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Calidad de la educación: la gran deuda

Hoy (agosto 18 de 2002) inicia una serie sobre este delicado asunto del sector educativo.
Este tema se asocia con el desempeño en los Icfes y Saber.
No solo pesa lo académico, los factores asociados también influyen.



Por
Paola A. Cardona Tobón
Medellín


Unos 450 estudiantes de Antioquia presentaron sus pruebas en el Coloegio Corazonista. Para muchos de ellos el cambio de modalidad es bueno, porque no es tan tensionante, pero otros sostienen que son demasiadas preguntas y que el estrés limita su desempeño. Foto Donaldo Zuluaga.

En 1999, Antioquia ubicó 20 planteles entre los mejores del país, por debajo de Bogotá con 81. En 2000 fueron doce, todos privados en un listado de 120, y en 2001, la primera institución oficial apareció en el puesto 574 .

Las estadísticas le dieron la vuelta al país y las presiones de la comunidad educativa aumentaron. La angustia se sintió y la pregunta de si los jóvenes están mal preparados recorrió los colegios, encontrando a su paso detractores y defensores del sistema educativo y de los Exámenes de Estado.

Los análisis se complementaron con los deficientes resultados en las áreas básicas de las Pruebas Saber, que se aplicaron a los estudiantes de tercero, quinto, séptimo y noveno.

Los profesores y las políticas educativas tienen en la sociedad a sus principales verdugos. Las señales acusadoras cayeron sobre ellos y, aunque son factores que deben entrar en el análisis de la problemática, la educación no solo está determinada por lo académico.

En el departamento se educa en medio de grandes problemáticas. El 59% de la población (datos 2000) se encuentra por debajo de la línea de pobreza, según el Observatorio para la Equidad y entre 2000 y 2001 la tasa de escolaridad se redujo en un 2.2%, en gran parte por problemas de inequidad y por el impacto de la violencia y los factores económicos.

Las respuestas a los bajos resultados también están en los problemas familiares, la desnutrición, la influencia del ambiente, las metodologías que muchas veces no evolucionan a la par de las nuevas necesidades educativas, carencias en dotación e infraestructuras, falta de planes educativos pertinentes y maestros desmotivados, que dejan datos como 327 paros en el último decenio.

"Cuando uno se ubica frente al tema de los factores que inciden en la educación se va haciendo consciente de que el proceso de formación integral no está reducido exclusivamente a lo que pueda suceder al interior del aula", dice José Fernando Montoya, secretario de Educación de Antioquia.

También, menciona el Observatorio que en Antioquia, de cada 100 alumnos que ingresaron al primer grado en 1995 se esperaba que sólo terminaran 61, proporción que baja hasta 57.4 en secundaria. El desempeño es menor que en otros lugares como Bogotá, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Cauca y Cundinamarca.

Expectativas de futuro
Los corredores del Colegio Municipal José de los Santos Zúñiga, de Chigorodó, hacen las veces de sala de profesores. Las instalaciones son pequeñas para los 1.350 alumnos, así que ellos tuvieron que ceder su espacio. No tienen dotación suficiente, los mapas están desactualizados, no hay computadores, la biblioteca comparte su lugar con la secretaría y en muchas clases los profesores sólo cuentan con su voz.

Para el profesor Edwin Cuesta Paz, hay una gran desmotivación entre maestros y alumnos, en especial, los de once. "No hay ilusiones para organizar un proyecto de vida bien estructurado por los problemas sociales, de violencia, el desplazamiento y el hambre".

Muchos no tienen opciones de continuar sus estudios o de trabajar más allá de las ventas callejeras e informales, a lo que desde ya se dedica el 40% de los alumnos de la institución. En general, los cambios en el contexto social y económico llevan a los estudiantes a sumirse en una incertidumbre sobre su futuro.

Su rendimiento en las pruebas del Icfes no ha sido bueno y el año pasado se ubicaron en el puesto 6.871 en el escalafón de planteles en el país.

Hay educadores que argumentan como factor de la baja, tanto para privados como oficiales, los cambios en el sistema de promoción y la forma de evaluar a los estudiantes, en donde se les brindan varias opciones de recuperar los logros. El polémico decreto 230 se refirió a que los establecimientos tienen que garantizar un mínimo de promoción del 95% en cada grado.

"Antes o se ponían las pilas o perdían el año. No había más oportunidades. Es un sistema permisivo. El problema son las determinaciones que llevan a que un estudiante pierda o no. La ley condiciona", expresa una educadora de la ciudad que prefiere omitir su nombre.

Las pruebas del Icfes y Saber muestran otras evidencias. A los alumnos poco les gusta leer, faltan espacios para que motiven en ellos la interpretación y argumentación, pero, tampoco todos están acostumbrados a ser indagados de una forma diferente, alejada de los procesos memorísticos.

En algunas instituciones, sobre todo las privadas, se trabaja por competencias, que marcan la pauta en los nuevos Icfes, pero, en general, estos son procesos en los cuales apenas arrancan otros.

"El problema de la calidad se ha reducido a los resultados de las pruebas. Eso tiene su lado valioso que es dar una información de algunos resultados pero no de otras competencias éticas, estéticas, lúdicas. Hemos dejado el 90% de la experiencia de los doce años que pasan en el colegio", afirma José Gregorio Rodríguez, coordinador del programa Red para el fortalecimiento de la capacidad científica en la educación básica y media, de la Universidad Nacional, Bogotá.

El Antioquia, el Proyecto de Mejoramiento de la Calidad, las propuestas de cualificación docente a través de convenios, el fortalecimiento de las normales superiores y la realización de un nuevo diagnóstico con base en unas pruebas censales que se realizarán en octubre, son algunas propuestas.

"Hay que leer los resultados en relación con la gestión del proyecto educativo institucional, pero no hay que convertir las pruebas en una guillotina para mantener en estrés a la gente. Hay colegios que sacrifican buena parte del tiempo de décimo y once entrenando a los muchachos", agrega el secretario de Educación, José Fernando Montoya. Lo que sí es cierto es que no siempre los estudiantes excelentes en las pruebas serán los jóvenes mejor preparados.

Costos y cifras
Las Pruebas Saber deben ser el punto de partida

El Sistema Nacional de Evaluación de la Calidad de la Educación de la Educación (Saber) se aplicó por última vez en el país de manera masiva entre los años 1997 y 1999. Aunque el 15 de marzo de 2002 se desarrollaron en cinco departamentos del Nuevo Sistema Escolar.

Según un estudio reciente de empresarios por la calidad de la educación, cerca de un 80% de los niños colombianos no logran los aprendizajes esperados en matemáticas y lenguaje.

En las Saber, solo 21 de cada 100 estudiantes de tercero pueden, además de manejar los conceptos básicos de matemáticas, diseñar estrategias de solución de problemas. En séptimo solo 2 de cada 100 estudiantes alcanzan las nociones fundamentales y al mismo tiempo encuentran en el enunciado relaciones no explícitas y ningún alumno de noveno logró solucionar problemas en donde debían articular conceptos y establecer planes de acción en matemáticas.

Casi la mitad de los estudiantes solo puede resolver problemas matemáticos en los cuales se requiere seguir directamente las instrucciones presentadas en el enunciado.

En lenguaje para el grado tercero 43 de cada 100 comprenden lo que dicen los textos y en séptimo solo 7.

En los Icfes las cosas no son diferentes en estas áreas. En 2001, similar a 2000, matemáticas fue una de las pruebas más complejas, con un 80% con puntuaciones iguales o inferiores a 45 puntos.

 


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