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Mujeres... fuera de serie "No me le he arrugado a nada"


Olga Lucía Suárez fue la primera mujer directiva en Bancoquia.
Disciplinada como la que más, es una "tesa" del sector financiero.
Es exigente pero humana. Le encanta formar y liderar grupos.


Por
Lilliana Vélez de Restrepo
Medellín

"El reto de estudiar una carrera en la que predominaban los hombres me llevó a la competencia, a exigirme, a investigar y a ir siempre más allá. Esto lo marca a uno y lo lleva a no dejarse relegar y a no tragar entero". Foto Jaimar

Los retos le fascinan. A fuerza de demostrarles a los hombres que podía ser tan buena como ellos, desde cuando decidió estudiar Administración y Finanzas en Eafit -"una carrera para hombres, en ese entonces"-, ha ocupado importantes cargos en el sector financiero donde se le reconoce como una de las mejores.

Quinta entre siete hijos, profesionales todos y educados dentro de lo más estricto en disciplina, ética, honradez y normas, heredó de su padre Víctor Suárez la pasión por el trabajo ejecutivo y organizado, y de su madre Libia Navarro, la independencia con responsabilidad y amor para alcanzar las metas propuestas.

Jamás se arrepintió de la carrera que eligió. Al contrario, vive enamorada de su profesión y confiesa que tiene como filosofía de vida una característica: "donde yo pueda sentirme absolutamente cómoda, enamorada de mi trabajo y con proyección, enfrento el reto que sea".

Y vaya retos los que ha asumido Olga Lucía Suárez Navarro, vicepresidenta Comercial del Banco Santander. Sin concluir la carrera le tocó montar una empresa donde le tocó manejar hasta el tema de importaciones; ocupó varios cargos en el Citibank y llegó a ser instructora internacional; fue la gerente Regional de Granahorrar; y fue la primera mujer en ocupar una vicepresidencia en el Banco Comercial Antioqueño, donde, además, le correspondió gestionar la fusión con el Banco Santander.

Esta mujer ejecutiva, estricta y disciplinada, cuya vida ha transcurrido a bordo de aviones, en reuniones de mucho peso y en la conducción de grandes grupos de profesionales, es también una excelente ama de casa.

Le fascina cultivar jardines, cocinar en compañía de sus tres hijos -una joven de 19 años que estudia Negocios Internacionales y un par de mellizos de 13 años- y hacer arreglos de Navidad. Confiesa que la vida profesional y familiar es posible gracias al invaluable apoyo y amor que le ha brindado siempre su familia, donde su marido juega un papel vital de apoyo y entusiasmo para emprender cualquier labor.

Como un general
Desde siempre ha trabajado en el sector financiero. ¿De dónde viene el gusto por las matemáticas? ¿A quién se lo heredó?
"Desde que abrí los ojos estoy viendo a un papá muy profesional, ejecutivo, organizado. Fue representante de la Cámara y gerente de EPM. Ha sido una persona muy activa. Estudié en el Colegio La Enseñanza y fui una chica supremamente disciplinada, muy brillante en el colegio. Mi papá decía que para él lo más placentero era asistir a un acto público del colegio porque yo salía como un general, llena de bandas y de medallas. Siempre tuve el apoyo de los profesores y conté con un grupo de amigas maravillosas que me acompañaron y hoy todavía estamos juntas. El estudio nunca me dio dificultad y tuve una gran facilidad para las matemáticas.

Entiendo que la elección de su carrera no fue fácil. ¿Qué pasó?
"Siempre supe lo que quería y creo que no hay una persona más enamorada de su profesión y de su actividad. Nunca he mirado atrás ni he pensado que debí haber sido otra profesional. Sin embargo, la decisión no fue fácil. Cuando decidí seguir Administración y Finanzas en Eafit, mis hermanos dijeron: "esa es una carrera de hombres". Mi hermano mayor estudiaba allí y me decía que las mujeres eran escasas, que mejor estudiara Comunicación Social u Orientación Familiar. Por fortuna, mi papá consideró que sería un pecado que yo, con tantas destrezas, me metiera a Orientación Familiar y me dijo que apoyaba mi decisión. Mi mamá consideraba que era una carrera para hombres pero me dijo que si me sentía capaz la siguiera. No fue fácil".

Los retos
¿Cuál fue su primer trabajo en el sector financiero y cómo llegó a él?
"Cuando estaba en el proyecto del laboratorio clínico, al que me habían invitado unos empresarios antes de terminar mi carrera, me llamaron para trabajar con el Citibank, una oferta que no dudé ni un minuto en aceptar. Este era un menudo reto porque me tocaba manejar una oficina cuando a duras penas conocía una chequera porque en ese momento la carrera estaba más enfocada a la administración y la industria, pero muy poco a las finanzas. Para acabar de ajustar no hubo tiempo de capacitación sino que llegué directo al ruedo. Recuerdo que entré y había una urgencia absoluta ya que en ese momento adelantaban una auditoría de Nueva York. Yo sólo pensaba: "Dios Santo, ¿cómo lo tenemos que hacer? En esas me dice el gerente: ahí te mando una línea de crédito para que la aprendas a hacer porque todos estamos en esto. Pensé que sería una sencillita pero no, fue una de Coltejer. Tocó hacerla, pasamos esa auditoría y creí que mi primer gran reto ya había sido superado. Pronto vería que los retos apenas empezaban. Entré a manejar una oficina y a los seis meses me llamó el gerente Regional para reemplazar a la persona que manejaba todas las oficinas de Medellín. Ese fue mi inicio en Citibank".

El reconocimiento que usted tiene en el sector financiero no sólo es en el ámbito nacional sino internacional. ¿Cómo lo obtuvo?
"Siempre he sido echada para adelante, no me le he arrugado a nada y mi filosofía es ¨hagámosle¨. En el "Citi" estuve siete años y durante el último año llegué al punto en que si me quedaba me estancaba. Fue cuando vino la propuesta de crear en el Citibank la vicepresidencia de Servicios. Estábamos en ese boom, no en Colombia pero sí en el exterior, de la calidad y el servicio, y me llamaron a ocupar ese cargo que me implicó trasladarme un año a Bogotá. Fue una decisión muy difícil en la que mi familia y mi esposo, con su permanente apoyo, me ayudaron. Para mí el Citibank me marcó en el proceso profesional. Tuve la oportunidad de crecer muy rápido y de recibir una rigurosa y constante capacitación. Gracias a ellos salí al exterior, hice mercadeo bancario en Brasil y me convertí en una instructora internacional".

Manifestaciones
A propósito de equipos, en los cargos que ha ocupado se le considera una líder. Sin embargo, tiene fama de ser muy templada ¿es verdad?
"Yo soy estricta pero totalmente humana. Le exijo al equipo, pero lo llevo a que logre resultados. No me gusta hacerlos sentir mal, que su autoestima se caiga porque eso va en detrimento del clima de trabajo y del equipo. Me aterran los gritos y los malos tratos. Me gusta que sepan lo que pienso y cómo los veo. Soy frentera y les digo cuando están haciendo algo mal o están equivocados".

Su llegada al Banco Comercial Antioqueño fue otro gran reto. ¿Cómo se sintió al ser la primera mujer en ocupar un cargo directivo en esta entidad?
"Mi trabajo con el Citibank en Bogotá se volvió pesado con mi familia en Medellín y tantos viajes semanales. Si bien me dijeron que me trasladara con la vicepresidencia a Medellín, vi que no podía sacrificar un proceso que era necesario para el banco. En esas me llamaron de Bancoquia para ocupar la vicepresidencia de Producción y Mercadeo. Era un banco mucho más conservador y tradicional. Fui la primera mujer que pisaba una vicepresidencia en toda la historia del banco. Este fue un macho reto. No fue fácil abrirse camino entre quienes estaban acostumbrados a trabajar con hombres. Sin embargo, fue experiencia maravillosa: un banco con una cultura fuertísima, con una disposición al servicio monumental. Yo diría que nunca vamos a ver una cultura como éstas en muchos años".

¿Por qué no quiso continuar?
"Me tocó montar la fusión, un proceso comercial que en ese momento resultó muy desgastador. La primera etapa fue la fusión con el Banco Santander Colombia, difícil por el choque de culturas. Yo tengo una característica: si siento que no voy a estar cómoda no le jalo. Uno de los elementos claves para que la labor sea exitosa es sentirse enamorado de su trabajo, sentir que uno puede desarrollarse profesionalmente y que puede darle valor agregado a lo que hace. El choque de culturas me hizo pensar que de pronto nos estrellaríamos".

Opinión especial
"Una profesional que es ejemplar"

Por
Mercedes Hernández de De Bedout
Ex subgerente Comercial de Granahorrar.

"Yo fui quien llevó a Olga Lucía Suárez a Granahorrar, cuando se retiró Jaime Hoyos Montoya. En ese momento se dio una fusión cuando el Grupo Bavaria compró al Banco Santander y supe que ella se pensaba retirar. Hablé entonces con nuestro presidente en Bogotá, Jorge Enrique Amaya, y él me pidió que hablara con ella, que le pidiera que viajara a una entrevista en Bogotá y así lo hice. Olga Lucía es una persona extraordinaria. Es una profesional muy inteligente, de mucho calor humano, desenvuelta y con gran dominio en su trabajo.

En otras palabras, es una profesional ejemplar. Si bien es muy estricta y recta en sus cosas, es muy humana. Le gusta dialogar mucho con las personas, ayudarlas, encaminarlas. Es una persona muy hábil en su trabajo. Tiene una visión y no sólo sabe ver los problemas sino que tiene una gran habilidad para resolverlos. Yo la estimé muchísimo y la quiero mucho. Es muy amable, cariñosa y siempre está por ayudarle a quienes la rodean. En ese entonces era muy comercial, que es el cargo que desempeña ahora, y creo que hará una labor maravillosa".

 


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