Economía
y Negocios >> Viaje a las entrañas de EPM
EPM tiene que ganar más!
Así lo Afirma Mauricio Mesa Londoño, miembro
de la Junta Directiva.
José Mario Restrepo dice que ese órgano no tiene
poder.
Los contact center no arrancaron al derecho: con los clientes.
Por
Germán
Jiménez Morales
Medellín
El alcalde de la ciudad, Luis Pérez Gutiérrez,
tiene el poder legal para nombrar a todos y cada uno de los
siete miembros de la Junta Directiva de las Empresas Públicas
de Medellín (EPM). Eso, sin embargo, no garantiza que
el grupo de dignatarios sea cortado con la misma tijera, o
que siga una línea de pensamiento exactamente igual
a la de la gerencia General o a la de la primera autoridad
municipal.
Mauricio Mesa Londoño, gerente Ejecutivo de Productos
Familia, es uno de los integrantes de la Junta de EPM que
fue escogido libremente por Pérez. Su nombre estuvo
a finales del año 2000 en el sonajero como el más
firme candidato para llevar las riendas de las Empresas. Méritos
no le faltaban: ingeniero administrativo de la U. Nacional,
con estudios de posgrado en diversas universidades del exterior,
ganador en varias ocasiones del título Ejecutivo del
Año de la Revista Dinero, y ex viceministro de Desarrollo
en la administración Samper. Es un hombre con visión
y con criterio empresarial.
Por eso, si ante los ojos de cualquier ciudadano parecen
exorbitantes las ganancias de $577.771 millones que obtuvo
EPM en el año 2001, ante los de Mesa Londoño
no. Y en la propia Junta ha manifestado que la organización
tiene que ganar más, porque sumas como esa no demuestran
una adecuada remuneración frente a sus activos de $10.5
billones.
En otras palabras, es demasiado grande como para ganar tan
poco. De hecho, los mismos ejercicios financieros internos
revelan que su rentabilidad tendría que superar en
un 50% o 100% el nivel actual. Por vía de ejemplo,
si su margen de ganancia es del 7%, debería esforzarse
para subir al 14%.
Para maximizar ganancias se aplica un recetario que pasa
por el aumento de la eficiencia en la prestación de
los servicios públicos, la rebaja de costos y la reducción
de pérdidas. También se fomentan nuevos negocios,
como la masificación de internet, programa en el cual
Mesa Londoño reconoce que es posible que EPM se hubiera
equivocado en la primera licitación para la compra
de los equipos, al poner un precio base muy bajo, que impidió
la presentación de propuestas por parte de proveedores
confiables en el largo plazo. Él ve trascendental para
la comunidad esta iniciativa.
Dentro de esos nuevos negocios también están
los contact center. Ahí el miembro de Junta tiene un
reparo: antes de montar la infraestructura, era preciso conseguir
los clientes, vía una estrategia de posicionamiento
de Medellín como plataforma de call center. Otra actividad
a la que le ve gran potencial es a la televisión por
cable, al punto de visualizar a EPM como el proveedor más
grande de este servicio en América Latina. Esa perspectiva
internacional se reafirma con el trabajo de EPM Consulting,
en el área de la consultoría.
Mesa Londoño manifiesta que ni las transferencias
de EPM al Municipio (30% de sus ganancias), ni los negocios
que impulsa bajo la sombra del Plan de Desarrollo, comprometen
el futuro de la entidad. Si eso llegare a suceder, agrega,
ya se lo habrían informado a la municipalidad y al
Concejo.
Un poder virtual
Estar en la Junta Directiva de EPM es un honor que cuesta
y que reporta un simbólico beneficio monetario. Lo
primero, porque hay que ser casi un genio para meterse de
lleno en todos los temas de una firma que ejecuta un presupuesto
de $2.9 billones. Y lo segundo, porque aunque desde ese cargo
se custodian unos activos superiores a los $10.5 billones,
un miembro de junta gana $360.000 mensuales por concepto de
honorarios, remuneración a la que algunos han renunciado.
Al menos así lo percibe José Mario Restrepo
Jaramillo, uno de los dos representantes de los usuarios que
hoy tienen asiento en la junta (el tercero está vacante),
y quien declara que hasta los viáticos "son de
buseta". Él llegó a ese cargo en marzo
del 2001 y desde entonces ha sido un crítico severo
de la administración que preside Iván Correa
Calderón. Tan incómodo se ha vuelto, que inclusive
ha tenido que acudir al constitucional mecanismo del Derecho
de Petición para obtener información necesaria
para cumplir sus funciones. Es más, hasta donde se
sabe, es el único caso en el país de un miembro
de junta que graba las sesiones a las que asiste.
El hombre tiene su historia. Bachiller de la Universidad
de Medellín. Estudió ingeniería administrativa
en la Nacional. Participó en la fundación de
la Universidad Autónoma y de la Alianza Nacional Popular
(Anapo), esto último al lado de su padre, Juancho Restrepo,
quien actuó como mecenas del movimiento que lideró
el general Gustavo Rojas Pinilla. Más recientemente
le ayudó a su amigo Luis Pérez Gutiérrez
en la campaña para la Alcaldía de Medellín,
y el mandatario fue quien lo escogió como miembro de
la Junta de las Empresas. La última batalla electoral
la perdió, pues le trabajó al grupo que buscaba
la presidencia de la República para Horacio Serpa.
Pero sigue en la lucha, ahora a través del naciente
Movimiento Municipalista Colombia.
A Restrepo Jaramillo le pica la lengua para hablar de las
Empresas Públicas. Y al hacerlo dice que no es infidente,
sobre todo cuando confiesa que la Junta de la entidad no es
ese poderoso grupo de personas que todo el mundo cree.
"Yo les he dicho a mis colegas que estas juntas son
virtuales, que no tenemos ningún poder". Ese poder,
añade, lo tienen los tecnócratas del primer
nivel, que en su condición de gerentes de las Unidades
Estratégicas de Negocios (energía, telecomunicaciones,
aguas, etc), forman parte de las juntas directivas de las
filiales del Grupo EPM, como Eade, Edatel, Emtelsa, Orbitel,
EPM Bogotá, entre otras. Parte de ese equipo se renueva
cada tres años, como consecuencia de las decisiones
políticas que toma el mandatario de turno.
Restrepo Jaramillo insiste en que la Junta de las Empresas
"desempeña un papel formal y no participa en los
grandes procesos de adjudicación. Cuando llegan a la
junta con un tema tan sensible, como la adjudicación
de los contact center, uno tiene que esperar simplemente a
que los comités de gerencia logren dilucidar entre
ellos.
Uno parte del supuesto de que ellos son los conocedores y
que el aporte de uno queda limitado a que si el miembro de
junta tiene conocimiento al respecto pueda hacer algunas consideraciones.
En la adjudicación, según me lo ha dicho el
mismo señor gerente, la responsabilidad es exclusivamente
de él. Total, la junta sirve para convalidar esa responsabilidad".
Dada la complejidad de los asuntos que allí se abordan,
Restrepo Jaramillo considera que el miembro de Junta debería
tener una dedicación exclusiva y hasta un sueldo decoroso.
"La parte más débil la tenemos nosotros,
los representantes de los usuarios", reconoce el entrevistado.
No es fácil, a su juicio, encontrar personas que después
de estudiar 20 años o 30 años y de hacer especializaciones,
puedan hacer casi gratis un trabajo eficiente como miembros
de la Junta de EPM.
"Nosotros, precisa, tenemos ahora unos honorarios, maravillosos,
de $360.000 por mes, o sea menos de lo que se gana el celador
que está en la puerta de las Empresas. ¿Usted
cree que eso se justifica? Bueno, salvo que yo sea un hombre
rico, porque en la Junta hay gente de mucho peso y sin afugias
económicas y pueden ir a aportar su conocimiento como
empresarios que son algunos de ellos. Pero ellos tampoco se
las saben todas, y son personas que muchas veces por sus ocupaciones
ni van a las reuniones. Es casi por deporte que uno está
en esta Junta y asumiendo una gran responsabilidad".
Pedagogía
Así se elige la Junta Directiva
En virtud de un artículo de la Ley 617, declarado
exequible por la Corte Constitucional, el alcalde de la ciudad
ya no hace parte de la Junta Directiva de las EPM, a la que
dejó de asistir desde el 18 de diciembre de 2001.
No obstante, el mandatario puede nombrar libremente a cinco
miembros, cargos que hoy son ocupados por Pedro Juan González
Carvajal, Mauricio Mesa Londoño, Nicolás Echavarría
Mesa, Jorge Alberto Vera Arango y Edith Cecilia Urrego Herrera.
Así mismo, el alcalde escoge tres personas entre los
vocales de control social registrados por los Comités
de Desarrollo y Control Social de los Servicios Públicos.
En tal condición están en la Junta Donay Correa
Londoño y José Mario Restrepo Jaramillo. El
tercero es David Cardona, pero ya concluyó su período.
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