Economía
y Negocios >> EPM, un viaje a sus entrañas
Un viaje al interior de las
Empresas Públicas
Esta "Joya de la Corona" se vuelve cada vez más
impenetrable.
De la autonomía administrativa ha pasado a la "gobiernización".
Congelación de tarifas fue un costoso e inequitativo
fiasco.
Por
Germán
Jiménez Morales
Medellín
EPM, con sus $10.5 billones de activos y 10.244 empleados,
lo es todo para Medellín. Tanto, que inclusive llega
a pesar más en la economía que su mismo propietario,
o sea el Municipio. La empresa es todo un fenómeno
social en medio de la crisis de lo público. La gente
la lleva en el corazón y la defiende como su más
preciado patrimonio colectivo. No es para menos. De su pulcro
manejo y de la eficiencia con que preste sus servicios, depende
la calidad de vida de más de un millón de usuarios
y sus respectivas familias.
Su nuevo ropaje de Grupo Empresarial pasa un tanto inadvertido
para el común de los mortales. Igual ocurre con la
fuente de sus ganancias, sustentadas en un 60% por la energía,
33% en telecomunicaciones y 8% en acueducto y alcantarillado.
Otro tanto puede decirse del manejo de un portafolio cuyo
valor supera el billón de pesos. Incluso, ya se da
como normal que tenga una nómina de elevado perfil
profesional y hasta exportable. Lo fundamental, para la gente,
es la oportunidad y calidad de los servicios. Punto.
Por esa doble condición que tienen los ciudadanos,
de propietarios y usuarios agradecidos, EPM debería
ser una entidad abierta al libre examen y generosa en el suministro
de la información vital para medir el acierto o desacierto
de sus decisiones.
Esa transparencia, sin embargo, se ha visto enturbiada. Aunque
su gerente General, Iván Correa Calderón, se
declara respetuoso de la libertad de prensa y del derecho
a la información, EL COLOMBIANO tuvo que enviarle el
13 de junio de 2002 una carta para protestar por el bloqueo
ante una solicitud de información sobre seis temas
relacionados con EPM, y que, siguiendo los conductos regulares,
desde el 21 de mayo se había tramitado a través
de su Departamento de Comunicaciones.
Las disculpas iban y venían. El directivo llegó
a argumentar que el país estaba ocupado en otros asuntos,
que no había recibido información de sus gerentes
y hasta que era conveniente esperar a después de las
elecciones...
La frustración que el periodista comenzaba a sentir
le llevó a finalizar dicha carta con esta frase dirigida
a Correa Calderón: "el recuento deja una sensación
bastante amarga: Todo parece indicar que usted ha decidido
bloquear el acceso a la información de EPM a este diario
y a este periodista en particular. Y no me refiero a la información
que la entidad genera, sino a la que nosotros solicitamos
de cara a los informes especiales que estamos elaborando".
El periodista llamó al gerente General para indagar
su respuesta a esa carta. "Le voy a responder por escrito",
replicó aquel, pero hasta el presente (julio 24 de
2002) no ha llegado. El compromiso de penetrar en varios temas
vitales de EPM obligó al periodista a remitirle al
funcionario un largo Derecho de Petición, que por fortuna
fue atendido en los términos previstos en la ley.
No obstante, un Derecho de Petición es un mecanismo
imperfecto para obtener información, porque no permite
contrastar, ampliar o controvertir frente a frente con la
fuente la información que entrega. Con un agravante:
el gerente General de EPM les ordenó a sus directivos
que si el periodista Germán Jiménez Morales
pedía una aclaración o ampliación sobre
los temas del Derecho de Petición, nada se le podía
dar directamente. Todo debería diligenciarse a través
de la misma figura, o sea el Derecho de Petición.
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Autonomía vs monarquía
El Concejo municipal, que suele llamarse a sí mismo
"la Junta Directiva de Medellín", también
ha tenido sus problemas con la actual administración
de EPM. El edil Álvaro Múnera Builes (El Pilarico),
sostiene que "he observado que el actual gerente ha sido
irrespetuoso con la corporación de que hago parte,
no asistiendo a varias citaciones y respondiendo a las inquietudes
con un "hemos tomado nota de las preguntas de los concejales
y más adelante responderemos por escrito", lo
que deja entrever que no tiene mucho conocimiento de muchos
aspectos de la empresa que gerencia".
A esa débil percepción del papel que cumple
el gerente también ha contribuido el propio Alcalde
de Medellín, Luis Pérez Gutiérrez, quien
desde un comienzo dejó en claro que él iba a
ser el gerente de las EPM. Eso, sin embargo, tampoco ha resultado
afortunado. Prueba de ello es la afirmación del concejal
Gabriel Jaime Rico B., en el sentido de que "el alcalde
municipal ha ejercido un liderazgo tal en las EPM que desplaza
a la gerencia en decisiones fundamentales, como son las de
invertir en vivienda, contact center y cuestiones ambientales".
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