EL COLOMBIANO
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09-02-2003
Paisas en E.U. no dejan de comer arepas

Arepas de la Finca exporta al mercado latino de Estados Unidos.
La empresa nació en el barrio Alfonso López: 84 puestos de trabajo.
Empresas exportadoras Exitosas: tercer informe de la serie.


Por
Francisco Javier Arias R.
Medellín

A pesar de que se mantiene la tradición artesanal, la fabricación de arepas ya se ha industrializado. Arepas de la Finca produce unas 500.000 unidades por semana, de las cuales 30.000 se exportan hacia el mercado de Estados Unidos (Miami y Los Angeles), donde residen muchos antioqueños. Fotos Jaimar

"Si somos sinceros, una arepa no sabe a nada, pero sí es la mejor acompañante del mundo". Así piensa don Reinaldo Cortés Sepúlveda, un campesino nacido en Yolombó hace 67 años, quien aprendió que lo que se produce en la finca tiene que salir muy fresco y muy natural al mercado.

Muchas personas podrían pensar como él y decir que la arepa sabe a todo lo que se le ponga encima. ¿Y qué es una arepa?, pregunta el pequeño empresario. Y él mismo responde: "una arepa no tiene ninguna ciencia y todo el mundo sabe hacer arepas... Si todo el mundo en nuestro medio come arepa, todo el mundo también sabe hacer arepas. El secreto ha sido saberla trabajar a nivel industrial y hacerla con calidad".

Por esas características propias de la arepa, tal vez se trate de uno de los pocos productos o, de pronto, el único, que pueda declararse inmune a la competencia de las grandes compañías multinacionales que puedan llegar al país tras los acuerdos de libre comercio (Alca y otros), porque ellas no tienen entre su portafolio un artículo con la idiosincrasia propia de la arepa antioqueña.

Un sabor sicológico
Con la sapiencia que sólo dan los años y que se refleja en su pelo blanco, y con la experiencia recogida en estos años en su negocio, se atreve a decir que "aunque la arepa es muy de nosotros, muy de acá, su sabor es sicológico".

Explica que la única diferencia que puede haber entre una arepa y otra puede ser el proceso y la forma de cocinar la materia prima, que es la misma, el maíz, "pero, a la hora de la verdad, no es ni más ni menos. Uno se acostumbra a una marca y, entonces, las otras saben diferente".

"Bienvenidos a mi finca", advierte una placa a la entrada a las instalaciones de la empresa en un sector alejado de la ciudad, donde funciona desde 1991. "Aquí estamos como en la finca", dice don Reinaldo, quien le ha jalado a todo: fue electricista montador en un taller propio, tuvo salsamentaria y fábrica de artículos funerarios: "Estando en ese negocio, nos metimos en el ramo de alimentos, con las arepas. Gracias al Señor, nos sonó la flauta y nos quedamos del todo".

Llegó al "Éxito"
El empresario recuerda que "el éxito de la empresa ha sido por la ayuda de Dios, primero que todo, por la tenacidad y dedicación que hemos tenido y por el apoyo de los trabajadores". Además, dice, la entrada al Éxito, hace 14 años, le abrió las puertas al mercado. Hoy en día, no sólo abastece al Éxito con "Arepas de la Finca", sino que le produce con su propia marca. Y no se queda atrás en el cubrimiento de otras regiones: Urabá, Magdalena Medio, Bajo Cauca, Oriente, Nordeste y Valle del Aburrá y otras regiones del país.

Para ratificar que el sabor de la arepa es igual, recuerda una entre muchas anécdotas: "Como hacemos las arepas marca Éxito, nos han llamado algunas señoras a reclamarnos por la diferencia en calidad o en la masa con las Arepas de la Finca, o al contrario, sabiendo que son las mismas arepas con la misma masa".

A Miami y Los Angeles
Arepas de la Finca, una empresa que genera empleo directo para 84 personas y labora en tres turnos de trabajo, con el fin de garantizar la frescura de su producto en los puntos de venta, empezó a exportar hace año y medio, especialmente, hacia el mercado hispano de Estados Unidos (La Florida y Los Angeles), donde cuenta con tres clientes (entre ellos, los supermercados Publix y Sedano´s), pero espera ampliar su presencia en otras regiones.

"No es lo mismo vender arepas tienda a tienda o en los supermercados que empezar a exportar... Ha sido difícil, pero ahí seguimos", dice don Reinaldo. Y recalca que no se trata todavía de grandes cantidades, pero tampoco un nivel despreciable: está enviando, en promedio, entre 200 y 250 cajas por semana, cada una de 24 paquetes de 5 unidades cada uno. Eso quiere decir que los paisas residentes en Los Angeles, Miami y otras ciudades de La Florida, consumen cada semana (sólo de esta marca, porque otras empresas también exportan) unas 30.000 arepas que llegan refrigeradas y en empaque especial desde Medellín.

"La colonia de paisas y colombianos en Estados Unidos es bastante grande y les gusta mucho los productos de su tierra". Cada semana produce entre 90.000 y 100.000 paquetes, cada uno de 5 unidades, lo que indica que fabrica unas 500.000 arepas por semana en 10 variedades, desde las tradicionales de maíz blanco, cocidas o precocidas, hasta las rellenas con queso, las de chócolo y las de queso en diferentes variedades y presentaciones. Para ello, debe procesar entre 60 y 70 bultos de maíz por día (de 60 kilos) y entre 600 y 700 kilos de chócolo todos los días.

Y, para no fallarle a la tradición de la cocina antioqueña, también produce "Mazamorra de la Finca" que ofrece con bocadillo incorporado.

Mejoramiento continuo
La fabricación de arepas, que por tradición ha sido manual y casera, ya se ha industrializado, pero sus productores han tenido que diseñar los equipos de producción dado que, por tratarse de un artículo tan especial, no caben todavía en el portafolio de los fabricantes de equipos de panadería. "Estamos en un proceso de mejoramiento continuo y siempre estamos pensando en algo... Siempre tenemos proyecticos por ahí, tratando de ser más eficientes y de mejorar la producción, pero miramos muy bien lo que vamos a hacer".

Y, hablando de mejoramiento, también trabaja en el proceso de certificación de la calidad con las normas ISO 9000 y de las buenas prácticas de manufactura, con el apoyo del Centro de Investigación de la Industria de Alimentos (Cial), que funciona en la Universidad de La Salle. "Y le vamos trabajando un poquito a la ISO 14000 para responder por el cuidado ecológico", concluye.

Antecedentes
Una pequeña empresa muy familiar

Don Reinaldo Cortés, quien luchó y ensayó en varias actividades, desde electricista montador hasta fabricante y vendedor de ataúdes, encontró su nicho en 1985 cuando, con un pequeño capital, se puso a fabricar arepas en el primer piso de la casa que ocupaban en el barrio Alfonso López, en Medellín.

Sigue siendo un pequeño empresario, pero domina los términos y procesos usuales en las grandes empresas y habla con propiedad de temas como índices de productividad, márgenes de rentabilidad, mejoramiento continuo, marcas propias, diseños y empaques para exportar... y hasta de los precios internacionales del petróleo, dado que este factor está afectando los costos de sus empaques, que se fabrican en polietileno y polipropileno, derivados del petróleo.

 


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