Docencia
y Educación >> Calidad de la Educación
Gestión educativa debe
subir su calificación
El sector educativo se reacomoda a los cambios y normas.
Los problemas de gestión han sido la gran debilidad
de del sistema.
Manejos administrativos influyen en los procesos de calidad.
Por
Paola A. Cardona
Tobón
Medellín

El sector educativo vive
una gran reorganización con el fin, según
el Gobierno, de concretar políticas y acciones
que lleven a mejorar la calidad. En la imagen, una de
las clases en el Colegio Octavio Calderón, de Medellín.
Fotos Juan Antonio Sánchez
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Más de 1.600 estudiantes comparten la infraestructura
del Colegio Los Andes, de Chigodoró. Es uno de los
de mayor demanda en el municipio: En 2001se presentaron 400
jóvenes para sexto grado y sólo podían
recibir 120.
Su rector, Juan Carlos Quiceno Marín, se mueve por
todas partes. A pesar de los inconvenientes ha logrado crear
un ambiente favorable que llevó a que el nivel de deserción
no superara el 1%.
Para él, la sociedad debe entender que los colegios
son más que brindar cobertura. "No nos encargamos
de cualquier producto, sino de la formación de los
jóvenes".
Un estudio de Corpoeducación, afirma que la proporción
del Producto Interno Bruto que se dedica en Colombia a la
educación es similar al promedio de los países
en desarrollo humano medio (4.8) y cerca de un punto menos
que los de alto (5.6). Está por debajo de México,
Brasil, Venezuela y Egipto, pero supera a Argentina y Chile.
En teoría, funcionarios del gobierno dicen que hay
recursos y normas bien estructuradas. Pero sin una buena gestión
en todos los ámbitos: académico y administrativo,
será difícil estabilizar el sistema. Y este
no es un asunto reciente. Las normas y medidas actuales obedecen
a que el tema de gestión ha sido el talón de
Aquiles del sector y en la práctica tiene que ser el
primer elemento clave para elevar la calidad. En la historia
de la educación en Colombia ha sido la gran debilidad.
Para los rectores de la región de Urabá y de
muchos municipios antioqueños, sobre todo para los
que están en el Plan de Mejoramiento de la Educación
de Antioqua, este término es ya familiar.
Cuando se logra interiorizar su significado se desencadenan
acciones como elaborar proyectos educativos institucionales
pertinentes, pensar en cómo maximizar y distribuir
los recursos y en vincular a la comunidad en este tipo de
decisiones.
Pero este es un nuevo rol. Los papeles de los actores educativos
están cambiando y no todos le dan el visto bueno. Las
agremiaciones hablan del riesgo de un rector gerente que se
perderá en los trámites administrativos, dejando
lo demás.
La descentralización es un tema que se ha tratado
desde hace mucho y aunque se habían dado adelantos
de lo que podría ser, con la Ley 715 de 2001 se consolidó.
Los departamentos comenzaron a delegar funciones en los municipios
que buscan certificarse para administrar el sistema.
Colegios - empresa
La Federación Colombiana de Educadores (Fecode) mira
estas medidas como procesos de privatización, que no
contribuyen a la calidad. No las comparten y alegan que se
sienten excluidos.
Para Sandra Posada Hernández, directora del programa
de licenciatura en educación básica de la Fundación
Universitaria Luis Amigó, la gestión y las mejoras
que se puedan hacer en la educación no deben ser sólo
en administración de recursos, deben obedecer a las
lógicas del Proyecto Educativo Institucional.
Fecode alega que el manejo de los colegios como empresas
llevará a que los planteles se midan más por
la rentabilidad y la eficiencia que por la formación.
"No estamos diciendo que hay que hacer despilfarro de
los recursos, pero sostenemos que la educación tiene
unos costos que pueden terminar siendo considerables y que
el estado es el único que puede y debe asumirlos",
expresa Raúl Arroyave, directivo de la Federación.
En el país, dice, la comunidad ha tenido que asumir
pagos de vigilantes y otros asuntos para sostener los establecimientos,
a los cuales muchas veces les cortan los servicios porque
no tienen recursos suficientes para cancelarlos.
La contratación de la educación con entidades
sin ánimo de lucro, es otro asunto que llega al complejo
escenario administrativo de la educación. Implica otro
tipo de contratos para los maestros y requiere incluso de
licitaciones que, como en el caso de Medellín, se desarrollan
en medio de serios cuestionamientos.
Normas
Después de la Ley 715, llegaron otros decretos que
siguieron en la línea de cambios radicales para la
gestión educativa. Las llamadas fusiones o asociaciones,
también, fueron consecuencia de la 715. La idea es
articular los planteles para que ofrezcan desde preescolar
hasta once, pero hasta ahora, es un tema lleno de expectativas.
El temor de muchos es que se pierda la historia y trayectoria
de los establecimientos.
El Colegio República de Salvador, por ejemplo, con
1.125 alumnos será articulado con una escuela del sector,
convirtiéndose en una sola institución con unos
2.500. Lo más probable es que reciba un nuevo nombre
y un rector se encargará del manejo global con la ayuda
de coordinadores.
Otra inquietud se genera con las escuelas nuevas, de la zona
rural. El ex ministro Francisco Lloreda, expresó que
las que no estén en capacidad de tener algún
tipo de articulación se conservarán como centros
educativos. La idea es no causar traumas, dijo.
Al Colegio Agrícola de San José del Nus le
asignarán una escuela que queda a 25 kilómetros.
Un plantel cuyos estudiantes tienen más relación
con la cabecera de Caracolí. Y, al rector del Colegio
Providencia, en jurisdicción de San Roque, las notificaciones
sobre los problemas de una de las escuelas con la que se fusionaron
y que queda en el corregimiento de Providencia a un kilómetro,
le llegan gracias a las notas que transportan los alumnos.
La asimilación de un nuevo panorama administrativo
de la educación no se hará en el corto plazo.
El sector necesita procesar los cambios y, sobre todo, lograr
acuerdos que articulen a los actores del sistema educativo.
De otra forma los esfuerzos por mejorar la gestión
y la calidad se quedarán a medio camino.
Implicaciones
La Ley 715 cambió las reglas
Con la aprobación de la Ley 715, los departamentos
y municipios comenzaron a sentir la reorganización.
La certificación es uno de los factores que cambiarán
radicalmente el manejo de los recursos en los municipios,
la gestión y las políticas educativas y de calidad.
Según su población, en Antioquia cinco municipios
serán certificados para manejar directamente la educación:
Medellín, Bello, Envigado, Itagüí y Turbo.
Los demás, menores de 100.000 habitantes, deben buscar
que el departamento avale su certificación con base
en unos requisitos.
Según el secretario de Educación de Medellín,
Enrique Batista, la municipalización de la educación
es un proceso conveniente para los proyectos de mejoramiento
de la calidad. "De esta manera hay un solo plan sectorial
de desarrollo educativo. Los directivos escolares dependen
de una sola secretaría con planes concurrentes de ciudad".
Los municipios están elaborando modelos específicos
de gestión escolar para adaptarlos a sus condiciones
educativas. Antioquia les entregará a los cinco municipios,
la administración de 11.930 docentes, equivalentes
al 41.47% de los maestros del departamento.
Otra consecuencia de la reorganización es el nuevo
estatuto de profesionalización docente y el sistema
de inspección y vigilancia, que puso en escena el tema
de la evaluación para los educadores. Hay un nuevo
escalafón y condiciones diferentes para los ascensos,
y aunque el estatuto sólo cobija a quienes se vinculen
a partir de junio de 2002, se convirtió en un factor
de desmotivación para los más de 310.000 educadores
oficiales, vitales en los procesos de calidad.
Los nocturnos también cambiaron. A pesar de las recientes
protestas terminaron como terceras jornadas. Los profesores
se contratan por la modalidad de horas extras.
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