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Inicio serie Las Mujeres no se callan
Las mujeres en la guerra
La viuda del capitán no quiere
compasión
Colprensa, Bogotá

Carmen Elisa Núñez,
viuda del capitán Wilson Quintero. Colprensa |
"¿Por qué piensan por nosotras? ¿Por
qué nos dicen ´pobrecitas viudas´? No necesitamos
compasión, necesitamos las herramientas para reconstruir
este país a través de la cultura del perdón".
Carmen Elisa Núñez ha dividido su vida en tres:
secuestro, viudez y reconstrucción.
Su esposo, el capitán Wilson Quintero, fue secuestrado
el 23 de marzo de 1998 por las Farc, se fugó el 5 de septiembre
de 1999 y Carmen Elisa debió sepultarlo 20 días
después. Ahí comenzó la viudez y la lucha.
"Junto con Marleny Orjuela (que también tenía
un familiar secuestrado) comenzamos Asfamipaz como una opción
no sólo para tenerlos de vuelta sino para responder la
gran pregunta: ¿qué vamos a hacer con los muchachos
una vez los tengamos aquí?", recuerda Carmen Elisa.
La viuda del capitán alternaba su trabajo de médica
en una EPS con la labor social en Asfamipaz y la crianza de Laura
Carolina, su pequeño "polo a tierra", la niña
que no la dejó enloquecer ni llevar por la tristeza. "Ella
es el motor y la fuerza. Estoy segura de que ´Willi´
se escapó por ella, no tanto por mí". Cuando
su marido pereció, Carmen no desfalleció porque
había mucho qué hacer.
"Yo era la interlocutora de Asfamipaz ante el Gobierno,
mientras que Marleny hablaba con la guerrilla. Siempre, durante
el mandato de Andrés Pastrana, yo intercedí ante
Camilo Gómez para lograr un intercambio humanitario",
dice la mujer, hoy viuda.
En busca del padre
Colprensa, Bogotá

Gladys López lleva
más de dos décadas en busca de la verdad. Colprensa |
"No le perdonaron 40 años como líder agrario
del Partido Comunista Colombiano y lo desaparecieron en 1984,
cuando tenía 78 años, desde ahí no supe nada
de él".
La rabia y el deseo de aclarar su orfandad impune sacó
a Gladys López de su vida de madre y esposa, para involucrarla
en una investigación que le arrebató la tranquilidad
y un hijo.
"Estaba casada y un poco alejada de él. De pronto
sentí que debía asumir la lucha por la verdad",
que llevó a Gladys a Puerto Boyacá, en el Magdalena
Medio, para hacer el trabajo que, según ella, no quería
hacer el Estado.
Así, pudo desembrollar el último día conocido
(y quizá de vida) de Faustino López, su padre. "Fue
a su casita, salió a la plaza de mercado, se tomó
un jugo y pagó con un billete de mil. Como no tenían
vueltas, se devolvió a cambiarlo, regresó y no se
supo más de él. Sin embargo a las siete de la noche,
cinco hombres destrozaron su casa, sacaron un costal y lo echaron
en un campero".
Gracias a su trabajo se estableció que cuatro miembros
de Muerte a Secuestradores (Mas, grupo ilegal de los 80) participaron
en el crimen. El quinto implicado era Jorge Luis Barrero, un agente
del DAS que, por este hecho, fue condenado por un juzgado de Tunja
a cinco años de prisión.
"Salió a los dos años por buena conducta y
a mí todavía me persiguen y me acaban la vida: León,
mi hijo menor, fue asesinado hace ocho años cuando estaba
con sus amigos. ¿Y sabe qué es lo peor? Un mes antes,
cuando íbamos para el hospital San Juan de Dios, nos tomaron
una foto. Recuerdo que el niño dijo: ´Ahorita nos
toman fotos, mañana vienen a cogernos´. Ellos creyeron
que me iban a parar pero nada ¡Ahora tengo mucho más
valor!".
"A fin de cuentas era guerra": desmovilizada
de Auc

Las amenazas y el miedo las
llevaron a meterse en la guerra. |
De 170 combatientes del Bloque Cacique Nutibara de las autodefensas
(Bcn) que se desmovilizaron en la comuna 8, centroriente de Medellín,
sólo había una mujer. Es Claudia*, de 22 años
y madre de una pequeña de seis.
Ese 25 de noviembre, recuerda la joven, sólo fueron 10
mujeres, en un grupo de 870, las que se desarmaron en el Palacio
de Exposiciones de la ciudad y a pesar de ser tan pocas muchas
miradas se centraron en ellas.
Recuerda la joven que las mujeres sufrieron muchos ataques y
tuvieron que morderse la lengua cada vez que las aporreaban. "Cuando
estaba la milicia o la banda o el que fuera eran muchas violaciones.
El tipo que se enamoraba de la niña, así ella tuviera
novio, de malas. Iba para el piso el tipo y se abusaban a la niña
y ya. Nosotras nos sentíamos como maniatadas. Yo personalmente
decía que no había nada qué hacer... rogarle
a Dios para que un tipo de estos no se enamore de uno porque si
no el que pierde es uno", relata.
Claudia es madre cabeza de familia y se salió de estudiar
de sexto de bachillerato para poder mantener a su hija. El padre
nunca respondió. "Vendía cosas puerta a puerta
y con eso vivíamos. Mi mamá siempre sola también
para levantar tantos hijos y la guerra nos impedía hacerlo",
explica.
Antes de ingresar al Bcn fue líder de la comuna 8, una
de los más afectados durante los últimos 5 años
por la confrontación entre milicias, autodefensas y bandas.
Desde hace 2 años se unió al Bcn. EYO
Lucha por desplazados
Colprensa, Bogotá

Diva Trujillo, una desplazada.
Colprensa. |
"¿Sabe qué Teresita? Estoy harta, hagámoslo
nosotras mismas, reclamemos nuestros derechos".
La voz de hastío de la enfermera Diva Trujillo es producto
de su historia: hace dos años está en Bogotá,
luego de que su marido y su hijo de nueve años cayeron
ante los fusiles de las Farc. "Me los mataron por ayudarlos
a todos sin importar su bando o color. Esa era mi responsabilidad".
Su labor le significó un éxodo de tres años
de municipio en municipio hasta Ibagué, y de ahí,
camuflada en un camión de ganado, a Bogotá.
"Me metí en un proyecto productivo para cultivar
pepinos porque nos dijeron que todo estaba listo. Pero un tipo
dizque de una Ong se robó l80 de los 210 millones de pesos
del programa", dice Diva.
Distraía el hambre con la venta de tamales, arroz con
leche, empanadas y todo lo que su habilidad culinaria pudiera
crear.
"Me uní a Teresa Díaz, desplazada del Norte
de Santander, y el 10 de enero de este año formamos Yo
Mujer, que en el futuro será una gran Ong, que podrá
atender a muchos desplazados". El grupo actúa en tres
áreas: lleva las solicitudes de vivienda a las cajas de
compensación, busca proyectos productivos individuales
y busca albergue durante tres meses a los recién llegados.
"Hay que demostrar que sí se pueden obtener las ayudas",
dice.
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