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Febrero 23 de 2003
Adán y Eva crecen juntos en el paraíso exportador
Empresas exportadoras Exitosas: quinto informe de la serie.
Nació
en Leonisa, pero aprendió a exportar con Distrihogar.
Prepara
el segundo turno de trabajo para crecer las exportaciones.
Por
Francisco
Javier Arias R.
Medellín
La familia Urrea es reconocida en esta región y en
el país como una de las más tradicionales y
conocedoras del negocio de la corsetería. Los que no
se dedican a la producción, lo hacen en la comercialización.
Y algunos hacen lo uno y lo otro. Lo cierto es que quien quiera
hablar de corsetería en Colombia tiene que referirse,
necesariamente, a la historia de Leonisa, la pionera y la
madre de otras y la que abrió trocha en el negocio
de las exportaciones para todas las compañías
del sector.
El negocio viene a la familia por tradición. Fueron
varios hermanos Urrea los que se asociaron para tener negocios
de comercio en Armenia, a donde habían llegado desde
el Oriente antioqueño, "a buscar la tierra prometida".
Allí empezaron con la venta puerta a puerta de mercancías
y, con algunos créditos, montaron los almacenes Volga,
en esa ciudad, que llegaron a ser una cadena de siete establecimientos.
Y, como las mayores ventas de esos almacenes se registraban
en la línea de ropa interior, su visión de los
negocios y su capacidad de trabajo los llevaron a pensar en
instalar una pequeña fábrica de confecciones
que contrató las primeras modistas para que produjeran
esa línea para sus propios almacenes.
Así nació Leonisa y así funcionó
durante varios años, hasta que decidió el traslado
a la capital antioqueña, donde contaba con mejores
recursos e infraestructura para el desarrollo del negocio
y con una mano de obra más calificada.
Nace Adán y Eva
Más tarde, dos de los cuatro hermanos Urrea, Joaquín
y Julio, se quedaron con la empresa y otros dos, Luis y Marcos,
crearon a Confecciones Lumar. Pero, a los cinco años,
se dividió la sociedad y uno de los socios, Marcos
Urrea (quien falleció en 1995), compró un pequeño
taller, -Confecciones J.E., con 14 máquinas- donde
ya existía la referencia Eva, que se consideró,
desde ese momento, y hasta ahora, como la marca más
precisa y original para las prendas femeninas.
Confecciones Lumar se transformó en Adan y Eva Internacional,
empresa que, recientemente, fue separada en dos compañías
hermanas: la firma como tal, que atiende la comercialización
y C.I. Corsetex, como planta de producción. Su gerente,
Oscar Urrea Aristizábal, recuerda que desde pequeño,
con sus hermanos, frecuentaba la fábrica donde laboraba
su padre y empezó a entender el tema de la ropa interior.
"Por eso es que hablo de una trayectoria de más
de 50 años en el campo de la corsetería",
afirma.
Cumplimiento y calidad
"Cualquier producto se puede hacer en cualquier parte
muy fácilmente, pero el que tiene una especialidad,
demanda calidad y conocimiento".
A partir de esta premisa, Adán y Eva se ha abierto
un camino en el negocio de las exportaciones con base en calidad
y cumplimiento, como lo aprendió de sus mayores. Hace
38 años explota la marca Eva, recuerda el empresario,
quien dice que "anteriormente nos venían a comprar,
por la calidad reconocida de nuestros productos. Ahora, el
mundo y las economías han cambiado y nos toca salir
a vender... Hemos tenido experiencia, pero no hemos sido exportadores.
A nosotros, todo el tiempo, nos habían venido a comprar".
El primer mercado, hace 35 años, fue Isla Margarita,
en Venezuela, que se extendió pronto a Ecuador y a
las Antillas Holandesas. La empresa mantuvo el dinamismo exportador
hasta los años 80, pero se perdió un poco, por
diferentes razones logísticas y económicas.
Revivió el interés en los años 90 y volvió
a exportar, aunque muy aisladamente, a Puerto Rico, República
Dominicana, Venezuela y Panamá. Ahora, desde 1999,
se reactivó el comercio exterior con un portafolio
de productos más sofisticado y más técnico
y con mayor conocimiento del tema.
Le apunta al 60%
Adán y Eva ha logrado diversificar su portafolio y
atacar el mercado con varias marcas: Eva -la tradicional-,
Paraíso, Salomé, De´bra y Elle. Y, para
los hombres, la marca de pantaloncillos Adán. "Adán
llegó a acompañar a Eva alrededor de su paraíso",
dice Urrea.
La marca ingresó hace poco al portafolio compuesto
por 80 referencias, aunque ya se había incorporado
desde tiempo atrás en su razón social. "Se
trata de un desarrollo de la línea para responder a
la demanda de los clientes, quienes ya conocen de nuestra
calidad y nuestros diseños".
Paraíso, además de una marca específica,
es la empresa que desarrolla el sistema de ventas por catálogo,
de mucho auge en nuestro medio. La empresa exporta hoy el
25 por ciento de su producción, pero tiene la meta
de llegar al 60 por ciento en dos años y medio. Paso
a paso, podría llegar a niveles del 35 ó 40
por ciento en este año.
Eso quiere decir que, de unas ventas anuales estimadas en
$10.000 millones de pesos, vende en el exterior unos $2.500
millones. Y, en la medida en que crezcan las exportaciones,
podría generar empleo en un segundo turno de producción
(de 2 de la tarde a 10:00 de la noche). Actualmente, genera
empleo para 150 personas, que laboran hasta las 2:00 de la
tarde.
Se estima que existen unas 300 empresas en el renglón
de corsetería en Colombia: Adán y Eva es la
quinta de ellas, con una producción mensual entre 180.000
y 200.000 unidades (entre pantyes, brasieres, pantaloncillos
y otras prendas). "Hemos sido artesanos en este tipo
de prendas y conocemos los gustos de las mujeres en materia
de ropa íntima", dice.
Los retos del Atpa
El gerente de la empresa se refiere a los retos que el nuevo
Atpa les plantea a todos los confeccionistas para ingresar
sin aranceles a los Estados Unidos, pero advierte que no hay
en el mercado las telas suficientes y específicas para
la producción de prendas íntimas, que cumplan
las condiciones para acceder a los beneficios de la ley.
Estamos hablando, explica, de telas colombianas fabricadas
en Colombia o en la región andina con hilazas americanas
o telas con materia prima de origen americano. "Tampoco
estamos hablando de que el Atpa sea la panacea para estas
empresas, por las condiciones impuestas en materia de origen
de las telas o insumos para el producto final", se quejó
Urrea.
Las empresas del sector se han visto obligadas a importar
estas telas desde Estados Unidos o desde México, gracias
al Nafta. "Solo en el primer semestre del año
pasado, se dejaron de exportar 400.000 dólares a México
porque no había materia prima con certificado de origen".
Aún así, sabe que tiene el reto de aprovechar
este cuarto de hora, vigente sólo hasta diciembre de
2006, para penetrar con más fuerza al amplio mercado
de Estados Unidos.
Oscar Urrea no para de viajar, con maletín en mano,
visitando clientes y explorando mercados. El sabe y repite
que "el mundo se ha globalizado y ya no estamos hablando
de mercados externos sino de clientes que hacen unos pedidos
específicos, desde cualquier parte del mundo, con unas
características determinadas.... No se nos apareció
la virgen con el Atpa... Pero hay que rezarle a esa estampita
porque el potencial es enorme".
Implicaciones
Una ahijada de Productora Distrihogar
El crecimiento logrado en exportaciones y el reconocimiento
de su marca en los mercados externos ha sido producto, entre
otras razones, del apoyo que le ofreció la Productora
Distrihogar en desarrollo del Plan Padrino, que impulsa la
Cámara de Comercio.
- ¿Qué le aprendió
Adán y Eva a Distrihogar en el tema de las exportaciones?
- "Que hay que tener condiciones de cumplimiento, estándares
precisos y universales para los mercados del mundo. Promover
la cultura exportadora a todos los niveles, desde las operarias
hasta los altos directivos... Aprendimos que tenemos que trabajar
en la certificación de la calidad, que esperamos obtener
en este año. Aunque tenemos un departamento de Comercio
Exterior, toda la empresa está orientada a las exportaciones
y también vendemos en el mercado interno. Pero no vendemos
pasilla para el país, como pasaba con el café".
Adán y Eva exporta a Ecuador, Aruba, Curazao, Puerto
Rico, República Dominicana, Panamá, Costa Rica,
México, Estados Unidos, Italia, España, Francia,
Perú y Chile y espera que se recupere el mercado de
Venezuela, el más importante de su historia, el único
en los años 70 y el cual llegó a representar
el 80 por ciento de sus ventas. "El tema con Venezuela
ya no es que nos compren sino que nos paguen... No sabemos
si despacharles o no".
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