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Docencia y Educación >> Calidad en la Educación

Docentes, llamados a cambiar

En pocos meses se expidió cascada de normas para los educadores.
El salario de los maestros está bien dentro del promedio nacional.
Los rectores no están formados para actuar como unos gerentes.

Por
Ramiro Velásquez Gómez
Medellín


Foto Ramiro Velásquez Gómez

Existen docentes que tratan de variar las clases para hacerlas amenas. La profesora Alba Lucía Restrepo, del Colegio de Providencia (San Roque) hace que los alumnos dirijan las clases de orientación sexual, con temas investigados y discusiones grupales. La institución no es técnica, pero ella dispuso una huerta en la que todos trabajan.

El maestro está en el centro de la discusión. Los jóvenes de hoy son muy perezosos: sólo dan si se les exige y cuando se les exige, lo amenazan a uno, expresa una maestra en Salgar.

“Cuando uno los prueba, responden”, comenta Juan Camilo Vásquez, estudiante de once en el Liceo Antonio Nariño de Puerto Berrío.

Jaime Saldarriaga, de la Corporación Región es concluyente: ha dado igual hasta ahora que el educador sea bueno, regular o malo, nunca pasa nada. El bueno no será promovido y el malo continuará.

Por su actitud frente a los estudiantes y por su compromiso, se cuestiona el papel que han jugado los 29.000 maestros en la educación en Antioquia.

Están más capacitados que lo que reflejan los exámenes del Icfes, conceptúa la investigadora Ana Lucía Hincapié: en Medellín, el 66% de los docentes por situado fiscal se ubican en los grados 10 a 14 (los máximos del escalafón) y el 50% de la planta a cargo del municipio se sitúa del 9 al 14.
Es decir, tiene un alto grado de profesionalización.

José Fernando Montoya, secretario de Educación del departamento, informa que sobre 29.069 docentes del departamento, 15.528 están en los grados 10 a 14 y entre las categorías 8 y 9 se hallan 7.164, lo que muestra que de la 8 a la 14 son 22.692.
El rector del Carlos Arturo Duque de Puerto Nare, José Alfredo Agudelo Nanclares, reconoce que en parte el educador es responsable.

¿Andan desmotivados?, o ¿quizás ganan poco?

Una reciente encuesta nacional del Ministerio de Educación presenta que el 58% de los educadores recomienda la docencia como una buena profesión y, pese a casos que se mencionan en diferentes regiones, el 82% manifestó estar dispuesto a realizar actividades más allá de sus deberes.

Desconcierta, por los resultados, que un alto número de profesores de los planteles privados sean educadores en el sector oficial en una segunda jornada. Es muy común, revela Nicolás Londoño Calle, director Académico de la Unidad Educativa Salazar y Herrera.

¿Qué hace que sea mejor el rendimiento, en términos generales, en los planteles privados? La pregunta puede explicarse por cierto bagaje que se acumula en las normas que regían, hasta hace pocos meses.

El docente se cualificaba para ascender en el escalafón, sin importar siempre el área en que se requería mejorara. Montoya explica que se pensaba que era importante capacitar en ciertos aspectos, y muchas veces no era eso lo que la comunidad educativa pedía.

Docentes en categorías muy altas con especializaciones en el área respectiva generan alumnos de un nivel esperado. Así, en la medida en que la cualificación y su área de desempeño concuerden se eleva la posibilidad de mejores logros para el estudiante.

El rector del Instituto Jorge Robledo, Federico García Posada comenta que de entrada un licenciado llega con alrededor de $700.000, cuando hay profesionales médicos que manejan taxi. Vocación es lo que se requiere, sostiene Rodrigo Alcides Correa, profesor del Colegio Agrícola San José del Nus.

Un informe de Planeación Nacional muestra que al finalizar el año 2000 el ingreso laboral promedio para los trabajadores colombianos era de $529.028. El del sector servicios del gobierno era de $610.633.

Lo que devengan
Un maestro en la categoría 8 tiene hoy una remuneración básica de $752.391, de $834.991 en el grado 9 y $1.586.175 en el nivel 14. La más baja está por encima del salario mínimo, en $376.765. Los rectores tienen un recargo entre el 20% y el 35% y de hasta 80 horas extras mensuales, según las jornadas de los establecimientos que dirijan.

Los no escalafonados perciben de $346.150 los bachilleres hasta $564.200 los que son profesionales. Existen primas adicionales que devengan los maestros escalafonados, con tendencia a que desaparecer. En colegios con nocturno un grupo de educadores recibe horas extras.

Julio César Velásquez, rector del Liceo Alcaldía de Medellín, dice que el educador percibe unos $700.000 por medio tiempo y muchos trabajan en otras instituciones (afirmación al ser entrevistado hace dos meses).

Saldarriaga plantea la necesidad de mejorar los procesos de contratación, pero reconoce que hoy se hace a 3, 6, 10 meses, con condiciones salariales legales cada vez peores y no se logran conformar comunidades pedagógicas para pensar en un proyecto educativo nacional.

Nolberto Duque Orozco, rector de San José del Nus, donde hay seis profesores por Órdenes de Prestación del Servicio (modalidad usada para vincularlos ante la parálisis en los concursos de ingreso al magisterio) afirma con claridad que muchos de ellos no se apropian del proyecto educativo y menos se vinculan con la comunidad. No hay sentido de pertenencia, agrega.

Una educadora por OPS en Salgar, no había recibido en junio más que un pago, que se lo situaron en Ciudad Bolívar. La Veeduría Cívica del Plan de Desarrollo de Medellín llama la atención porque las instituciones del programa de ampliación de la cobertura pagan igual los grados del escalafón y por lo tanto se desestimula a los más calificados. El rango es del grado 7 hacia abajo, promedio común en los avisos de prensa que solicitan docentes.

Con el nuevo Estatuto de Profesionalización Docente expedido en junio, la capacitación de los educadores queda supeditada a las necesidades del sector y a que haya disponibilidad presupuestal. El secretario Montoya cree que las nuevas normas benefician, al permitirse que profesionales de otras disciplinas se conviertan en profesores, pues son sentidas las necesidades en áreas como las ciencias naturales y las matemáticas. Y se manejará mejor la situación en zonas con violencia.

Un informe del hoy ex ministro de Educación, Francisco Lloreda Mera, habla de 29.000 docentes trasladados en los últimos meses, un hecho impensable hasta hace poco. Se garantiza así, sostenía, mayor acceso al sistema y atención en áreas desprovistas de titular.

Las nuevas exigencias, sumadas a la evaluación para educadores que también se estableció, la que califica de muy importante la secretaria de Educación de La Estrella, Leida Patricia Quiceno, porque el docente se debe ganar el puesto, podrían incidir de manera determinante a futuro. Contrario a ella se muestra el secretario de Educación del Tolima, José Ramiro Díaz, para quien no es justo que una carrera hasta con posgrado se pueda cortar por una corta evaluación de unos minutos.

Un eslabón cuya articulación a la cadena educativa no es muy clara, pero que es vital para lo que viene, es el directivo. Montoya explica que a los directivos docentes que se dedican más a la solución de conflictos o a la gestión educativa descuidando la gestión académica, se les presentan alumnos de nivel deficiente.

Difícil centrarse en estos asuntos, cuando en la nueva legislación el rector es el gerente del plantel. Según el rector Agudelo Naclares no están preparados para ello. Hasta hoy se han dedicado a lo académico. El maestro tiene nuevas exigencias. Llegaron de golpe en el primer semestre de 2002. Las organizaciones sindicales no las aceptan todas En pocos meses se verá quién tenía la razón. Y en qué.

Implicaciones
Costos de recibir una buena educación

El Colegio de la Compañía de María, primero en las pruebas Icfes, tiene una pensión de $291.600 para los grados 10 a 11.

En el Instituto Jorge Robledo, 28 en esas pruebas a nivel departamental, es de $180.000 en promedio. Y en el Salazar y Herrera, en la posición 40, son entre $83.000 y $90.000.
En el Colegio Londres en Sabaneta, posición 34, la pensión es de $280.000; en El Sufragio, casilla 50, es de $120.000. En el Jesús María, puesto 36, cuesta $210.650 en undécimo.

Entre ellos, colegios que cobran muchísimo más. Los hay de más de $500.000, $650.000. Esto da una razón a los analistas: el más caro no necesariamente es el mejor. Pero sí está en el grupo de los de nivel académico más elevado.

En el sector oficial, se cobran servicios complementarios para materiales o derechos académicos. Oscilan entre $18.000 a $33.000 en la mayoría de planteles consultados. Se cancelan una vez al año.

Para atender un joven en secundaria, el costo nacional se estimaba en $726.421. Equivaldría a 10 mensualdiades de $72.642. En el ejemplo menos caro de los planteles privados citados, por cada joven se invierte en ese lapso $830.000 y $2.916.000 en el de más puntaje.

Aunque como dice el rector del Jorge Robledo, Federico García Posada, los costos de la educación llegan a cierto punto y el resto es ganancia del plantel o inversión en otros rubros, se evidencia que quienes más pagan, si se emplean bien los recursos, tienen acceso a profesores mejor pagados, materiales docentes más útiles y modernos, mejores instalaciones.

Una desigualdad que no será fácil de superar con la mera asignación de recursos per cápita en el sector oficial. Para docentes consultados, no se trata siempre del costo de la pensión ni de la posición en el Icfes, sino de la seriedad del proyecto, de los valores y de la pertinencia social de la institución.

 


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