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Tercer Milenio >> Espíritu de Liderazgo

La madre Nancy Velásquez ya tiene 700 hijos

Es la superiora de la Providencia Social Cristiana.
Le encantan los niños, no el cargo de "generala".
Su pedagogía se basa en el amor y el humanismo.



Por
María Isabel Molina V.
Medellín



La madre Nancy es feliz rodeada de niños, con quienes ha estado desde que ingresó al noviciado. En el preescolar del barrio Prado, los pequeños la rodean cuando la ven y ella les corresponde con amor y ternura, valores que aprendió de la fundadora de la comunidad. Foto Robinson Sáenz

La tradicional imagen de madre superiora, con el ceño fruncido y el rostro severo, y a quien temen sus alumnas, se desdibuja por completo con las carcajadas de la madre Nancy Velásquez Bermúdez, superiora general de la comunidad de las Hermanas de la Providencia Social Cristiana.

Valluna, natural de Roldanillo, de padres manizalitas y abuelos antioqueños, ingresó a los 16 años a la Providencia Social Cristiana (fundada en 1968) porque se identificó con el carisma de la comunidad, le encantaban los niños y anhelaba vivir a cabalidad el Evangelio: "Dejad que los niños vengan a Mí". (Mateo 19, 13-15) .

De la fundadora, madre María Josefina (Adela Garcés Baena), quien se retiró de la comunidad de La Presentación para fundar la obra y dedicó su vida al servicio de los pobres, en especial de los niños, aprendió a amar a los pequeños y su pedagogía basada en el amor y el humanismo cristiano.

Para la madre Nancy, la quinta entre nueve hermanos, trabajar con los niños es la oportunidad de construir una nueva sociedad. Así se lo enseñaron sus padres, él, que siempre ayudaba a sacar los enfermos de la vereda El Porvenir, en Roldanillo, ella, siempre caritativa y dada a la gente.

Respetar a los niños
La madre Nancy está convencida de que con su labor contribuye de alguna manera a sacar a Colombia del problema en que se encuentra. Y fue la consigna de la fundadora: hacer de los niños buenos hijos de Dios.

Se ríe cuando recuerda que hace un año fue nombrada superiora, porque no es un cargo que se adapte mucho a su forma de ser. Ella, en el fondo, sigue siendo la primera novicia que llegó hace muchos años de otro departamento a La Estrella, al sur de Medellín, donde se estableció la comunidad y hoy está el noviciado, y funcionan tres hogares para niños de muy escasos recursos económicos, algunos huérfanos y otros hijos de madres solteras.

Algunas menores viven internas y estudian en escuelas cercanas, aunque en uno de los hogares cuentan con educación. En todos, las religiosas tratan de darles un ambiente de familia.

La alegría
Los menores llegan a las casas de la comunidad con muchos problemas, pero son muy inteligentes y despiertos. "Les inculcamos el amor a Dios, porque hoy la sociedad se ha olvidado de Él y por eso hemos llegado hasta donde estamos ahora. Sí respetamos a la niñez podremos comenzar a trabajar por una Colombia nueva", dice la superiora.

Hoy tienen 700 niños, muchos de ellos becados, gracias a donaciones de benefactores y de las mismas religiosas, en 27 obras diferentes en Medellín, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Bogotá, Pereira y El Espinal (Tolima) y en Tulcán y Riobamba, Ecuador.

Una de sus grandes satisfacciones es contar con ex alumnos que ya son profesionales, como un futuro aviador, que la llamó a pedirle consejo y le dijo que ella sería la primera invitada a su grado.

A lo único que no se ha podido acostumbrar es a ser superiora general, pero se le olvida cuando llega a cualquiera de las casas de la comunidad y "sus" niños se le cuelgan del hábito.

Opinión especial
"Una persona entregada"

Por Luz Adriana Palacio
Ex alumna de las Hermanas de la Providencia Cristiana.

"La labor más bonita de las Hermanas de la Providencia Cristiana es su trabajo con los niños, porque brindan educación, le enseñan a uno a comportarse y a tener presente a Dios. Estuve interna cuatro años, en el Hogar de Prado Centro. Allí aprendí a ser responsable , me enseñaron labores del hogar y lo más importante, valores como el respeto, el compañerismo y la honestidad. La madre Nancy es un apoyo moral, una persona muy entregada a los demás y que le encanta servir a la comunidad".

 


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