Docencia
y Educación >> Calidad de la Educación
La calidad debe incluir la
equidad
Los diferentes actores educativos deben articularse y trabajar
juntos.
El estado debe asumir su papel y facilitar el acceso equitativo
al sector.
Los proyectos educativos institucionales deben ser pertinentes.
Por
Paola A. Cardona
Tobón
Medellín

La mayoría de las
personas cree que no se está ofreciendo una educación
de calidad. Remediar la situación requiere un trabajo
mancomunado y sostenido en el tiempo. En educación
los procesos no son de un día. Se cuenta hoy con
herramientas y programas útiles en este fin. La
calidad debe ser además un factor de equidad, porque
de lo contrario se ampliaría la brecha entre sectores.
Acá, estudiantes del Liceo Lorenza Villegas de
Santos. Foto Jaime Pérez
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Un diagnóstico elaborado dentro del Plan Educativo
Municipal de Apartadó mostró que hay una creciente
necesidad de que los colegios brinden Proyectos Educativos
pertinentes a la realidad que viven.
Buscan ofrecer, además de lo académico, capacitación
en artes y oficios. Quieren motivar a los muchachos para que
se cualifiquen y permanezcan en el sistema educativo y, también,
para que sus 25.000 estudiantes actuales encuentren otras
alternativas de futuro.
Las condiciones económicas son adversas, pero comenzaron
a convocar a los diferentes actores educativos para jalonar
hacia el mismo objetivo. No es fácil, porque a la vez
deben pensar en los más de 3.000 desescolarizados.
Su preocupación va más allá de los resultados
del Icfes. Tratan de que uno de los énfasis en las
instituciones sea la convivencia y las humanidades. En el
Colegio Mutis, ubicado en un puntaje medio en el Icfes, son
líderes en el tema de conciliación escolar y
pedagogía de la tolerancia. Ya multiplicaron su experiencia
en 13 planteles.
La realidad, les exige buscar la calidad con los recursos
que tienen a la mano. Para su jefe de núcleo, Leicman
Andrade, es fundamental elevar la calidad, pero dentro de
un trabajo especial de currículos pertinentes. Las
pruebas de Estado, para ellos, son un medidor, pero no toda
la evidencia.
Para mejorar, las políticas educativas no deben estar
al margen de lo que pasa en otros ámbitos, deben articularse
con los demás lineamientos sociales. Y los resultados
de exámenes de medición de estudiantes e instituciones
deben mirarse bajo varias ópticas.
Para la educación no existen soluciones mágicas
e inmediatas. Hasta ahora los esfuerzos por elevar la calidad
se han visto como alternativas coyunturales que no originan
cambios continuados. Ahí se centra, entonces, la expectativa
ante el nuevo Gobierno.
Un estudio de Corpoeducación muestra que se necesitan
doce años de escuela para salir de la pobreza. Datos
de Planeación Nacional, citados por el Observatorio
para la Equidad, aseguran que en los adolescentes (12 a 17
años) y los jóvenes (18 y 25) años, sí
es notorio el efecto de la crisis. "La asistencia escolar
se reduce en dos puntos".
En Colombia una persona sin educación primaria tiene
una probabilidad de más del 80% de continuar siendo
pobre.
El acceso con equidad y calidad es una necesidad apremiante.
Ente otras revelaciones, este estudio dice que el promedio
actual de educación logrado para la población
mayor de 15 años en Colombia, 7.7 años, coincide
con el que tenían los países de alto desarrollo
humano en 1970.
Qué alternativas hay
José Fernando Montoya, secretario de Educación
de Antioquia, afirma que hay algunas acciones en las cuales
debe incidir el Estado, como ampliar cobertura con calidad,
promover la cualificación de los maestros y los padres
de familia y procurar alianzas estratégicas entre el
sector privado, las organizaciones no gubernamentales y las
instituciones educativas, para "que exista una comunicación
en el qué, para qué y cómo se educa,
en relación con las demandas sociales y afectivas".
La normatividad vigente, con controversia incluida, también
apunta a generar fuertes políticas para el sector.
Pero deben buscarse interpretaciones claras, dice el académico
Carlos Vasco. "Más que aumentar las normas, hay
que organizarlas, aclararlas y reunirlas en un código
educativo bien estructurado y disponible en internet, por
ejemplo, actualizado semanalmente con correcciones, aclaraciones
y casos".
Divulgar, además de las normas, los planes educativos
de los departamentos, municipios y colegios. Fomentar la participación
a través del conocimiento de las reglas de juego y
de las acciones a seguir.
Cecilia María Vélez, ministra de Educación,
mencionó antes de posesionarse que una de las prioridades
era poner en funcionamiento el sistema de información,
creado por el decreto 1526, del 24 de julio de 2002. "Muchos
de los problemas provienen de la falta de información".
Compartir experiencias, socializar temas de interés
y analizar los resultados de las mediciones como Icfes y Saber,
ayudan en la medida en que además de evaluar conocimientos
se descubre el panorama del sector. No pocos expertos consideran
este punto vital para incrementar la calidad.
Acceso
Desde 1968 las Pruebas del Icfes comenzaron a aplicarse a
quienes egresaban de la educación media como un requisito
además para ingresar a los niveles superiores. Al margen
del tratamiento que se les brinde a los resultados, el proceso
de evaluar conocimientos, ahora competencias académicas,
traen al escenario educativo la realidad de las instituciones
y de los niños y jóvenes del país.
"Hay que hacer de la escuela un lugar significativo
y de la enseñanza un asunto enlazado con la realidad.
El maestro orienta, pero el joven busca sus opciones de futuro",
dice Jorge Acevedo, profesor de Palmitas.
Pero el acceso a la educación superior es otro tema
coyuntural. Un estudio de Empresarios por la Calidad muestra
que el 85% de los jóvenes de 18 y 24 años no
se matriculan en un nivel universitario y el 35% de los muchachos
entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja.
Aquí surge otro asunto que muchos alegan como fundamental.
Se trata de articular los diferentes niveles del sistema educativo,
desde preescolar hasta la educación superior.
Una unión que lleve a elaborar planes educativos continuados
que llenen, también, las expectativas del sector productivo.
Que los jóvenes se preparen en las artes y oficios
que requiere el medio, como dice Enrique Batista, secretario
de Educación de Medellín.
El sector no sólo necesita buenos presupuestos, gestión,
políticas claras, concertación, dotación
y recurso humano cualificado y motivado. Está llamado
a mostrar alternativas de vida. Y se requieren instituciones
que inviten a recuperar elementos esenciales y tradicionales
en la educación: el valor de la vida, el respeto por
el otro y, sobre todo, la igualdad.
Opinión general
Comentarios sobre los temas de la
serie
"En uno de los temas de la serie se tocó el asunto
del manejo de los recursos. En esta perspectiva propongo la
creación de veedurías cívicas, compuestas
por Asopadres, docentes inquietos por la calidad de los recursos
que se asignen a las instituciones y otros entes a quienes
les duela el tema de la educación".
César Álvarez, estudiante
de Licenciatura en Educación, U. de A.
"Me parece absurdo que las personas piensen que si un
estudiante saca un promedio bajo es bruto y que si otro saca
alto es inteligente. Muchas veces, esos exámenes son
suerte y lo digo porque cuando estaba en once pude observar
cómo un compañero que no hacía nada obtuvo
un buen promedio".
Mónica
Herrera, ex alumna.
"Paradójicamente, cuando se consulta a alguien
sobre temas de competencia docente, los menos consultados
somos los profesores, soldados rasos que somos quienes estamos
metidos en el "barro" o en el "rollo"
para utilizar los términos contemporáneos. Es
incorrecta la acción de endilgarle el bajo rendimiento
académico solamente al docente".
Jorge Iván López Giraldo, educador.
"Para mirar la problemática educativa hay que
considerar muchos aspectos. Uno de ellos es el ambiente en
el cual están inmersas las escuelas. Hay factores de
desempleo, hambre, pocas expectativas de futuro y la violencia,
que generan posibilidades e imposibilidades para asumir la
vida académica y escolar".
Jorge Duque, educador.
Análisis
La realidad supera los esfuerzos
que se han hecho
Por
Ramiro Velásquez
Gómez
Medellín
La realidad difiere con frecuencia de las buenas intenciones
y de las acciones para modificar una situación determinada.
En Colombia, como en casi todo país en desarrollo,
sí que se cumple esa afirmación. Lo que los
funcionarios avizoran desde sus despachos, aquello que se
idea, programa y ejecuta desde los edificios públicos;
eso que se ordena que sea así, no siempre es así.
Las cifras que con juicio analizan los investigadores en
otros escritorios, llegan a conformar un cuento bien armado,
con sustento en la lógica, las matemáticas y
lo que debe ser.
Aquellos planes, como estos análisis, la realidad
se encarga, con más frecuencia de lo que se cree, de
hacer que no concuerden. En poco o en mucho. En los últimos
años la calidad contonúa ausente, aunque las
inversiones en educación han crecido de forma vertiginosa.
La cobertura se amplió de manera sustancial. La infraestructura
escolar se mejoró. Y la dotación comenzó
a aparecer.
De esto dan cuenta las declaraciones oficiales. Y las cifras
frías, frías continúan: el transcurrir
vital no lo pueden explicar los números. Al recorrerse
las carreteras antioqueñas, las veredas, los corregimientos,
los pueblos, se encuentra que falta mucho por lograr. Y eso
que falta, en los sitios donde falta, incide en la formación
y en el futuro de decenas de miles de niños y jóvenes.
No son, como podría creerse desde un escritorio citadino,
uno o dos casos. No. La realidad es más dura. No responde
a planes ni a estudios.
Hoy se trata de medir la calidad de los colegios, más
que antes, por las pruebas del Icfes, institución que
invirtió el proceso lógico: creó un examen
nuevo para un sistema educativo viejo. En esto se tardó
como dos lustros. El sector anda desbarajustado, tratando
de acomodar las metodologías para responder a las pruebas.
Y los docentes y rectores piensan que en sana razón,
se debió invertir uno o dos lustros en cambiar el modelo
y ahí sí elaborar los nuevos exámenes
de Estado, los mismos que ninguno de los docentes, rectores
ni funcionarios entrevistados para esta serie periodística
creen que mida la calidad de la educación.
En un pequeño poblado del Magdalena Medio, un instituto
agrícola obtiene puntajes bajos en los Icfes. Pero
sus egresados, que no aspiran a ir a la universidad porque
allí no hay universidad y no tienen dinero para comprarla,
se colocan en las fincas y trabajan predios familiares. ¿Mala
la institución?
Uno de los planteles buenos de Antioquia según esas
pruebas, se ha preguntado: tenemos unos excelentes muchachos
en undécimo, pero hay tres o cuatro, buenos elementos,
a los que les cuesta un poco. Esos le bajarán el promedio
en las pruebas. ¿Mejor echarlos desde décimo?
Lo que les interesa es la persona y por eso lucharán.
Están bien en la clasificación general de las
pruebas, pero no subirán unos punticos a costa de truncar
a muchachos que, luchando, pueden salir adelante.
Algunos de esos egresados a los que les costó, son
dirigentes exitosos y, por encima de todo, los valoran porque
son muy buenas personas.
¿Malo ese colegio? ¿Errada su forma de pensar
y de obrar?
Los Icfes servirán ahora que existen estándares
de calidad, para no olvidar la importancia de un buen conocimiento
y de desarrollar las competencias de la persona. Medirán
esos parámetros. Pero no responderán por otros
valores fundamentales en la calidad escolar. En eso coinciden
los educadores.
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