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Nación Hoy >> Dominio extinto

Del Dallas, sólo las ruinas

Del edificio sólo queda la estructura y la maleza que lo rodea.
Una pareja vive en uno de los pisos y evita que otros ocupen el lugar.
Fallo confirmó la extinción de dominio. Familia entutelará.


Por
Rodrigo Alberto Martínez Arango
Medellín

Fotos Rodrigo Martínez
El Edificio Dallas fue diseñado como un complejo de oficinas, pero nunca se concluyó la obra. La familia de Escobar intenta recuperar el bien.

Jorge Efraín Gómez Jiménez hace ocho años habita en el cuarto piso de las ruinas del edificio Dallas, en El Poblado, y se pasa en vela los jueves y viernes Santos, esperando a que le salga el espanto de Pablo Escobar Gaviria para saber dónde dejó el entierro.

Mientras pide unas monedas en la avenida El Poblado, enseñando la deformidad física que lo obliga a caminar en muletas, este hombre se siente orgulloso, de ser, junto con su compañera, los únicos residentes del Dallas.

Jorge dice que llegó allí cuando era reciclador, después de salir de su casa en el barrio Manrique. En un recorrido por El Poblado, su perro se refugió en el edificio y después de buscarlo varias horas lo encontró en uno de los cuartos de la construcción.

Le pareció que el sitio era ideal para vivir y se quedó con su mascota. Como era una edificación abierta, otros colegas de labores también descubrieron el lugar y se quedaron a vivir en él.

“Una vez aparecieron unos muertos que dejaron abandonados en la parte baja y del susto todos mis compañeros se fueron, quedé solo. Entonces aseguré las entradas y me ubiqué, con mi compañera, en el cuarto piso, ya que es el menos dañado y de allí puedo montar guardia para que nadie más entre.

En estos días llegaron 15 familias a invadir el sitio y no los dejé. Vivo muy contento con mi mujer, un perro y un gato. No le temo a los espantos pero sí me da miedo cuando tiembla la tierra porque esto se mueve muy feo”, relató el hombre, mientras busca que las manos caritativas de los conductores que paran en el semáforo de la avenida El Poblado con calle 14 le extiendan una moneda.

Sin haber sido estrenado por los inquilinos, el edificio Dallas fue dinamitado por el grupo Los Pepes (organización ilegal autodenominada Perseguidos por Pablo Escobar), con dos cargas de 50 kilos cada una, el 19 de abril de 1993. La construcción resultó averiada y las pérdidas fueron calculadas, en ese entonces, en $270 millones.

Por $2.020.000 la esposa de Pablo Escobar Gaviria, Victoria Eugenia Henao adquirió el lote mediante escritura pública numero 1.571 del 25 de octubre de 1979, en negocio realizado con la señora Helga Roiz de Saldarriaga. El edificio, de ocho pisos, iba a tener 66 parqueaderos exclusivos, siete para uso común y ocho oficinas. Según los investigadores, el costo actual es de $1.362 millones.

La propiedad figuraba a nombre de la hija de Pablo Escobar, Manuela Escobar Henao, nacida en Panamá, el 25 de mayo de 1984. El 27 de febrero de 1987 Victoria Eugenia lo vendió por $134.5000.000 a Gilma Cortés de Angarita, doce días después ésta lo cedió a Manuela, por $136.000.000. Agregan las investigaciones que en 1986 apareció la primera declaración de Renta de la niña que sin haber cumplido los tres años tenía un capital de $206.000.000, de los cuales $106 millones era efectivo y $100 millones en cuentas por cobrar.

Los vecinos se quejan de las basuras y los malos olores.
Extinción
En agosto de 1997 la Dirección Nacional de Estupefacientes, amparada en la Ley 333 de 1996, presentó ante la Fiscalía una petición de extinción de dominio sobre el Dallas. En sentencia del 20 de mayo de 1999, un juzgado regional de Bogotá declaró la extinción del dominio, pero la Sala Especial de Descongestión del Tribunal Superior de Bogotá la anuló en consideración a que el juez carecía de competencia territorial y remitió el proceso al Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Medellín, que el 7 de marzo de 2000 repitió el procedimiento de su colega de Bogotá. El pasado 4 de abril el Tribunal Superior de Medellín ratificó la decisión y negó una petición de casación interpuesta por la defensa. El Dallas es hoy un bien del Estado colombiano.

Para uno de los abogados de la familia de Pablo Escobar, que pidió el anonimato, la medida es arbitraria. Por eso apelará a la acción de tutela para que se reconozca la propiedad de Manuela sobre el bien, al considerar que le violaron su derecho a la defensa. Agregó que en el caso de Pablo Escobar no se ha adelantado ninguna sucesión y que lo único que dejó fueron $25 millones en acciones de un banco, los cuales no han sido objeto de extinción.

Anotó que la justicia para aplicar la Ley 333 partió de la premisa de la corta edad que tenía Manuela al momento de adquirir el bien y dedujo que si la niña manejaba tanto dinero era porque provenía de su padre. Según el abogado, es un argumento falso porque fue su madre, Victoria Eugenia, quien construyó el edificio con recursos del negocio de obras de arte y decoración, a los cuales ella se dedicaba, y posteriormente cedió el bien a su hija.

La justicia dijo en su fallo que, luego de la entrega del jefe del cartel de Medellín, en 1991, en indagatoria realizada el 11 de diciembre de ese año, se comprobó que Escobar estaba casado con Victoria Eugenia, desde hacía 15 años, que la señora era ama de casa y que en 1979, cuando compró el predio por un poco más de dos millones de pesos, su actividad en el hogar no le permitía generar ese capital económico.

Los primeros meses, después del atentado en 1993, el Dallas fue custodiado por el Ejército y luego por la Policía, pero después quedó a merced de los recicladores que dieron buena cuenta de la estructura y se llevaron el piso de mármol negro, los marcos de ventanas y puertas, los baños y todos los objetos de valor que resistieron al atentado de Los Pepes.

Hoy del Dallas sólo quedan unas cuantas paredes, las columnas que lo mantienen en medio de la maleza y la esperanza de Jorge y su mujer de que en cualquier rincón de la construcción se les aparezca el espíritu de Pablo y les diga dónde dejó su fortuna.

Opinión General
Los vecinos hablan del lugar

“Ese edificio para nosotros es muy mal vecino. Allá vive un tipo con una señora y nos tiran las basuras y los orines. Nos han quebrado tejas y un día intentaron entrar desde esa construcción. Yo no sé como hace esa gente para vivir en medio de tanto mugre y abandono ”.
Trabajador de una oficina vecina

“De allá sólo escuchamos la pelea del señor que vive con una indigente, pero también notamos que entra muchos gamines a tirar vicio. De todas maneras no nos molesta porque él está atento a que no roben por este sector y en estos días ayudó a coger un tipo que iba llevarse unos equipos de un colegio que hay por aquí. Del edificio no tenemos nada qué sentir”.
Residente en una casa vecina

 


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