ong que trabajan en Medellín
(40.3%).
La falta de atención al problema del conflicto urbano
se refleja en que sólo el 13.6% de los encuestados
conoce algún programa para su solución y, entre
ellos, se destacan los de la Gobernación (20.9%), la
Alcaldía, el Plan Colombia y la Iglesia Católica
(con 18.8% cada uno), los de las Ong (12.4%), los de la Policía
(6.2%) y los del Ejército (4.1%).
Quienes respondieron a la encuesta creen que fomentar el
diálogo en familia (41.2%) y educar en valores a los
hijos (33%) son sus mejores aportes para cambiar la situación
de Medellín. También consideran que compartir
con los más pobres (28.7%), denunciar a los criminales
y pagar cumplidamente los impuestos (15.3%), son otras maneras
de contribuir a los cambios.
Afecta a todos
La visión general de la ciudadanía respecto
del alcance del conflicto, es que éste afecta a toda
la población (65%), aunque algunos consideran que sólo
a la población civil (14.2%), a los jóvenes
(11.9%) y a las clases baja y media (11.4).
En la primera entrega de la serie, publicada el 28 de abril,
se mostró cómo en muchos barrios populares de
Medellín la confrontación entre grupos ilegales
y los organismos de seguridad del Estado deja en medio del
fuego cruzado a los civiles, mientras que el 18 de mayo pasado
se describió el drama de las adolescentes y jóvenes
que viven en sectores conflictivos.
Menos del 1% cree que el conflicto urbano afecta a la delincuencia
común, a las milicias de la guerrilla, a las autodefensas
y a la clase alta. El 48.6% de los encuestados tiene contacto
con alguien que fue víctima del conflicto en Medellín,
de los cuales, el 30.4% es un conocido, el 28.7% un amigo,
el 26.3% un familiar, el 16.4% un vecino y el 8.8% lo sufrió
en carne propia.
Pese a que el 87.5% de los consultados considera que el conflicto
armado que vive Medellín es muy grave y que el 46.9%
cree que la situación afecta mucho su vida personal,
el 92.9 respondió que se siente orgulloso de vivir
en la ciudad.
Respecto del futuro de Medellín, sólo el 19.9%
lo ve malo, mientras que 27% considera que será bueno
y un 46.3% cree que será regular. Es decir, a pesar
de los problemas actuales, entre la población se refleja
un moderado optimismo sobre los tiempos venideros.
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