Economía
y Negocios >> Mujeres... Fuera de serie
Un proyecto de vida hecho
con pasión
La corporación Mundial de la Mujer atiende a 15.000
microempresarios.
Se especializó en crédito rápido, oportuno,
sencillo y de pocos trámites.
A pesar de ser una adicta al trabajo la directora ejecutiva
labora con amor.
Por
Lilliana
Vélez de Restrepo
Medellín

En la vida de Margarita
Correa siempre ha prevalecido el interés por la
historia de las culturas de los pueblos. Durante una visita
al África tuvo la oportunidad de compartir con
las mujeres de varias tribus que la conmovieron por su
gran sumisión y su enorme capacidad de trabajo.
Foto Manuel Saldarriaga
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Pocas personas se dan el lujo de decir que les pagan por
amar, por hacer realidad la pasión de su vida y por
inspirar a otros para que, juntos, en un trabajo colectivo,
conviertan un sueño en realidad.
Así lo confiesa Margarita Elena Correa Henao, la directora
Ejecutiva de la Corporación Mundial de la Mujer (CMM).
Una joven ejecutiva que habla y trabaja con el corazón
en la mano, desbordando en todas sus actividades pasión
por su labor de servicio a la comunidad. Se nota en cada gesto,
en cada proyecto. En sus relaciones laborales y personales.
En su permanente entrega por ayudarles a las personas a transformar
sus vidas.
Hija de Jaime Correa Cadavid y Margot Henao aprendió,
junto con sus nueve hermanos, a amar la naturaleza. Al fin
y al cabo casi todos nacieron en Fredonia, la tierra natal
de sus padres. Pero heredó, además, el espíritu
de servicio, el amor al trabajo y la honestidad de su padre,
reconocido líder cafetero en el Suroeste. Por ello,
desde pequeña, se dedicó a alfabetizar a los
campesinos que vivían cerca de su finca.
Terminó el bachillerato en el Colegio María
Auxiliadora y se decidió por la Antropología,
en la Universidad de Antioquia, motivada por su permanente
interés en el origen, en la historia de las culturas
de los pueblos, en su evolución y su desarrollo. Y
aunque confiesa que le gustan muchas otras disciplinas humanistas,
considera que ésta ha sido su verdadera base de conocimientos.
Alegre, positiva y siempre proactiva, Margarita Elena se
declara una mujer plena, feliz y agradecida con la vida por
todo lo que le ha dado. Ama a su familia y a sus amigos con
quienes le gusta compartir buena música, entretenidas
tertulias y sus recetas favoritas, entre ellas la comida oriental
y los asados. Es mala trasnochadora y le encanta madrugar
a hacer ejercicio en campo abierto para "cargarse"
de buenas energías. Le fascina la música, sobre
todo la que le pone a volar sus pensamientos, y la lectura
de biografías de mujeres o de obras escritas por autoras
como Frida Kahlo, Virginia Wolf y Marcela Serrano, por citar
algunas.
Así mismo disfruta cada instante que el trabajo le
permite compartir con su pareja, el arquitecto Óscar
Botero, a quien le unen muchas afinidades. "Le gusta
lo que hago, estimula mi trabajo y encuentra que tiene mucho
sentido. No tengo cortapisas con él. Al contrario,
encuentro mucho apoyo y lo mejor de todo es que me deja ser",
afirma feliz.
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Con mujeres
Usted es una convencida de que la
capacidad de las mujeres puede transformar sus vidas y su
entorno, que simplemente necesitan una oportunidad. ¿Cómo
llegó a esta conclusión?
"Cuando entré a la universidad empecé
a mirar, muy cerca del Alma Mater, una dura realidad social:
el basurero de Medellín, en ese entonces ubicado en
el barrio Moravia. Me interesé en esa problemática
de las mujeres que vivían de la basura y se la disputaban
con los gallinazos, los perros y los niños. Eso me
tocó profundamente y me dije: quiero trabajar con y
para las mujeres pobres en un proyecto productivo. Que las
mujeres puedan generar su sustento de algún trabajo
por el cual se les pague. Y en este sentido enfoqué
mi trabajo. Con ellas y el apoyo de la Hermana Odila Campillo,
que trabajaba allí empezamos a desarrollar un proyecto
colectivo. Resolvimos que fueran maquiladoras de la empresa
moderna y empezaron a hacerlo con muchas compañías
que nos brindaron la oportunidad de que ellas armaran cajas
y juguetes. Esto generó una cooperativa de trabajo
asociado. A la vez que estudiaba y adelantaba este trabajo
me vinculé al municipio de Medellín en un proyecto
de rehabilitación del basurero donde trabajé
con dos colegas, Olga y Patricia Ramírez que también
fueron fundadoras de la cooperativa. El proyecto creció
y le dimos acompañamiento hasta que lo adoptó
el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y hoy genera
400 empleos directos".
¿Cómo
llega una antropóloga a administrar, desde la dirección
ejecutiva, una entidad de crédito?
"Tengo una fortaleza innata de vocación: la administración.
En realidad he sido una administradora en la universidad de
la vida. Cuando terminé la carrera y el contrato con
el municipio me fui a dirigir un programa de asistencia a
la niñez, en PAN. Estando allí doña Luz
Castro de Gutiérrez, que sabía de mi interés
por el trabajo con las mujeres, me invitó como socia
fundadora del Banco Mundial de la Mujer. Este proyecto nació
de un grupo de mujeres, fuerzas vivas de la comunidad de diversos
sectores, que gestaron el proyecto en 1985 y que nos despertó,
a muchas mujeres que queríamos trabajar en programas
de desarrollo y que estábamos vinculadas en actividades
filantrópicas en la ciudad. En total fuimos 120 las
invitadas y de ahí nació la asamblea. Tuvimos
el apoyo del Banco de la Mujer de Cali, el primero de Colombia,
de la FES y de Actuar Medellín. Estas entidades gestoras
y el grupo de mujeres que hasta hoy nos acompañan en
la asamblea y en la Junta Directiva nos han brindado apoyo
en el desarrollo a lo largo de 17 años, han creído
en el proyecto y han vivido todos sus cambios. Al año
siguiente de su conformación me nombraron directora
Ejecutiva y me han brindado todo su apoyo y la responsabilidad
para implementar las políticas que fija la Junta, presidida
por Margarita Fernández Gómez."
¿Por qué nacieron
como banco y se transformaron en corporación?
"Nació como banco pero como no captábamos
dinero, la Superintendencia Bancaria nos consideró
una institución sin ánimo de lucro y debimos
cambiar el nombre por el de corporación. Somos una
empresa humana y social que, en principio, nos dedicábamos
a una multiplicidad de servicios para el sector microempresarial
que no tenía acceso a la economía formal, especialmente
a la banca regulada. Desarrollábamos proyectos de hogares
con jefatura femenina, impartíamos capacitación,
asesoría y asistencia. Al comienzo nuestro énfasis
estaba puesto en la mujer porque pertenecemos a una organización
mundial que se llama Womens World Banking (WWB), que tiene
presencia en 30 países. Pero decidimos apoyar a hombres
y mujeres del sector informal de la economía. Hicimos
alianzas con muchas instituciones hasta que, en 1991, empezamos
a definirnos, a canalizar todos nuestros recursos humanos,
físicos y financieros, y a enfocar nuestra misión
para ser una empresa de crédito eficiente para este
sector."
Para llenar un vacío ¿Por
qué lo hicieron?
"Nos especializamos en crédito porque hay una
demanda enorme. En Medellín y su área metropolitana
existen más de 250.000 microempresarios, de los cuales
nosotros atendemos a 15.000. El 70% son mujeres y el 30% hombres.
En esta labor nos han apoyado el BID, el IFI y la red del
WWB que siempre nos ha acompañado con asistencia técnica,
con entrenamientos en otros países, con la consecución
de recursos de capitalización para poder crecer y apalancarnos
con el sistema financiero y con el soporte que nos brindan
los integrantes de su banco de talentos. Aprendimos una tecnología
de crédito que nos permite saber cómo prestarle
al microempesario, sabemos cómo es su cultura crediticia,
cómo es su empresa, su vida y su capacidad empresarial.
La institución ha logrado descentralizar sus servicios
en pequeñas agencias para estar donde ellos nos necesitan.
Por ello abrimos 5 oficinas en Medellín y una en Manizales.
Tenemos una transparencia para poder recabar la información
financiera del negocio y que ellos logren ordenar, en su empresa,
el estado contable. Estamos comprobando, sobre la realidad,
que los microempresarios a los que atendemos son mejores pagas
que los que tienen mejor solvencia. Confiamos en ellos y en
su capacidad empresarial y ellos nos responden con confianza
y pagos oportunos. Cuidan su crédito y por ello la
mora mayor a 30 días, en la institución, es
menos del 2%."
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Entiendo que su labor es ejemplo
en América Latina. ¿Qué es lo mejor de
la Corporación Mundial de la Mujer?
"Hemos aprendido que donde hay esfuerzos colectivos sumados
desde una Junta Directiva con una directriz muy clara, con
el apoyo de instituciones, de personas y del Gobierno que
cree en estas instituciones como un instrumento de desarrollo
se logra no sólo un proyecto productivo, sino que se
le puede dar la oportunidad a muchas personas de que mejoren
su nivel de ingresos, su calidad de vida para ellos
y sus familias-, y de que tengan un desarrollo humano integral
con autodeterminación, independencia, autoestima, reconocimiento
y empoderamiento dentro de su entorno. Llenamos un vacío
de Estado y se ha convertido, a nivel de América Latina,
en ejemplo del que se han derivado políticas de gobierno.
Esto es una semilla para desarrollar potencialidades en el
ser humano. Es un proyecto para muchos excluidos que nos ha
permitido democratizar el crédito y contribuir a sostener
la democracia, a resolver problemas de desempleo y subempleo.
¿Cuántos bancos de
la Mujer existen en Colombia y qué proyectos tienen
a corto plazo?
"Tenemos 33 oficinas entre los cinco bancos que hay en
el país, en Medellín, Cali, Bogotá, Bucaramanga
y Popayán, en las que se atiende a 120.000 microempresarios.
La demanda sigue siendo enorme. Un ejemplo reciente es la
oficina que abrimos en Manizales. Comenzó a operar
en mayo y en este momento atiende a 650 microempresarios.
Nos falta mucha cobertura y por esta razón nos queremos
expandir. Por ello estamos trabajando en un proyecto que nos
permita ampliar el portafolio de servicios. El nuevo Gobierno
tiene una política de apoyo a la microempresa y con
los ministros de Desarrollo, Trabajo y Hacienda estamos adelantando
una serie de consultas como instituciones operadoras de crédito
para ver qué adaptaciones, dentro de la ley, se pueden
lograr para que tengamos una flexibilidad en la regulación
que nos permita adaptarnos para ser vigilados y regulados
por la Superintendencia Bancaria. Sólo así podremos
llegar a más microempresarios y continuar sumando en
esta cadena de esfuerzos colectivos. Tenemos muy claro que
una golondrina sola no hace milagros y las estadísticas
son claras en este sentido: cada microempresario vincula a
1.7 personas en su empresa, así que el beneficio ha
llegado a muchas familias.
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