| Economía
y Negocios >> EPM, un viaje a sus entrañas
¡Cada pobre ahorró
$12.618 por congelación de tarifas!
El beneficio comercial le costó a EPM $28.959 millones.
El estrato 1 apenas se lucró con el 3% de ese descuento.
Tarifas de la entidad son las más bajas del país,
dice el gerente.
Por
Germán
Jiménez Morales
Medellín
Para el usuario más pobre de Empresas Públicas
de Medellín (EPM) la publicitada congelación
de las tarifas de los servicios, que concluyó en abril
del 2002, fue equivalente a que la entidad le diera, en un
año, los ingresos necesarios para que comprara dos
libras de la mejor carne.
Eso ayuda, por supuesto, porque en la vida hay que ser agradecidos.
Sin embargo, ese crudo dato da una idea de la magnitud real
que ha tenido una de las estrategias de campaña política
que más dividendos electorales le dio al alcalde local
Luis Pérez Gutiérrez.
Los más pobres no fueron los que más se beneficiaron
con la congelación de las tarifas de servicios públicos,
que EPM aplicó entre abril del 2001 y abril del 2002.
El estrato 1, donde hay 9 de cada 100 usuarios, sólo
percibió un alivio de $855 millones.
Como el incentivo comercial le costó a las Empresas
$28.959 millones, eso significa que estas personas de menos
recursos apenas se lucraron de $3 de cada $100 del alivio.
A los de estrato 6 les fue mucho mejor. En el período
citado se ahorraron $1.658 millones, equivalentes al 5.7%
del total.
El principal ganador, sin embargo, fue el estrato 3. Ellos
se evitaron el pago de $8.188 millones, percibiendo el 28.3%
del beneficio.
¿Reparto equitativo?
Vistas así, las cifras suenan gordas y, por demás,
muy sugestivas. Nótese que $28.959 millones alcanzan
para pagarles a 7.809 desocupados un salario mínimo
durante un año. No obstante, cuando se mira en plata
blanca de cuánto fue el alivio para cada usuario el
fenómeno comienza a desinflarse.
Al cruzar datos oficiales de las Empresas se puede inferir
que un usuario del estrato 1 recibió, en 12 meses,
un alivio total de $12.618. Tal suma se descompone así:
$3.879 en la cuenta de energía, $4.515 en telefonía
básica y $4.224 en acueducto y alcantarillado. Bueno,
esa cifra es como el 4% de un salario mínimo de $309.000.
Y es, también, equivalente a casi 17 tiquetes sencillos
para viajar en el Metro.
Cuando se sacan las mismas cuentas para el estrato 3, la
conclusión es que este usuario se ganó, en un
año, un alivio de $30.073, gracias a la estrategia
diseñada por EPM. Dicha suma se desagrega así:
$8.413 en energía, $9.043 en telefonía básica
y $12.617 en acueducto y alcantarillado.
En el estrato seis el beneficio monetario ascendió,
también durante un año, a $83.655, de los cuales
$25.509 fueron a través de la cuenta de energía,
$15.648 en la de telefonía y $42.498 en acueducto y
alcantarillado.
De bulto, uno podría pensar que la repartición
de los beneficios no fue muy democrática que digamos,
pues en valores absolutos las familias de mayores ingresos
percibieron un alivio mayor. Se dirá, con razón,
que los pobres son más. En número, los usuarios
de estrato 1, 2 y 3 pesan el 76% de la clientela de las Empresas
en un servicio como el de energía, pero sólo
aportan el 8.5% de la facturación de tal servicio.
El estrato 6, en cambio, pesa en número el 20%, pero
en ingresos responde, él solo, por el 11.5%.
Eso ayudaría a explicar la asimetría o desigualdad
en los beneficios, un tema frente al cual se podría
agregar otro dato. Un usuario de estrato 1 paga, en promedio,
$31.732 por servicios públicos, el de estrato 3 cancela
$77.738 y el de estrato 6 tiene que sacar $215.207.
Todos se ahorraron en 12 meses cerca del 40% de lo que pagan
en un mes. Más exactamente, en el estrato 1 la economía
equivale al 39.78% de su factura mensual, en el 3 representa
el 38.68% y en el 6 pesa el 38.87%. ¿Para una administración
que declara su compromiso con los débiles, no hubiera
sido más lógico que le hubiera dado un beneficio
mayor a los más pobres?
¿Qué tanta falta le hacía a una familia
de estrato 6 ese alivio de $83.635?
Con un agravante: El inequitativo incentivo le costó
a las EPM $28.959 millones en un año. Sin embargo,
si las tarifas no vuelven a su nivel anterior, el sacrificio
de por vida, o a valor presente neto, como dicen los expertos,
será de $500.000 millones para la entidad. Esto es,
se perpetuó la desigualdad.
Costos y cifras
Comerciantes recibieron su parte
Según EPM, la congelación de las tarifas cubrió
a todos los usuarios. Es decir, también se lucraron
los clientes que aportan el 66.5% de los ingresos por facturación
de servicios públicos, o sea, la industria (que pesa
el 54%) y el comercio.
De los $28.959 millones que le costó a EPM el alivio
tarifario, estos empresarios percibieron beneficios por $5.214
millones, o sea el 18% del total. Aquí también
es posible determinar la economía por cabeza. En promedio,
cada cliente comercial de las EPM se ahorró en el año
$54.342 por el descuento en las tarifas, y eso equivale al
23.4% del valor de la factura de un mes.
Los industriales, por su lado, recibieron un beneficio unitario
de $193.818, que equivalen al 19.3% de lo que pagan en un
mes.
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