Tercer
Milenio >> Espíritu de Liderazgo
El padre Oswaldo se ocupa
de los muertos y los vivos
Enterró
a N.N. en Bogotá y desearía que lo permitieran
hacerloen Medellín.
Con
los niños creó la Jornada alterna, para que estén
ocupados.
A Los
ancianos y a los desplazados trata de darles una vida digna.
Por
María
Isabel Molina V.
Medellín
Enterrar los cuerpos que nadie reclama y que figuran como N.N.
y trabajar por darle una mejor calidad de vida a los ancianos,
son dos de las actividades que el padre Oswaldo Jaramillo Osorio,
párroco de San Luis Beltrán, en Manrique Oriental,
realiza conmayor gusto.
El padre Oswaldo, manizalita y el sexto de una familia de 13
hijos, cuando tomó la decisión de dejar su carrera
de maestro y optar por la vida religiosa, se dio cuenta que
deseaba ser sacerdote diocesano. Así encontró
a la comunidad francesa delos misioneros de San Luis María
de Monfort.
Aunque laboró seis años como misionero en el Vichada
y estudió Teología espiritual en Roma, descubrió
que le apasiona trabajar con la comunidad cuando le asignaron
la parroquia de Belén,situada en un sector popular de
Bogotá. Se sintió en su salsa porque pudo trabajar
con niños, jóvenes y ancianos y como le gusta
que la gente esté activa, organizócampeonatos
y construyó un polideportivo.
Como le encanta trabajar con los niños, se ideó
un programa al que bautizó la Jornada alterna, que ahora
aplica en Medellín, donde recibe a los niños que
estudian en la mañana, les da el almuerzo y los pone
a hacer las tareas por la tarde. De esta forma, dice, evita
que los menores estén en la calle y se conviertan en
delincuentes o vivan pegados de la televisión. Fue tal
eléxito que otras ciudades copiaron el programa.
Dinamismo Al ser designado hace dos años para trabajar
en Medellín, se dio cuenta que en las misas que se celebraban
en San Luis Beltrán la gente no se integraba porque no
se conocía. Así organizó a 200 personas
en un grupo que todos los lunes se encuentra a las7:30 p.m.,
para compartir no sólo el pan sino también sus
angustias. Para él, uno de los problemas más graves
en Colombia es ser indiferentes frente al sufrimiento.
Este pensamiento lo convirtió en acción y ya sabe
que todos los lunes se levanta a las 4:30 a.m. para preparar
el desayuno a 500 desplazados, gracias a la ayuda que recibe
de la comunidad, que aunque pobre, aprendió a compartircon
otros aún más necesitados. También detectó
que los ancianos de la parroquia estaban muy desprotegidos.
Logró que dos empresas le regalaran retazos que luego
entrega a los abuelos para que confeccionen colchas acambio
de mercados. Y para que los ancianos no se estuvieran quietos
los puso en clases de gimnasia.
Hoy tiene más de 350 abuelos, que hacen gimnasia los
lunes, miércoles y viernes, bajo la dirección
de profesoresde Comfenalco. Pero no se quedó sólo
en la gimnasia y todos los miércoles reúne a 430
ancianos para que se dediquen a la recreación. Juegan,cuentan
chistes, bailan y después toman el algo. Mediante esta
labor devolvió la autoestima a los ancianos. Muchos le
han dicho: "Padre, mi vida cambió desde que estoy
en las clases,he vuelto a sonreír y me siento persona
porque estaba anulado".
Vio que era necesario trabajar por la familia y los miércoles
139 parejas participan en talleres, encuentros quincenales y
convivencias de un día. Mañana, como todos los
lunes festivos, el padre Oswaldo saldrá de caminata con
400 personas de su parroquia. Será a la Plazoleta de
los pies descalzos para que, anota, la gente no se quede peleandoo
sin hacer nada en la casa. La felicidad se le nota en cada paso,
en cada palabra y no titubea para aclarar que sólo dejará
de trabajar por la gente cuandole llegue la muerte.
El padre de los N.N.
El padre Oswaldo Jaramillo comenzó su trabajo
en Bogotá sepultando los N.N. de Medicina Legal que
nadie reclamaba. Lo hizo por seis años y lo bautizaron
con el nombre del "Padre de los N.N.". Así,
consiguió bóvedas y ataúdes, y cuando
no tenía cajones se las ingeniaba para darle cristiana
sepultura a los cuerpos.
Después le colaboraron con los ataúdes en Funeraria
Gaviria, pero para hacerlos rendir tuvo que enterrar de a
dos cuerpos en el mismo cajón y hasta le donaron ropa
de marca para vestirlos. En Medellín ha querido hacer
lo mismo, pero no ha sido posible. El sacerdote no se da por
vencido y espera llevar a cabo su tarea humanitaria y religiosa
en la ciudad.
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