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Docencia y Educación >> Calidad de la Educación

Lo oficial no es lo peor, pero el sistema no se le presta

Los colegios oficiales afrontan problemas de presupuesto.
En 2001 un 63% de estos planteles quedó en el nivel de baja calidad.
Cuando los recursos son de los padres de familia los oficiales se rajan.
Escuelas nuevas, gran logro de las instituciones públicas.


Por
María Cristina Rivera Ochoa
Medellín


En algunos planteles oficiales, el aseo y la vigilancia corre por cuenta de los mismos alumnos que disponen de su tiempo o de su dinero para realizar los oficios. Las últimas horas de clase son muchas veces utilizadas para estas actividades. En algunos colegios, la celaduría debe salir del bolsillo de las familias. Las instituciones educativas oficiales dependen, muchas veces, en dotación y recursos, de los de los padres de los estudiantes, violando así el derecho a la educación gratuita y obligatoria. Foto Jaimar

Para llegar a la casa, Maribel debe caminar una hora, por pleno monte, y muy rápido para que no la coja la noche, si eso pasa, le toca hacer las tareas a punta de vela.

Hace el grado once en un colegio rural y oficial que se turnan primaria y bachillerato y en el que sólo debe pagar $23.000 al empezar el año y $1.000 cada mes para costear el descanso del vigilante.

Ella hace parte de un afortunado 35% de jóvenes que pueden acceder a la educación rural en el suroeste antioqueño, según estadísticas del Plan Estratégico de Antioquia y de los 305.516 matriculados en las zonas rurales del departamento.

El colegio de Maribel no está ni siquiera entre las 1.000 mejores instituciones según el Icfes: la lista la encabezan colegios privados. Antes era una escuela rural y desde el 2000 es un colegio al que 400 alumnos de ocho veredas del municipio de Santa Bárbara llegan, casi todos caminando, en su afán por aprender.

La calidad de lo público
No sólo la calidad en los términos definidos por el Icfes, marca la diferencia entre los colegios públicos y privados, sino también la dotación, los recursos y las oportunidades.

Datos de ese organismo hablan de que en el 2000 el 50% de los colegios oficiales estaban en el nivel de baja calidad y en el 2001 el 63%. "Si la calidad como lo muestran las pruebas está en los colegios privados, por tanto lo que está generando la educación en términos de un desequilibrio en la calidad es una mayor inequidad", dice Jaime Saldarriaga, de Corporación Región.

La educación privada, la primera en esta pirámide de calificación, es considerada de élites en el extremo más alto. La oficial es más sensible al tema de la equidad. Existe una barrera social y de estigmas, "la educación oficial es pensada, digámoslo así, para los estratos más pobres", dice Saldarriaga, pero cree que es necesario pedir cuentas al estado por todo el conjunto de la educación y no sólo por la oficial.

"Una educación de calidad debe permitir generar alternativas para los sectores más pobres", agrega.

¿Cuál es la alternativa de Maribel? Ella siente que el diploma de bachiller lo debe guardar junto con los conocimientos hasta que sea un pergamino viejo que nadie mira. "Es mucho lo que uno quiere hacer, pero no se puede. El mayor logro es terminar el bachillerato. No hay tampoco posibilidades de trabajo, me toca quedarme en la casa".

La infraestructura
La biblioteca del colegio rural son tres estantes con unos pocos libros ubicados en la sala de profesores, los salones tienen en promedio 40 jóvenes y las instalaciones aún conservan las proporciones de una escuela.

Un análisis realizado por la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín, uno de los problemas que se presenta en las instituciones educativas oficiales en esta ciudad está asociado a la infraestructura: un 35% carece de bibliotecas y en un 46.7% de los casos están en mal o regular estado. El 58% de las instituciones educativas en la ciudad no cuenta con salón de informática y en el campo la situación es similar: el colegio de Maribel tiene dos computadores. En el caso de la educación media un 17% de las instituciones no cuenta con laboratorios y un 30% no cuenta con profesores de laboratorios.

"Apenas nos han llevado tres veces a los laboratorios", dicen los estudiantes del grado octavo del Liceo Rafael Mejía de Támesis, en el suroeste.

Los recursos
Los profesores de los colegios oficiales en el departamento deben trabajar por norma con presupuestos precarios y hacerlos rendir, así lo comenta Rosalba María Saldarriaga, profesora de Filosofía del colegio María Auxiliadora en Andes. "La calidad depende mucho de la capacidad de gestión y muchas veces los recursos no llegan. Hay gente que trabaja con las uñas y a nadie le duele porque es del Estado".

Los rectores también se quejan por el presupuesto, pero reconocen que los pocos recursos, que ingresan básicamente por derechos académicos y servicios complementarios, son bien administrados y que se avanzó en cobertura. Además muchos se han beneficiado con los dineros del Programa de Mejoramiento de Calidad de la educación.

Algunas propuestas de instituciones oficiales también son interesantes y reconocidas en el plano nacional e incluso internacional, como los procesos de mejoramiento de las normales superiores. Esto demuestra también que el compromiso de los maestros, la utilización adecuada de los recursos y las metodologías son fortalezas en muchas de las instituciones.

La cualificación de los profesores se ha desarrollado con algunas desigualdades por el sistema de gestión. Como lo afirma la investigadora Ana Lucía Hincapié, de la capacitación en Medellín se han beneficiado en especial los docentes muncipalizados, mientras que compañeros de plantel, nacionalizados, no lo pudieron hacer del mismo modo.

Existen educadores que no consideran pertinentes ni suficiente la capacitación y que no se les motiva para hacerlo. A través del Programa de Mejoramiento de la Calidad y los circuitos de participación, de la Secretaría de Educación de Antioquia se estimula este factor. Hay un convenio con facultades y normales superiores en el cual se están invirtiendo cerca de $5.000 millones. De esta alianza se han beneficiado alrededor de 5.000 maestros.

Margarita María Rico, directora del Núcleo de Desarrollo Educativo de Andes, cuenta que en este municipio, gracias a los recursos del mejoramiento, se reparó la infraestructura, por ende mejoró el ambiente escolar, se capacitó el talento humano y a los padres en convivencia escolar y comunitaria.

Muchos colegios luchan con el poco presupuesto. Otros, como en el caso de Támesis, funcionan totalmente gracias a los recursos que les otorga el gobierno municipal.

La comunidad educativa de las instituciones oficiales reconoce que existen grandes dificultades para lograr una educación de excelente calidad, pero no abandonan su tarea educadora, esa que calificó un profesor de español del Liceo Rafael Mejía, como una vocación, un sentido de vida.

El secretario de Educación de Antioquia, José Fernando Montoya, considera que se hacen esfuerzos que hacen pensar que la brecha entre el sector privado y el oficial se ha ido cerrando. Y en esto coincide Julio César Velásquez, rector del Alcaldía de Medellín.

Maribel agradece haber estudiado en un colegio que le enseñó lo que sabe, que le dio las herramientas para defenderse. "El anhelo de un bachiller es superarse", y por eso espera.

Implicaciones
Urbano y rural: dos mundos opuestos

Las diferencias entre los planteles no sólo se refieren a los sectores público y privado.

Entre las área urbanas y las rurales las distancias son grandes, con marcada desventaja para las últimas. La escolaridad de los habitantes del campo colombiano es de sólo 3.3 años, menos de la mitad del promedio urbano.

En la Universidad Nacional de Medellín, apenas el 2.37% de los que ingresan provienen de la provincia antioqueña distinta al Valle de Aburrá, lo que marca asimismo un distanciamiento entre la gran urbe y los municipios menos poblados.

Duván Clavijo está en undécimo en el Colegio Agrícola San José del Nus. Vive en La Floresta, a 20 minutos en bus. Estudió antes en el colegio del pequeño corregimiento y siente que la diferencia académica entre los dos es grande. En el Nus, más poblado y central, es mejor el estudio.

Es otro fenómeno que llama la atención: campesinos que deben desplazarse a las zonas urbanas para continuar estudios o tener un mejor nivel, cuando no son desplazados por la violencia y el abandono estatal.

El 25% de los estudiantes del Colegio Tomás Eastman de Santa Bárbara, proviene del campo. "Las necesidades, intereses y fronteras de la población rural no pueden ser los mismos de la urbana", advierte convencido un profesor de ese establecimiento.

No en vano los indicadores son peores para estas zonas. Si 18 de cada 100 niños que ingresan a la primaria abandonan en el primer año, en el sector rural son 30.

Sexto es otro año crítico: 15% es la deserción, pero en el campo es del 24%. En 1995, de cada 100 niños que ingresaron a la primaria, 33 terminan la secundaria, con gran diferencia entre el sector privado y el público: 49 y 31. Y entre el área urbana y la rural: en las ciudades 45 de cada 100 finalizan la secundaria y apenas 16 en el campo.

Es en el sector rural, en el que este año el gobierno comenzó a atender a 45.000 niños de varios departamentos con metodologías como Escuela Nueva, Posprimaria, el Sistema de Aprendizaje Tutorial y la Telesecundaria, en el que se encuentran experiencias educativas valiosas.

El programa de Escuela Nueva ha merecido reconocimientos internacionales por sus logros. Un solo educador, en la mayoría de los casos, atiende grupos de 15 a 40 alumnos, distribuidos en los diferentes grados de la primaria. Mientras el maestro atiende a unos, los otros leen y realizan ejercicios.

En las pruebas Saber muestran mejores resultados en comprensión de lectura que sus similares de las urbes. Ante el miedo de que esta experiencia pueda desaparecer con la Ley 715 y la asignación de recursos per cápita, como por la racionalización que persigue incrementar el número de estudiantes por profesor, cuando en las áreas rurales la población tiene a decrecer y a quienes quedan, ir a escuelas y colegios más lejanos les significaría abandonar las aulas, el gobierno ha sostenido que no se acabará con ellas.

Un temor que asalta incluso a lrectores de los colegios a los que serán adscritas. ¿Cómo medir acá la eficiencia?

 


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