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Inicio serie Después de todo... la vida
El Marta Elena en primavera
Por
María Isabel Molina V .
Medellín
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| La revista Primavera Mundo
Joven, como se llama hoy, tiene secciones dedicadas a la televisión,
concursos, deportes, discos, testimonios. "Es una publicación
que contiene temas útiles para tu colegio y tu vida,
además de informes de actualidad mundial y de farándula",
dice en un aviso publicitario. Foto: Hernán Chica |
¡Ya vino otra vez la monja! exclama Juanes cuando se encuentra
con la Hermana Marta Elena Mejía Vallejo. Y es que el famoso
cantante la conoce bien. Ya ha salido cuatro veces en la revista
Primavera Mundo Joven, que dirige la religiosa.
Aunque las canas ya asoman por el manto gris que cubre la cabeza
de la Hermana Marta Elena, su corazón y su mente están
en sintonía con el mundo de los niños y los jóvenes.
Es una religiosa fuera de lo común. Le encanta el mundo
de los artistas, el cine y el fútbol, aficiones que sigue
muy de cerca por su profesión de comunicadora social.
Camina con agilidad y en su figura se destacan la bondad en su
mirada, su sonrisa y sus manos de largos dedos, que le han servido
para escribir cientos de artículos en la revista Primavera
Mundo Joven.
Su vocación
La Hermana Marta Elena reside en el colegio Santa María
Mazarello, al oriente de la ciudad. Allí vive feliz por
el contacto con las jóvenes y por su trabajo con la revista.
Dueña de una gran memoria afirma, con voz pausada, que
hizo la primaria en la Normal Antioqueña y el bachillerato
en María Auxiliadora. Luego se decidió por la odontología
y pasó los exámenes en la Universidad de Antioquia.
Sin embargo, empezó a dudar de esta opción y sintió
el llamado a la vida religiosa en la misma comunidad donde terminó
sus estudios.
Al mes y medio de estar en la comunidad fue enviada a Italia.
En ese país vivió cuatro años en Turín,
donde hizo los estudios para convertirse en salesiana. "Lástima
que me enfermé, tuve fiebre alta, me diagnosticaron difteria,
y después se me fue la voz por una debilidad en las cuerdas
vocales", recuerda con precisión.
Por su estado de salud regresó a Colombia y durante 23
años ejerció su misión educativa en varios
colegios de Medellín, Andes y La Ceja (Antioquia), y en
Barranquilla.
Con permiso de sus superioras, inició en la década
de los 70 la licenciatura en Ciencias Sociales y descubrió
su interés por la comunicación social.
Anota que le gusta el séptimo arte. En 1972 fundó
el Cine Club Salesiano que dirigió por ocho años,
en el cual presentaba películas para 300 alumnas de primaria
y bachillerato de diferentes colegios, en los teatros Odeón
y Metro Avenida y luego presidía un foro temático
relativo a la cinta.
Su amor por el cine sigue vigente. Ya la conocen en las distribuidoras
que le facilitan material gráfico y escrito para Primavera
y le obsequian boletas para asistir a las funciones.
Es normal verla llegar a cine en compañía de otras
religiosas los sábados en la mañana.
Quiso estudiar comunicación social en Medellín,
pero por motivos personales se fue para la Javeriana en Bogotá,
donde terminó la carrera.
Allí conoció a Carlos Vives, quien les colaboró
en algunos trabajos de la universidad. "Es una persona maravillosa,
con muchos valores y muy abierta".
La Hermana, que vive con una sonrisa en los labios, como una
primavera, al mejor estilo de su revista, es una convencida de
que a los jóvenes se les llega con música. Por eso
ha entrevistado a cantantes, como Juanes. "Es muy amigo mío
y ya sabía de él desde que estuvo en Ekimosis".
Agrega que sus canciones son de gran profundidad, como A Dios
le pido, y lo admira porque siempre lleva el mensaje de Colombia.
La religiosa del hábito gris abajo de la rodilla, se confiesa
seguidora de Nacional y la Selección Colombia.
A pesar de varios problemas de salud (en un ojo, el corazón
y un tumor en la cabeza), la Hermana Marta Elena continúa
su vida. "Es que El Señor me quiere mucho", dice,
y es que ella vive como si siempre fuera primavera.
Contexto
"Conoce muy bien a su público"
La revista Primavera cumple 54 años. Comenzó en
Italia, luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando ese país
quedó en la pobreza.
Luego se tradujo al español y la revista llegó
a Suramérica. En 1975 se terminó la edición
en español por el conflicto entre Ecuador y Perú.
Se ofreció a Colombia y Sor Lila Henríquez asumió
la dirección en 1979, como una publicación de las
Hijas de María Auxiliadora. La Hermana Marta Elena Mejía
se hizo cargo en 1981. "Respeté el estilo que traía,
pero anhelaba que saliera en color, sueño que fue realidad
en 1997", recuerda.
Hoy se distribuye en los colegios de Hermanas Salesianas, con
un tiraje de 15.300 ejemplares. Se vende por suscripción
anual a 23 mil pesos.
"La Hermana es una persona súper jovial, que escoge
a los deportistas y artistas que salen en la revista por su apariencia
física y edad. Conoce muy bien a su público. Es
meticulosa, revisa tres veces la producción, la redacción
y la ortografía", dice una cercana colaboradora.
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