Tercer Milenio >> Espíritu de Liderazgo
Un padre todoterreno en Santo
Domingo Savio
El padre Jorge Monsalve trabaja con mujeres cabeza de familia
y capacita jóvenes del sector.
Pasar
de La Visitación a Santa María del Camino, dice,
fue un triple salto mortal.
Convivir
en medio de la pobreza le ha enseñado a ser humilde
en las etapas de su carrera.
Por
María
Isabel Molina V.
Medellín

Al padre Jorge Monsalve
Saldarriaga le gusta el trabajo comunitario, como el que
realiza con la Pastoral Social y las mujeres del barrio
Santo Domingo, en el cual ellas aprenden a conocer sus
derechos mediante la elaboración de carteleras
y se capacitan en diferentes oficios. Foto Jaime Pérez.
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Para el padre Jorge Monsalve Saldarriaga el traslado de
la parroquia La Visitación, en El Poblado, a Santa
María del Camino fue como la transformación
a un todoterreno del sacerdocio. Y no es sólo por la
calidad del terreno, porque El Poblado tiene sus lomas como
las hay en Santo Domingo Savio.
Como los ciclistas, Monsalve se mueve con destreza en el
terreno plano, donde reina la calma con dosis de velocidad;
igual lo hace en las escarpadas montañas, en las que
debe esforzarse al máximo y donde cualquier resbalón
pone en riesgo la seguridad personal y hasta la vida.
La parroquia de Santa María del Camino, que está
situada en lo alto de la montaña, en Santo Domingo
Savio, y rodeada de pequeñas casas, negocios informales
y dos colegios de Fe y Alegría, es como su premio de
montaña. Allí, rodeado de satisfacciones y de
una comunidad que lo apoya, eleva cada semana oraciones y
agradecimientos como el capo que termina una etapa.
De estatura mediana, tez trigueña, ojos cafés,
al joven sacerdote le gusta estar rodeado de gente, en especial
de niños, porque ve reflejado en sus rostros la desesperanza
por la situación que viven, y esas miradas son las
que lo impulsan a pedalear con fuerza en sus tareas diarias
para llegar a la meta.
Jorge recuerda que a los diez años sintió el
llamado a la vocación religiosa e ingresó al
Seminario Menor, equipo en el que milita desde entonces con
pasión para liderar las sucesivas etapas de la carrera
que eligió seguir. Su familia, su equipo, está
formado por sus padres y tres hermanos, con quienes aprendió
de valores de vida.
Diferentes terrenos
Las carreras de Monsalve empezaron en terreno plano, sin mayores
problemas, en el Seminario Mayor. Luego, abandonó los
estudios teológicos y se dedicó a aprender sobre
administración de empresas.
Después de seis años de estar por fuera de
la competencia activa volvió a su especialidad favorita,
los estudios para hacerse sacerdote en el seminario, donde
coronó su primer premio de montaña al ser ordenado
en noviembre de 1998. Los barrios por los que ha pasado en
el ejercicio pastoral le permiten ir descubriendo terrenos
diferentes y novedosos.
En Santo Domingo Savio, por ejemplo, aprende cada día
al lado de sus 15.000 habitantes la mayoría es
población desplazada- sobre cómo sortear las
dificultades y a sonreír, a pesar de todo. También
ha aprendido a esquivar curvas peligrosas. Como cuando se
escondió bajo la mesa del comedor de la casa cural
durante un tiroteo que duró media hora.
Después retornó al terreno plano, donde ya
ganó varias metas volantes. Una de ellas es un desafío
diario: luchar contra el desempleo de sus gregarios. Porque
de estas afugias de carrera también se ocupa el padre
Monsalve. Le preocupa que en una familia de seis integrantes
sólo una persona trabaje o tengan que vivir del rebusque.
A la segunda meta volante, de terreno tranquilo y con aroma
de victoria, llegó en primer lugar cuando brindó
apoyo a las mujeres líderes del barrio y cabezas de
familia. Desde la Pastoral Social trabaja con ellas en la
formación y capacitación para el empleo (modistería,
panadería, peluquería), el conocimiento de sus
deberes y derechos en la familia.
Su trabajo con la población vulnerable, como son los
niños y ancianos que aguantan hambre, le mereció
un nuevo reconocimiento. Venció el inconveniente y
subió al podio con un comedor que atiende 50 niños
cada día, mediante el apoyo de la Pastoral Social y
algunas fundaciones y particulares. Gracias a la capacitación
para el empleo a 200 jóvenes involucrados en situaciones
de violencia, que desean tener una oportunidad de vida, el
padre Jorge ganó sobrado de lote la tercera meta volante.
Impulsar la construcción de viviendas, porque la gente
invade o compra un pequeño lote a muy bajo precio en
el cual construyen su tugurio, es un duro premio de montaña
que aún está sorteando. Ya se construyeron diez
casas con el producto de los bingos que se realizaron en el
Hogar Vizcaya y se espera que con la ayuda de algunas parroquias
se cambien los ranchos por casas prefabricadas para declararse
el ganador absoluto de la competencia y cambiar la camiseta
de bolas rojas por la amarilla del líder.
La experiencia de convivir en medio de la pobreza le ha enseñado
al padre Jorge Monsalve, en especial, a ser humilde. "Cuando
la gente se siente querida y ayudada hay correspondencia y
colabora". Los jueves, cuando no está entrenando
o definiendo alguna estrategia de competencia, le gusta caminar
por las lomas de El Poblado, visitar a sus amigos y llevar
gente de otras partes a su comunidad para que vean la realidad
de los barrios marginados.
A pesar de las difíciles fracciones que ha corrido
en Santo Domingo Savio, el sacerdote Monsalve está
tranquilo porque la gente valora y respeta su presencia, aunque
a veces se siente inseguro con su camiseta amarilla de líder.
Sabe de los riesgos en las curvas de su carrera más
importante, la vida.
Opinión general
"Más que sacerdote, es
amigo y consejero"
"En la parroquia se labora con un grupo de 30 mujeres
que se reúnen cada semana y realizan actividades, como
preparar recetas, se capacita en oficios y se trabajan temas
como los derechos humanos. En esta tarea nos acompaña
el padre Monsalve, que es espectacular, porque se da a la
gente, es humilde y sencillo y para todos tiene una palabra
de aliento".
Alba Lucía Londoño, coordinadora
del grupo de mujeres de la parroquia de Santo Domingo Savio.
"Vine de Zamora, en Bello, y ahora vivo en Santo Domingo
con mi esposo y dos hijos. La tarea del padre Jorge es estupenda,
es un líder, que más que un sacerdote es amigo
y consejero, porque es un apoyo muy bueno para las mujeres.
La mayoría de nosotras tenemos mucho ánimo para
salir adelante".
Sandra Érika Ocampo, del grupo
de mujeres del barrio.
"Vine de Amalfi, porque allá estaba muy malo el
empleo. Mi esposo trabaja en construcción y soy ama
de casa. En el grupo uno se divierte y aprende muchas cosas.
El padre Monsalve es muy querido con nosotros y nos ha dado
charlas".
Luz A. Caro, del grupo de mujeres.
"Soy de Támesis y me vine hace siete años.
Soy casada y cada ocho días asisto a esta actividad,
porque se entretiene y aprende cosas, y no está en
la casa sin hacer nada. El padre es excelente porque es muy
colaborador con la gente".
Gloria Elsy Ospina, integrante del grupo
de mujeres.
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