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Economía y Negocios >> Mujeres... Fuera de serie

María Luisa asumió el reto de vestir hombres

Es la primera mujer que ocupa una presidencia en la industria textil.
Así como sabe de telas y negocios es también experta en la cocina.
Su familia ha sido un apoyo vital y permanente en su carrera.



Por
Lilliana Vélez de Restrepo
Medellín


La presidenta de Confecciones Colombia destaca el alto nivel de calidad de la empresa, tema con el cual están comprometidos los 1.900 empleados que, junto con los directivos, se preparan para responderle al Atpa.
Foto Jaime Pérez

Egresada del colegio Columbus School, llegó a dudar si se resolvía por la economía o por las comunicaciones. Optó por la primera, en la Universidad de Medellín y de la segunda heredó la pasión por la lectura y las tertulias con un saboreado acento antioqueño.

Ordenada y perfeccionista a morir es considerada una de las empresarias más destacadas en el país. Al fin de cuentas, asumió el reto, hace cinco años, de ser la primera mujer en ocupar un cargo directivo en la industria textil y en llegar a la presidencia de una compañía masculina por tradición.

Ella es María Luisa Mejía Arango, la presidenta de Confecciones Colombia, una empresa que bajo su liderazgo logró, en los primeros tres años de su gestión, pasar del 18% a exportar el 50% de sus ventas a Estados Unidos. Y en este momento, cuando aún no tiene pedidos para el Atpa, exporta a este mercado el 75% de su producción.

Su vida profesional ha sido de grandes luchas, de permanentes ires y venires por el mundo; de largas sesiones de trabajo en mercados donde aún pesa el machismo; de conferencias nacionales e internacionales. Su pasión por el mercadeo la lleva a que éste sea su tema preferido de lectura. María Luisa Mejía vive al día en la moda: desde las mejores especies de ovejas, hasta los mejores paños, hilos y botones. Sabe, mejor que nadie, que de los insumos que utilice la empresa depende la calidad que, con orgullo, han logrado posicionar en el exterior. Por ello no es gratuito que las compañías que producen las marcas más reconocidas del mundo hayan elegido a Confecciones Colombia para que les realice su producción.

Emprendedora
¿Qué cargos ocupó antes de llegar a la presidencia de Confecciones Colombia?
"Tuve la fortuna de poder trabajar desde que empecé en la universidad. Mi primer trabajo fue de medio tiempo en Fabricato, en la División de mercadeo, una oportunidad que me permitió empalmar perfectamente con mi carrera. Al mismo tiempo dictaba clases de inglés en el Colegio Teresiano y en el Colombo Americano. Fue una época dura pero muy rica en experiencias. Cuando me gradué continué trabajando en Fabricato de tiempo completo hasta que entró en una huelga y me fui a Colcosméticos, hoy Prebel. Allí estuve a cargo del mercadeo de la línea de desodorantes, luego asumí la responsabilidad de Max Factor y posteriormente de la gerencia de grupo, para manejar todas las ventas y el mercadeo de la marca. Para lograrlo me tuve que ir a ventas. Cerré la oficina y me fui de vendedora. Me tocó vivir en carne propia todo lo que diseñé en el ámbito de mercadeo. Esto me enseñó mucho, me hizo ver que a veces los de mercadeo hacemos muchas bobadas. Durante un año y medio anduve con $5.000, unas hojitas de pedido y un lápiz en el bolsillo, tomando pedidos que luego llegaba a liquidar en mi casa. Sinceramente puedo afirmar que ha sido la experiencia más importante que he tenido en toda mi vida. Luego me nombraron gerente de grupo de Max Factor."

¿Y cómo llega, entonces, a la presidencia de Confecciones Colombia?
"En Prebel tomaron la decisión de un traslado a Bogotá. Yo fui la primera que dijo que aceptaba y arranqué. Pero al cabo de un mes entendí que esa no era vida. Mi vida son mi esposo, mis hijas, mi mamá, mis hermanos, toda mi familia. Mi papá estaba recién muerto. Y me dije: ¿qué es lo peor que me pueda pasar? Que no consiga puesto. De lo contrario, todo estaba a favor de volver a Medellín. Lloré todo lo que pude porque adoré a Prebel y lo sigo adorando. Pero cuando tomé la decisión sentí que me quitaba del alma el peso más grande. Fue volver a valorar lo importante que implica la familia para uno. Al llegar me ofrecieron la vicepresidencia de la compañía. Entré en 1992 y la verdad es que nunca se me pasó por la cabeza que yo sería presidenta de una empresa. Nunca. Cuando Juan David Vieira me lo dijo, la sorpresa fue total. Yo ya llevaba cinco años en Confecciones Colombia".

¿Qué sintió al saber que era la primera mujer en un alto cargo en la industria textil?
"Sentí que era un reto grandísimo. También significó una mezcla de una gran alegría con tristeza porque mi papá ya había muerto y sé lo que hubiera gozado. Mi esposo se quedó como frío con la noticia y mis hijas me hicieron la fiesta sorpresa más linda del mundo. Cuando la noticia se supo y me llegaban flores, me sentía como una novia en esta compañía. Las palabras de la Junta Directiva fueron muy especiales y, finalmente, todo el equipo se quedó conmigo. Me apoyaron, eran mis compañeros y siguen siéndolo. Llevo cinco años, muy contenta, durante los cuales me ha tocado vivir momentos muy duros pero también muy bonitos."

Sin embargo la industria vivía en ese momento una situación bastante crítica. ¿Cómo la afrontó?
"Era un momento totalmente difícil. Nos ha tocado enfrentar momentos muy difíciles. Infortunadamente a la compañía no la miran sola sino dentro del contexto de un sector. Un sector que ha venido muy aporreado y donde casi todas las compañías están en Ley 550. Afrontar esto ha sido muy complicado. Cada vez que entra alguna, esta compañía siente el cimbronazo porque los proveedores y los bancos se asustan, se pierde el nivel de confianza. Nos ha tocado hacer un trabajo de relaciones públicas para contarles que somos otra empresa. Todos los que trabajan en esta compañía la adoran. Tienen la camiseta puesta."

¿Se habían iniciado las relaciones de mercado con Estados Unidos cuando usted asumió la presidencia?
"No. En ese momento las exportaciones eran el 18%. Con el equipo de trabajo, con el presidente de la Junta y con todo el grupo nos propusimos aumentar las exportaciones al 50%, para el año 2000. Empezó un trabajo en equipo muy grande, tanto en el ámbito interno como con el Gobierno, a través del presidente Pastrana, de sus ministras de Comercio Exterior, Marta Lucía Ramírez, Ángela María Orozco y el equipo de Proexport, que fueron un soporte muy importante a nivel internacional. Sentí un espaldarazo muy grande del Gobierno con esta compañía porque se la jugó y creyó en ella. Más cuando fuimos capaces de demostrar, en el 2000, que las exportaciones sí llegaron al 50%. Ese trabajo en equipo ha hecho que esta compañía esté en función del tema. Creo que con la aprobación del Atpa esta comañía pega un brinco muy grande, va a ser otra y estoy segura de que se la van a pelear porque el 75% de las exportaciones salen para Estados Unidos. Yo no estoy conquistando un mercado, tampoco lo he conquistado pero ya sé cómo manejarlo. Llevamos muchos años detrás de esto."

¿Cómo se ha preparado para el Atpa?
"Hemos estudiado muy bien cuál debe ser el camino y el horizonte hacia el cual debemos apuntar con el tema del Atpa y, sin lugar a dudas, es el paquete completo. Esta es una compañía que, bien o mal, yo diría que hoy muy bien, tiene una integración vertical o sea que estamos generando mucho más valor agregado."

¿Ya se hace menos maquila y más paquete completo? ¿En qué consiste?
"Ahora hacemos el vestido completo. Ya no es que sólo me manden los materiales y yo aquí me encargue de ensamblarlos. No. Hoy, el 30% de lo que exportamos a Estados Unidos sale con tela nuestra y confeccionado por nosotros. Y eso que aún no tenemos pedidos Atpa. Todo esto forma un valor agregado muy importante. Y a este punto llegamos gracias a la decisión estratégica que tomamos unos años atrás, cuando decidimos ir a las compañías que producen las marcas más reconocidas del mundo. Fue un trabajo muy grande que le ha permitido a esta compañía venderle a Londres, a Rusia; a ser los primeros en participar en una feria de moda en París. Cuando Everfit sale y dice que en Colombia hacemos Tommy Hilfiger, Náutica, Daniel Hechter, Claiborne, Austin Reed, Keneth Cole, Reaction, los abrigos de Polo para los niños de Ralph Laurent, inmediatamente las puertas se abren. Los señores de la Hart Mark nos decían que hoy hacemos la marca más difícil que ellos tienen. Somos la única empresa, fuera de E.U., que produce la marca formal de Tommy Hilfiger. Aquí la exigencia en calidad es total y, en el caso de ellos, tenemos una supervisión semanal."

¿Cómo combina su vida laboral con su vida familiar?
"Mi marido, Gabriel Dummit, ha jugado un papel muy importante en mi experiencia laboral. Gabriel me ha apoyado en todos los momentos de viajes largos, en las trasnochadas, en los trabajos sábados y domingos. Comparte mis triunfos y tristezas. Administrador de Empresas, fue confeccionista toda la vida hasta hace unos años cuando se dedicó al agro. Esto ha sido un complemento muy rico: no lo veo en todo el día sino por la noche, cuando compartimos nuestro espacio con nuestras hijas Manuela (de 18 años) y Mariana (de 16). Ellas son espectaculares, siempre me han apoyado y han gozado con todo en la vida. Los fines de semana, no veo la hora de que sean las seis de la tarde para arrancar para la finca. Y me transformo. Mi marido dice que yo soy una María Luisa de lunes a viernes y otra los fines de semana. Lo disfruto a morir: adoro a los perros, siembro matas, arreglo floreros, montamos a caballo. En compañía de mi mamá y mis hijas disfrutamos mucho la cocina preparando diversas recetas. Me gusta estar a solas con mi marido. Me gusta la paz, escuchar boleros y me encanta leer, sobre todo temas de mercadeo. Saco un rato para trabajar porque es cuando más clara tengo mi mente y me acuerdo de las cosas que debo hacer. Para ello utilizo un computadorcito en el que anoto los pendientes y los antojos. Como me toca viajar tanto disfruto mucho estar en familia porque considero que es lo más importante en la vida de uno."

Opinión especial
Un sentido muy sectorial

Por
Guillermo Valencia Jaramillo
Presidente del Consejo Directivo de Inexmoda y de Industrias e Inversiones El Cid.

"María Luisa, como persona, definitivamente es excelente. Tiene un gran sentido de la ética y es muy profesional. Como diría que una de sus virtudes es tener un sentido muy sectorial, muy del gremio. No piensa sólo en su negocio sino que quiere ser muy participativa en temas que tienen que ver con el sector textil. Esto es lo más importante que destaco en ella."

 


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